✿Capitulo 26: Un mes sin tí ✿

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Aidden

-Lo siento hijo... Aún con la declaración de Ellie y los papeles de la psicóloga, estarás por dos meses en la cárcel... Me dijieron que pudiste haber estado más tiempo, pero que con los papeles de tu psicóloga que confirma tus problemas de ira no podían dejarte tanto tiempo según la ley de este país...

—No... Yo no quiero ir a la cárcel... Tienes idea si acaso el sigue ahí?.

—Si... Tu padre sigue ahí... Pero si te ponen en un módulo distinto al de el no lo verás.

—¿Y si lo veo? No creo poder controlarme , no me vienen buenos recuerdos cuando pienso en él...

-Lo se... Si tú madre me hubiera dicho todo lo que pasaba con él desde un inicio, creeme cuando te digo que el hubiera estado en prisión mucho antes, yo me encargaría de eso...- tomo mi mano entre las suyas en un intento de consolarme.

Les contaré un poco más de mi vida si el tiempo me lo permite, cuando era niño, yo vivía con mis padres en Florencia, Italia, viví ahí por un tiempo, pero fue el tiempo suficiente para ver qué el que debía de protegerme a mi y a mi madre era un monstruo, nos golpeaba a ambos sin razón alguna, él era extremadamente celoso con mi madre, aún cuando ella ni siquiera salía de casa para que nadie viera los moretones que le dejaban los golpes de mi "Padre".

Hasta que un día mi madre me levanto por la noche cuando él dormía, nos escapamos y llegamos a este país, vivimos con mi abuela desde ese entonces, pero el no era tonto, el sabía que vendríamos para acá, tan solo tenía diez años, diez, y tuve que confesar ante o a tribunales para que lo metieran preso, es difícil recordar con claridad todo lo que paso, sentía mucha ira contra él, creo que ahí comenzaron mis ataques de ira... Cada vez que lo veía en los tribunales o cuando recordaba todo lo que nos hizo me daban ganas de matarlo, me desquitaba con cualquier cosa que encontraba en mi camino.

Pero gracias a mi abuela encontré paz, la encontré en la jardinería, cuidar cosas tan delicadas pero complejas a la vez me enseño a ser paciente, al principio me frustraba cuando una flor no brotaba o simplemente se moría, eso me hizo olvidar por todo lo que pase en Florencia, me acerque más a mi madre... Hasta que la vida misma me la arrebató, no era justo, era mi padre el que debía estar muerto, un ser horrible y despreciable, no una buena mujer la cual ya había sufrido mucho en su vida... Me enojaba de solo pensarlo, pero aquí estoy ahora, en un camión directo a la cárcel, donde podría encontrarme con él... Tenía una cosa clara, si lo veo sería capaz de matarlo...

—Hazme un favor antes de que nos separen... Dile a ella que me perdone porque no voy a poder despedirme...

Ellie

—No lo entiendes Marcus... Ni siquiera pude despedirme, se lo llevaron antes de que pudiera si quiera hablar con el, solo cruzamos miradas antes de que lo subieran al camión con los demás... Todo esto es mi culpa...

—No... Ellie no digas eso, no es tu culpa...

—...

—Es de Noah, el ha destrozado todo lo bueno que construimos al llegar...

—¿Cómo está Lilith?...

—Mal... Ella fue en la ambulancia con Noah, aún no puede creer del todo que ese sea su hermano, el le dió una falsa imagen de lo que era, su madre ya llegó, está enojada con Aidden pero está más enojada con su propio hijo.

—¿Y el cómo está?- no sabía porque pregunté eso... Pero aún así lo hice.

—Esta consciente, Lili me dijo que tiene la nariz completamente rota jajaja, Aidden si que pega fuerte.

Típico de Marcus, quitándole toda seriedad al asunto.

—Ok...

—Duerme un poco o bañate, tienes los ojos inchados, te ves desgastada...

—Si... Eso haré.

Camine hacia el baño del primer piso, supongo que una ducha me servirá bastante.

Abri la llave del agua pero no me metí a la ducha, simplemente deje que corriera... El ruido ocultaba el sonido de mi llanto, necesitaba soltar todo esto que estaba sintiendo, culpa y miedo, tan solo sería un mes...

Pero es un mes en el cual no lo tendré conmigo...

Su compañía se siente mejor que nada en el mundo.

Finalmente trate de recomponerme, tomé la ducha dejando que el agua viajará sobre mi cuerpo, fue relajante, me quitó pensamientos que estaban invadiendo mi mente desde horas atrás.

Horas después de todo lo ocurrido, la señora Díaz llegó a mi casa, vino a hablar conmigo, no sentamos a hablar en la sala de estar para estar mas cómodas.

—Lo siento... No me había dado cuenta de las señales hasta ahora, el no es un buen muchacho... Lo siento tanto, tanto Ellie, también lo siento por Aidden, me enojé al principio con el porque mi hijo terminó en el hospital por culpa suya... Pero Lilith me contó todo,yo no sabía que mi hijo era así...

—Señora Díaz...— ella la interrumpió antes de que ella siguiera hablando.

—Dime Isabella... Ya nos conocemos hace mucho, ¿No crees?— dijo con una triste sonrisa plasmada en su rostro—. Lo diré otra vez... Lamento todo lo que mi hijo te hizo pasar...

La abrace cariñosamente, se notaba que ella necesitaba un abrazo... Al igual que yo.

Ella lloro sobre mi hombro, el dolor y la decepción en ese llanto, ella no era una mala madre... Solo era una buena persona que tuvo un hijo de mierda.

El Chico de las floresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora