Me encantaría abrazar la luna,
dormir en su regazo, quieta,
cuando las noches son largas o
cuando los silencios me pesan.
Me encantaría sentir su aroma,
contemplar su belleza de cerca,
escucharlo hablar de sus sueños,
aquellos que celosamente conserva.
Me encantaría conmigo tenerlo
y que sea para mi un regalo,
aunque no sea un día de fiesta.
Me encantaría jugar con el,
como si fuera de papel,
rodarlo suavemente sobre el cielo
y deslizarlo sobre el mar o la arena.
Me encantaría escribirle a diario
y llevarlo entre mis letras,
conquistando corazones,
entre cielos profundos y estrellas.
