Después de un largo viaje en carretera y una siesta que fue interrumpida al llegar a la casa de mi infancia, por fin pude darme cuenta de que todo lo que estaba pasando era verdad y no una ilusión que mi cabeza había creado debido a los nervios.
Estaba parada afuera de la casa, una casa que fue diseñada personalmente por mi papá como regalo de bodas para mi madre, en estos momentos nos encontrábamos al oeste de la ciudad, donde las casas eran más grandes y bonitas.
Nada de la casa había cambiado excepto que estaba decorada con luces y algunos adornos navideñas, los árboles y las flores que mi madre y mi padre habían plantado en años anteriores seguían ahí, llenos de vida, se notaba que mi padre los había cuidado bien, mi padre estaba bajando el equipaje con la ayuda de Marcus, yo no estaba siendo útil en nada, ahora lo que me estaba preocupando era Aidden, Lilith quedó en darle un recado el día de hoy, iba a visitarlo, algo de compañía le haría bien ahora que no estoy en el pueblo.
—Ellie! ¿Por qué está maleta está tan ligera?
Marcus sostenía entre sus manos una pequeña maleta con intención de sacudirla.
—Marcus! No la agites así!— me acerque a el y le arrebate mi maleta, rezaba por que su contenido estuviera bien, la deje en el suelo y antes de abrirla dije —. Si está dañada te juro que te mato.
—Discúlpame, princesita Sofia— dijo Marcus en un tono sarcástico, odiaba cuando me decía así.
—Idiota!.
Mi padre intervino entre nosotros.
—Oye, Ellie, nadie va a matar a nadie y tú Marcus, debes ser más cuidadoso con las cosas de tu hermana.
Se estaba comportando como un padre de verdad, por fin después de tanto tiempo.
Los dejé de lado a ambos y abrí la maleta, gracias a Dios y estaba bien, le prometí a Aidden que la llevaría conmigo y eso hice.
—Una orquidea, es de un hermoso color ¿Quien te la dió?— pregunto mi padre.
—Me la dió un amigo...
—Debe de ser un buen amigo para darte un detalle como ese, está hermosa hija.
—Si, así es.
Hubo un prolongado silencio, yo estaba observando el estado de la flor mientras sentía como mi padre me examinaba con la mirada, se sentí raro Pero no dije nada al respecto.
—Hijo, ve a casa quiero hablar con tu hermana a solas.
Levanté la mirada y me encontré con la de mi padre, era una mirada serena y cariñosa.
—Esta bien, yo me voy, de todas formas iba a entrar, estoy hambriento.
Marcus se fue con las maletas al interior de la casa y cuando se escuchó que cerro la puerta principal, mi padre me tomo del brazo delicadamente mientras me guiaba al jardín delantero, nos sentamos en un banco de madera que estaba ahí.
—Hija, quiero que me digas la verdad.
—¿A que te refieres? ¿De que verdad estás hablando?
—Ese tal amigo tuyo, ¿Te gusta?
—¡¿Que?! No, no, no es solo un amigo... No podría verlo de otra forma...
Desvíe la mirada, está situación se estaba volviendo un tanto incómoda, no veía a mi padre hace meses y ahora me estaba interrogando sobre si es que me gustaba Aidden.
Quiero decir, no me molesta que me emparejen con el o que digan que me gusta, yo sé que no es así... Además, es como un honor ser emparejada con semejante espécimen, no soy ciega, se muy bien que el es un completo bombón, con esos brazos fuertes y bien trabajados, midiendo casi dos metros y esa mirada... Esa mirada que era capaz de hipnotizarte, simplemente perfecto... Creo que me desvíe un poco del tema, solo ignorenme.
—Ellie... Ellie!.
—¡Que!
—¿En que estás pensando? Te estuve hablando como por cinco minutos y no respondías, dime ¿Estás pensando en él?.
—¿Que? No!, como creés jaja...
—Bueno, si no es en el tal vez en otra persona, pero te lo advierto— dijo tomando con una de sus manos mi hombro izquierdo—. No quiero que mis hermosos genes se vean afectados con un yerno más feo que patada en los huevos.
—¡Papá!
—Shhh, no digas nada— se puso de pie y se fue dejándome atrás—. Vamos! Tenemos que hacer la cena para noche buena.
—Voy! —Trote hasta llegar donde él estaba—. Estoy segura de que tendremos que hacer todo nosotros, Marcus no es capaz ni de pelar una papa, menos será capaz de cocinar todos los platos que conforman una buena cena navideña.
Lo tome del brazo y nos dirigimos a la casa, teníamos mucho trabajo que hacer.
Me sorprende lo bien que me he tomado el ver a mi padre otra vez, es como si nunca me hubiera ido... Pero aún así varias cosas han cambiado... En estos momentos hecho de menos a mi mamá, uno se da cuenta de esas cosas cuando está lejos.
Al entrar a casa un olor familiar lleno mis cosas nasales, el típico aroma de galletas con chispas de chocolate recién salidas del horno, fui guiada por el magnífico aroma hasta la cocina, en la cual que encontré con alguien que no quería ver o ni siquiera conocer...
Me quedé paralizada, cada músculo de mi cuerpo tan duro como una roca y con los ojos abiertos de par en par.
—Tu...
—Hola Ellie...— dijo dejando la bandeja con las galletas sobre la isla en el medio de la cocina para después quitarse los guantes de horno y dejarlos a un lado—. Es un placer finalmente conocerte.
Una completa locura, mire a mi padre el cual estaba a un lado mío unos pasos más atrás.
—¡Son unos sin vergüenza!
—Ellie, por favor no...
—Llegue aquí pensando que no estarían juntos y para que, solo para encontrarme con que él también está aquí, actuando como si no se hubiera metido en un matrimonio.
—Ellie, estás siendo exagerada y tienes que parar.
—¿Yo estoy siendo exagerada? O tu estás siendo un sínico que trae a su amante a casa para épocas decembrinas.
Mi padre me dió una fuerte bofetada que casi me hizo caer al suelo de no ser porque me sostuve de la isla, mi mejilla se sentía caliente e hinchada y las lágrimas amenazaban por salir.
—No me hables así! Niña insolente.
—Me dan asco...— di la vuelta la cara para mirarlos—. Ambos, son unos hipócritas!.
Diciendo eso salí de la cocina para subir las escaleras e ir a mi antigua habitación, de camino me encontré a Marcus, que tenia una cara de confusión al verme con la mejilla roja y al borde de llorar, yo lo ignore completamente y me dirigí a mi destino, no saldría de ahí por un largo rato y preferiría que nadie me molestará.
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El Chico de las flores
Teen FictionUn misterioso muchacho ha estado enviándole flores a nuestra querida protagonista, ¿Quien será?, nadie lo sabe.
