✿ capitulo 25 ✿

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Aidden

Esposado, solo en una celda que apestaba a mierda, esperando por mi fin.

Soy un exagerado, no me hagan caso.

Pero aún así, mi cabeza está por estallar, yo sabía que lo que hice era un delito, golpeé a una persona en la vía pública, esto arruinaría mi vida, mi futuro... Pero en el momento no me importo, no sentí nada, tanto trabajo que he hecho con mi psicóloga para controlar estos impulsos, para que todo fuera desperdiciado por una sola persona, Noah no lo vale, no vale mi tiempo...

No puedo evitar llorar de la frustración, no quiero decepcionar a mi abuela, ella es la única familia que me queda...

Oí como la celda se abría y antes de poder reaccionar un oficial me agarró por las esposas y me llevo fuera de esta hasta una sala de interrogaciones.

—Deja de llorar!, no seas cobarde y afronta las consecuencias de tus actos.

—Yo no soy el único culpable aquí, señor, ese tipo entro a la casa de mi... Amiga y la violento, yo solo la defendí...

—Si es así entonces ella tendrá que venir a dar declaraciones, con tu declaración y la de ella y también la del otro sujeto, se decide tu condena y tambien los cargos que tu amiga pueda tomar contra él, pero por ahora te tendremos detenido hasta que llegue tu familiar.

—Esta bien...

Mi cabeza me estaba matando ahora mismo, estaba sobre pensando como nunca antes lo había hecho, no tuve tiempo de pensar en las consecuencias de mis acciones y ahora todo esto me podría llevar a la cárcel... Pero viendolo por otro lado, pude romperle la cara por más o menos cinco minutos sin interrupciones.

Pero de todas formas me entraba cierta pena, no por él, si no por Lilith, yo sé que ella nunca supo cómo realmente era su hermano gemelo y eso puede ser decepcionante, tener la imagen de una persona cuando en realidad no es así... Me pasó... Con mi padre, pero no tengo ganas de recordarlo justo ahora, prefiero concentrarme en cual será mi condena y... En mi abuela, estaría decepcionada, lo sé.

Habían pasado varios minutos desde que el oficial se fue y me dejó solo en una especie de sala de espera con otras personas, me encontraba sentado en una incómoda silla y por si eso no fuera más incómodo, estaba esposado, tenía las muñecas rojas por la alergia que me causaba el metal del cual estaban hechas.

Vi a un oficial caminando a un lugar dentro de la estación y no pude desaprovechar la oportunidad ya que iba a pasar cerca de donde me encontraba.

-Disculpe!, señor oficial- me miró con claro fastidio pero aún así se acerco a mi-. Disculpe que lo moleste, pero quería saber si es que llamaron a mi abuela.

—¿Nombre?—pregunto cruzándose de brazos.

—Aidden Rossi...

—¿Italiano?— pregunto con cierta burla en su voz—. No te ves como uno.

¿En serio?, los italianos están muy estereotipados.

—Mitad italiano, para ser exacto, de verdad necesito saber si es que llamaron a mi abuela y si es que viene en camino, por favor.

—Bien, hire a preguntar.

Una parte de mi la quería aquí conmigo, pero otra parte quería que no se enterará, ya le he causado muchos problemas desde la muerte de mi madre...

—Aidden hijo!.

No fue necesario hablar con el oficial entonces, ella ya estaba aquí...

—Abue....

Me pare para abrazarla pero lo primero que recibí fue una cachetada... Creo que me lo merezco.

—Niño tonto!, me tenías tan preocupada— me abrazó por fin y lo único que pude hacer fue agacharme un poco bastante para que sus brazos pudieran rodear mi cuello, se separo y tomo mi rostro entre sus manos y dijo—. Solucionaremos esto hijo... Se que lo haremos, espera aquí un momento.

Cuando ya estaba dándome cuenta que de iba a estar solo otra vez, alguien llegó de la nada y me abrazó.

—Lo siento... Todo esto fue mi culpa...

Ellie... Cómo no quererla.

—Ellie... Todo está bien, no digas eso, no es verdad.

—Lo es! —ella sorbio su nariz—.  Ahora estás aquí por mi culpa... No debí decirte... No deb-

—No seas ridícula — la interrumpi—. Si no me hubieras dicho me hubiera dado cuenta de todas formas, si tan solo yo hubiera llegado unos minutos antes, el ni siquiera te hubiera tocado un pelo... Aún tienes cosas que explicar sobre ese tipo que te envía flores, pero por ahora mentalizate de que esto no será fácil, ellos quieren que des tus declaraciones también, les dije que él te agredió y ahora quieren tu versión de los hechos, pero no menciones al otro tipo.

—Okay...

Le seque las lágrimas gentilmente, tenía cierta dificultad hacerlo con las esposas puestas.

—Todo va a estar bien... Confía en mí...





El Chico de las floresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora