No sé cómo explicarte,
que eres lo mejor de mi vida.
Tus ojos son puro arte,
producto de la más hermosa poesía.
Mira, hoy quiero decirte
que tuve razón con lo que elegí, por eso decidí escribirte.
Pero no mentía mi corazón
al decirme que te encanta hacerme sufrir.
Y aunque no quiero darle la razón,
tendré que hacerlo si quiero volver a sonreír.
Eras mi todo,
mi razón para quedarme
en este mundo hundido en el lodo.
Pero debo decirte adiós,
no porque quiera,
no porque no crea en los dos.
Es porque, a pesar de todo,
No mentía mi corazón...
