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En la vastedad del océano, tus preguntas navegan,
como estrellas errantes que en mi mente llegan.
La luna, testigo en su trono celeste,
sonríe al juego de miradas, con un gesto que apetece.
Aquí y ahora, en este instante preciso,
me preguntas qué quiero contigo, en el paraíso.
¿Cómo negar lo evidente, si me gustas desde el inicio?
Tu presencia me estremece, tu mirada es un hechizo.
Tus palabras en audios son melodías suaves,
que acarician mi alma con caricias tan amables.
Cada vez que me miras mientras manejas,
siento que el universo se detiene y balanza.
Desearía que todo lo que siento al recibir tu mensaje,
al escuchar tu voz y al cruzar nuestra imagen,
lo sintieras también, sin ningún desvío,
quiero que solo me veas, sin otro desvarío.
Quiero que vayamos lento, paso a paso,
sin prisas, disfrutando cada abrazo.
Deseo que no te aburras, ni desvíes tu vista,
que solo me veas a mí, en esta danza lista.
En esta danza cósmica de sentimientos en juego,
esperaré con paciencia, sin apuro ni ego.
Dejando que las estrellas guíen nuestro sendero,
que la luna ilumine y el océano sea sincero.
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