✿ Capitulo 29: Volver a verte...✿

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El viaje fue más largo de lo esperado, diez horas sentada en un incómodo asiento de avión y sin poder dormir desde hace quince horas por los nervios de volver a ver la cara de mi padre, una completa tortura, sin mencionar que tendría que vivir con el y su nuevo novio, supongo...

Hace tanto que no lo veía, las llamadas que solíamos tener pasaron de durar varias horas a simplemente unos pocos minutos y siempre era la misma excusa "Estoy ocupado hija, los llamo más tarde", pero esa llamada nunca llegaba, a veces no llamaba durante días, ósea, te divorciaste de mi mamá, no de nosotros, tus hijos... 

Si bien nunca fuimos tan unidos desde que éramos pequeños, siempre que acudíamos a él dejaba todo de lado, solo por nosotros y era nuestro héroe cuando mamá nos regañaba, nos escondíamos detrás de él mientras nos defendía... Viendo hacia atrás en el tiempo, me puedo dar cuenta de lo felices que fuimos, aunque todo hubiera sido una farsa, una mera ilusión, me gustaba pensar que para el fue verdadero hasta cierto punto...

Estaba escribiendo mis pensamientos en mi diario cuando el altavoz del avión se encendió, era una azafata la cual estaba dando como aviso que el avión ya estaba por aterrizar, que horror, comencé a sentir que tenia el estómago en la boca, los nervios me estaban comenzando a consumir, mire a Marcus, pero estaba completamente dormido, como siempre,  lo único que pude hacer en busca de consuelo fue apretar su mano, la cual estaba tendida sobre el reposabrazos, tal vez el sintió que yo no estaba bien emocionalmente, porque me tomo la mano de vuelta y despertó casi al instante.

—¿Ya llegamos?

—Ya casi... Marcus, tengo miedo...

—No tengas miedo hermanita... Nada malo va a pasar, él es nuestro padre... No puede dañarnos.

Sentía como si yo fuera la hermana menor en esos momentos, Marcus demostraba una madurez impresionante ante este tipo de situaciones... El tiempo había pasado tan rápido que no me había dado cuenta de que mi hermano ya no era un niño, si no más bien un "adulto", pero sin serlo realmente, aún era un adolescente de dieciséis años, revoltoso, que tenia mamitis.

—No quiero verlo... No tengo fuerzas después de todo lo que ha pasado en estás semanas, con lo de Aidden, Noah y lo demás, siento que desde que nos mudamos todo ha ido muy mal para nosotros... La mala suerte nos persigue...

—También he sentido lo mismo, pero trato de verle el lado bueno, veremos a papá, no lo vemos hace casi un año... Quiero creer que el está emocionado por vernos.

—Yo también quisiera creer eso, pero se me hace tan difícil, con el poco afecto que nos ha demostrado desde que nos mudamos al pueblo, da a entender como si no le importáramos— tomé una larga inhalación para relajarme, estaba a punto de llorar, el sobre pensar no me hacía nada bien, pero no podía dejar de hacerlo... —. Pero pensemos positivo.

La preocupada mirada de Marcus se posaba sobre mi, se incorporo en su asiento para poder verme mejor y justo cuando iba a hablar, el altavoz se encendió otra vez después de media hora.

"Queridos pasajeros, abrochen sus cinturones, ya estamos en proceso de aterrizaje, gracias por su atención"

Salvada por la campana, no quería experimentar un vomito verbal justo ahora.

Abroche mi cinturón, al igual que Marcus y fue justo a tiempo, después de eso llegó la leve turbulencia que siempre hay cuando uno aterriza en los aviones, pero de cierta forma me daba algo de pánico esa turbulencia, sentía que en cualquier momento aunque estuviéramos aterrizando, algo podría salir mal, muy mal.

Tenía mis uñas enterradas en la piel del reposabrazos, mi cuerpo tenso y estaba con los párpados apretados, tan fuerte que estaba segura que cuando abriera los ojos estos saldrían de órbita por la presión que estaba ocasionando sobre ellos, estuve así durante unos pocos minutos, hasta que por fin el avión se detuvo.

"Sean bienvenidos a su destino, gracias por volar con nosotros".

Marcus me sacudió un poco el hombro para que por fin reaccionara.

—Ellie, ya llegamos y hay que bajar del avión, vamos.

—Entendido... Voy detrás de ti

Si antes estaba nerviosa, ahora lo estaba más, mis manos tiritaban, casi no era capaz de sostener mi teléfono en mi mano, apenas podía estar de pie (cabe recalcar que Ellie en su juventud tubo crisis de pánico).

Tu puedes Ellie... Tu puedes, un paso a la vez...

Marcus me ayudó con mi equipaje, yo solo camine detrás de él, con la mochila sobre mi espalda, con la necesidad de irme corriendo de ese lugar, tal vez estén pensando que soy muy exagerada y toda esa mierda, pero ¿Qué habrían hecho en mi lugar?.

Apenas salimos de la pasarela de acceso busque instintivamente a mi padre, esperando a que el ya estuviera ahí, aunque las expectativas eran bajas, por supuesto... Hasta que una voz bastante familiar resonó en mis oídos.

—Marcus! Ellie!.

Ahí estaba el, mi papá... Se veía mucho mejor que antes, mas radiante y rejuvenecido, era raro verlo de esa forma cuando yo tuve una vista distinta de él durante toda mi vida.

Así como grito nuestros nombres tan rápidamente, de la misma forma se acerco a nosotros, Marcus lo recibió con los brazos abiertos, pero yo solo me le quede mirando, tratando de reconocer a mi padre, mi papi....  

Y ahí mismo, haciendo un puchero y aguantando las lagrimas que amenazaban por salir, el parado frente a mi, expectante y con los brazos bien abiertos para recibirme en un cálido abrazo... Un abrazo que tal vez estuve anhelando por mucho tiempo, uno que me haría sentir como si aun fuera su pequeña princesa, su niñita adorada.

—Papi...— dije cayendo rendida en su abrazo, recibiendo su particular calidez, el abrazo de un padre era lo que necesite durante tanto, tanto, tiempo... Lagrimas brotando agresivamente de mis ojos—. No sabes cuanto te extrañe papi...

—Yo también mi cielo... Yo también

Fue el abrazo mas feliz y triste a la vez que pude experimentar en toda mi vida, yo y mi padre llorando a la par, el dejando un suave beso en mi cabeza al momento de separarnos, después de eso casi todos mis miedo desaparecieron de mi cabeza.

—Los he extrañado a ambos... Como no extrañar a las dos personas mas importantes de mi vida...— nos reunimos ahora en un abrazo familiar—. Es hora de irnos a casa niños.

A casa... Esa frase se escuchaba muy nostálgica y distante, pero ahora era la realidad, iría a la casa donde crecí toda mi vida, con ambos de mis padre y mi hermano pequeño... Pero ahora todo era distinto, el tiempo puede cambiarlo todo en un instante... Dentro de todo lo malo que ha pasado este año.

Por fin pude volver a verte... Papá

—Esta bien— dije secando mis lagrimas con la manga de mi suéter—. Vamos a casa...

Y así fue como luego de reunirnos con nuestro padre, nos fuimos del aeropuerto para así subirnos al auto e ir en dirección a nuestra querida casa... Nuestra nostálgica y maravillosa casa.



El Chico de las floresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora