Antes de cinco minutos, sonó el citófono de mi departamento, el guardia me avisaba que Jorge Díaz me buscaba, le pedí que lo dejara entrar y, al verme descompuesta, se preocupó.
―¿Pelearon?
― Sí ―contesté sinceramente, no era mentira.
― ¿Por mi culpa? ―asentí con la cabeza― ¿Le dijiste que te dejaría tranquila?
― No se lo creyó ―dije sobándome el brazo, que me dolía.
― ¿¡Te lastimó!? ―dijo sacándome la mano y subiendo un poco mi blusa para ver el moretón que me dejó Benjamín en el brazo― Lo siento tanto, es mi culpa.
― No, no fue tu culpa, Jorge, él…
― Te envié a la boca del león, pensé que si te dejaba tranquila, él no te lastimaría.
― ¿Qué quieres decir?
― ¿Benjamín no te ha dicho nada?
― ¿Nada de qué?
― De nosotros.
― ¿De mí y de ti?
― No. De mí y de él.
Respiré hondo, ¿él me diría la verdad?
― ¿Qué pasa con ustedes?
― Somos hermanos.
― Pero él es Roldán y tú… ―intenté parecer sorprendida.
Él sonrió de la misma forma extraña en que lo hizo fuera del ascensor.
― Creo que deberías acompañarme a mi casa.
Me dio miedo, cada vez estaba menos segura de querer seguir adelante con mi plan.
― No te lastimaré, lo que necesito contarte no es fácil de explicar y será más creíble para ti con las pruebas que tengo.
― ¿De qué se trata?
― Es algo… complicado…
― La forma en que lo dices me hace temer.
― Te juro que no te haré daño, si quisiera hacerlo… nada ni nadie me detendría.
Me estremecí.
― ¿Cómo sé que no me harás daño?
― Ya te lo juré y soy hombre de palabra.
Tomé aire y accedí. Me puse mi abrigo con manos temblorosas. Jorge me afirmó de los hombros y me miró intensamente, de sus ojos grises brotaba tranquilidad.
― No te lastimaré, te amo demasiado para lastimarte.
― Pero apenas me conoces…
― Eso es lo que tú crees.
― ¿Me conoces de antes?
― Mucho antes de lo que piensas.
― Pero cómo…
― Ven conmigo y te lo enseñaré.
Su casa era grande, hermosa en su estilo, con adornos extraños y grandes cortinajes. Entrar a esa casa era como entrar a otro mundo, un mundo perdido en el desierto de Egipto.
Caminó a su cuarto, yo me quedé atrás, atemorizada, agarró mi mano con suavidad.
― No te haré daño ―susurró y me dejé llevar.
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Extraño Destino
RomanceUna historia de amor, que ha sobrevivido al tiempo y a la muerte. Una novela de fantasía, de dioses antiguos y faraones, que nos muestra cómo la historia puede cambiar de un momento a otro. Esta es la primera parte de tres. Pronto viene "Extraño am...
