El resto de aquel día fue maravilloso, Benjamín me dejó una hora para ir a bañarse y cambiarse y que yo hiciera lo mismo. Fuimos a almorzar comida italiana y luego me llevó al cine.
— Tienes que llamar a tu papá —me dijo al volver al departamento, casi en la noche.
— Lo llamo más tarde.
— A mí también me interesa saber cómo sigue tu mamá, anoche no supiste dar razón de ella.
Lo miré, era sincero, así es que llamé inmediatamente.
— La trasladaron a la clínica por unos exámenes, depende de cómo salgan es cuando la den de alta —le conté después de colgar.
— ¿Quieres viajar a verlos?
— Me encantaría, pero son muchas horas de viaje…
— No, si nos vamos en avión.
¿Estaba de broma? Porque a mí no me causaba gracia.
— Puedo arreglarlo para que nos vayamos mañana temprano y estamos todo el día allá con tus padres.
— ¿Y usted iría conmigo?
— Por supuesto.
— ¿Por qué?
— Quiero conocerlos.
— No. ¿Porque hace esto si se supone que usted me…?
— No lo digas, por favor —me interrumpió molesto.
— Es que…
— Quiero hacerlo, tú misma lo dijiste, estamos bien, no lo eches a perder.
— Entonces no puedo negarme —sonreí.
No contestó, simplemente sacó su celular y habló con alguien, al colgar me miró sonriendo.
— Nos vamos a las siete, así llegamos temprano, desayunamos con tu papá y nos vamos a la clínica a ver a tu mamá.
— No sabemos la hora de visita.
— Si no la podemos ver de inmediato, hablaremos con su médico tratante.
— Gracias —se me llenaron los ojos de lágrimas.
— No tienes nada que agradecer.
— Claro que sí, partiendo por lo que hizo por mí anoche, otro en su caso… —bajé la vista.
Él se acercó a mí y me tomó la cara con sus dos manos.
— Cuando yo estoy con una mujer, quiero que ella también lo esté conmigo, y no niego que fue muy difícil contenerme contigo, pero no estabas en tus cabales para estar con nadie.
Bajé la cara avergonzada.
— No te avergüences, no sabías lo que hacías.
— Yo me acuerdo hasta cuando llamé a mi papá y usted me gritó, ahí todo me dio vueltas y no me acuerdo de nada más.
Él sonrió.
— Ese fue el comienzo de mi martirio.
— ¿Martirio?
— Si antes estuviste rara, después fue peor.
Me puse roja y él rió suavemente.
— ¿Cuántas parejas has tenido, Carolina?
Me puse más roja todavía.
— Sólo uno…, en el colegio.
— Con razón —acariciaba con sus pulgares mis mejillas.
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Extraño Destino
RomansaUna historia de amor, que ha sobrevivido al tiempo y a la muerte. Una novela de fantasía, de dioses antiguos y faraones, que nos muestra cómo la historia puede cambiar de un momento a otro. Esta es la primera parte de tres. Pronto viene "Extraño am...
