Abrí los ojos, estaba acostada en el sillón y Benjamín estaba a mi lado mirándome, preocupado y culpable.
— ¿Qué pasó? —pregunté confundida.
— No debí preguntar acerca de ese tipo.
— Oh —ahora recordaba.
— Lo siento.
— ¿Cómo sabes de él?
— El viernes, cuando estabas…rara… estabas medio dormida y dijiste que yo era él —me dijo en tono suave.
Cerré los ojos, ¿habré dicho algo más?
— Te lastimó —no sonó a pregunta.
— No —contesté con la garganta seca y me senté.
Benjamín se apartó y se sentó en el sillón frente a mí, mirándome fijamente. Me refregué la cara, ¿cómo explicarle que Damián Lexington pertenecía a un sueño?, ¿que era el tormento de mis noches?
— ¿Por qué no confías en mí? —me preguntó dolido al rato.
— No es eso.
— Vamos, Carolina, no confías en mí, no confías en que lo que siento por ti es sincero; no confías en contarme tus cosas, me enteré por casualidad de lo de tu mamá…
— ¡¿Y eso qué tiene que ver?!
— ¿Te das cuenta que si yo hubiese sabido que tu mamá no estaba bien… te hubiera entendido?
— ¿Entendido? ¿En qué?
Me estaba enojando y, seguramente, él también, volvíamos a lo mismo. Me levanté y caminé hacia el otro extremo de la sala, él me siguió sin acercarse a mí.
— Entendido tu mal humor, tu carácter explosivo, tus lágrimas.
— ¿Y no hubiera servido para que me humillaras y te burlaras más todavía de mí? Te recuerdo que fuiste bastante humillante…
— ¿Yo? Te expliqué cómo vi yo las cosas ese primer día, si así lo sentiste, lo siento, pero no me acuses de algo que no he hecho.
— ¡Me gritaste! —Lo miré de frente.
— ¡Te vi parada en medio de la oficina como un…! —bajó la voz— Como un fantasma…
— Por favor, ¡me tuviste ahí casi media hora!
— No quiero pelear, Carolina —se notaba cansado— no quiero volver a lo mismo.
— Yo tampoco, pero eres tú el que no me cree.
— No cambies las cosas, eres tú la que no confía en mí.
— ¡No puedo confiar en un hombre que cree que todo se compra, incluso las personas!
— ¿¡He tratado de comprarte!?
— ¡Vamos, Benjamín! El viaje, el auto, el súper…
Dio un paso hacia atrás, dolido.
— ¿Eso piensas?
— ¿Y qué otra razón puede haber? Debo ser la mujer más cara con la que has salido y pretendido…
— ¡Cállate! Cállate —intentaba controlarse.
— ¿¡Por qué?! ¿Te molesta la verdad?
— Me hubiera salido mucho más fácil y cómodo haberme acostado contigo el viernes, ¿no te parece? Por lo menos el gustito me hubiera salido gratis
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Extraño Destino
RomanceUna historia de amor, que ha sobrevivido al tiempo y a la muerte. Una novela de fantasía, de dioses antiguos y faraones, que nos muestra cómo la historia puede cambiar de un momento a otro. Esta es la primera parte de tres. Pronto viene "Extraño am...
