Capítulo 7

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— Esto hay que celebrarlo —dijo Miguel, después que los gerentes de “Mares” se fueron—. ¿Qué tal si vamos al Pub después de la oficina?

— Sí —contestaron todos a coro.

— ¿Y tú? —me preguntó Miguel.

— No, yo estoy cansada, vayan ustedes.

— Vamos, solo será un rato ―insistió.

― Si quieres yo te llevo a tu casa después —se ofreció Jorge..

Miré a Benjamín, estaba tenso.

— No, gracias.

— Vamos —dijo Miguel ajeno al malhumor del jefe—, así te relajas un rato, eres nuestra invitada estrella, gracias a ti podemos celebrar y, además, eres  nuestra nueva líder.

— Sólo un rato —accedí de mala gana.

— Bueno, nosotros debemos preparar la reunión con los accionistas —dijo Benjamín saliendo de la oficina, yo lo seguí.

— ¿Vas a ir? —me preguntó  molesto en el ascensor.

— Solo un rato, ¿y usted?

— No, tengo cosas que hacer.

Yo asentí y salí del ascensor.

— No te acostumbres —me dijo a mi espalda.

— ¿Qué? —me volví a mirarlo.

— Que no puedes pasarte la vida yendo de copas con tus compañeros de trabajo.

— ¿¡Por qué?! ¿Acaso mis horas fuera de la oficina también son suyas?

— Las 24 horas, Srta. Vargas, las 24 horas, no te olvides del contrato que firmaste.

Me volví molesta y vi a Marcela que miraba atemorizada nuestra “escena”.

Entré a la oficina guiñándole un ojo para que no se preocupara. No fuera a ser que llamara de nuevo a Verónica y a Adolfo.

— ¿Eso significa que no tengo permiso para ir? —puse toda la ironía que pude.

— Por hoy sí, por ser un día especial —contestó él de la misma forma—, solo por hoy.

— Entonces me amaneceré, tengo que aprovechar, ¿no?

— No, hasta una hora prudente.

— ¿Las cuatro?

— No.

— ¿Las dos?

— No.

— ¿La una?

— No.

— ¿Las doce como cenicienta?

— ¿Irás en tu auto?

— No sé, no me gusta manejar de noche —en realidad le temía a los estacionamientos.

— ¿Y cómo volverás?

— Jorge se ofreció.

— Él se pondrá a tomar alcohol, llámame, yo te voy a buscar.

— No es necesario.

— Sí, es necesario —dijo cortante.

— ¿Me está hablando en serio?

— No estoy bromeando.

La seriedad de su rostro me dijo que era cierto.

— ¿Tanto le molesta que sea el rostro de la cuenta de “Mares”?

Extraño DestinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora