Verónica me tomó la mano justo antes de despegar, íbamos sentadas una al lado de la otra, mientras que los hombres iban sentados frente a nosotras.
— No tengas miedo —le rogó Adolfo a Verónica.
— Es muy extraño esto, jamás imaginé que debería huir así, como si fuera una delincuente.
— Lo sé y créeme que hubiese deseado que no fuese de esta forma.
— Podrías habérmelo dicho antes —le reclamó ella.
— Lo sé, pero no sabía cómo reaccionarías.
— Claro. Y ahora estoy obligada a reaccionar bien.
— No te enojes —le suplicó.
— Me conoces años, Adolfo, ¡años! ¿Cuántos? ¡Diez o más!Tuviste diez años para decirme esto, cuando me enteré de lo de Benjamín era el momento oportuno. No estaría pasando por esto.
— Tienes razón, Verónica, fui un cobarde y no sabes cuánto lamento esto.
— ¿Hay alguna forma de destruir a Damián? —intervine.
— Sólo una y muy peligrosa ―contestó Adolfo.
— ¿Cómo?
— Solamente un mortal puede hacerlo.
― ¿Ya?
― Debe degollarlo en luna llena con una daga egipcia.
— Hay que hacerlo —dije con decisión.
— ¡No! ―gritó Benjamín.
— Escúchame, volvamos, si escapamos ahora, tendremos que hacerlo siempre…como hasta ahora ―le dije a Benjamín tomándole la mano. Él sólo me miró sin contestar.
— ¿Y quién lo haría? —preguntó Verónica.
— Yo, por supuesto.
— No, no te arriesgarás —determinó Benjamín.
— Escucha, volvamos, debemos acabar con esto de una vez por todas.
— ¿Y si mueres? —me preguntó Verónica asustada.
— Mis padres serán los que más sufran ―contesté pensando en ese dolor, que seguramente los llevaría a la tumba―. De todos modos ya estoy condenada.
— Te protegeré.
— No podrías Benjamín, según han dicho ustedes, la maldad de Jorge es demasiada y no se detendrá ante nada.
— ¿Cómo llegarás a él? ¿Crees, acaso, que te dejará acercarte en luna llena con un cuchillo para ser degollado por ti?
— No. Me ganaré su confianza. Me acercaré a él y le haré creer que tú y yo no podemos seguir juntos y él será mi refugio.
― ¡No! ―rugió molesto― No lo harás.
― ¿Por qué?
― No quiero perderte de nuevo.
― Si muero, nos veremos en mi próxima vida, me esperarás, ¿verdad?
Él no contestó, apartó la mirada.
— Si resulta como espero, no moriré.
— ¿Y qué harás?
― Tu forma de ser autoritaria, es tan parecida al hombre que me atormenta en mis sueños, sueños de los que tú no sabes nada, que no puedo seguir contigo, además, siempre me estás gritando, mandando y yo me cansé, esa será la historia que le contaré.
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Extraño Destino
RomanceUna historia de amor, que ha sobrevivido al tiempo y a la muerte. Una novela de fantasía, de dioses antiguos y faraones, que nos muestra cómo la historia puede cambiar de un momento a otro. Esta es la primera parte de tres. Pronto viene "Extraño am...
