Dos

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A la mañana siguiente sentía mis párpados pesados, la noche anterior había sido el mejor torneo que en mi vida había tenido, pero, ahora estaba sintiendo las consecuencias de desvelarme.

Me bañe con agua fría para poder despertar y si que funciono, me miré al espejo, tenía que estar presentable para ver al chico que me gusta. Aunque no me notara o no me viera como yo quisiera, pero al menos haría el intento.

Aunque mi hermana asistía a la misma preparatoria no nos íbamos juntos, no parecíamos hermanos; solo por el físico. Es rubia como yo, solo que mi mechón en rayo ella lo tenía en mechones largos, ya que su cabello le llegaba a la cintura.

Me subí al tren y por suerte me encontré con Eijiro, sonreí como un tonto para acercarme a él.

—Kiri—lo salude con un ademán—buenos días.

—¡Kaminari!—dijo muy animado cuando me vio—Buenos días.

Nos tocó ir parados ya que era la hora pico, donde todos se iban a las escuelas o a sus trabajos, yo podía pedirle a mi mamá que me llevara en el carro pero prefería ver a Eijiro todas las mañanas. Ya tenía calculado la hora en que me lo podía encontrar. Si, sé que suena como acosador, pero todos alguna vez lo han hecho así que no me culpen.

—¿Qué escuchas?—note que llevaba audífonos, era la excusa perfecta para que ambos nos acercáramos más.

—La nueva canción de mi banda favorita, ¿quieres escuchar?—se quitó uno de los audífonos para extendérmelo.

—Con gusto—respondí animadamente, estaba a punto de agarrarlo cuando el tren frenó provocando que mi equilibrio se quebrara, al no estarme sosteniendo bien casi me caía, de no ser por Eijiro que me sujeto con sus brazos muy bien trabajados, hubiera dado a parar encima de una niña.

—¿Te encuentras bien?—mi corazón empezó a acelerarse por la cercanía, estar de esta manera me tenía mal, de seguro mi rostro ya estaba hecho un desastre.

—S-si... G-gracias—me alejé un poco, no quería que sospechara nada.

—Vaya, el conductor debería de tener más cuidado—dijo mirando hacia las demás personas.

Yo ya no supe que decir, aquel acercamiento hizo que mis únicas neuronas desaparecieran. Durante en el transcurso a la escuela escuchábamos sus canciones y lo mejor de todo, es que nos gustaban las mismas. Teníamos tanto en común que sin duda me enamoraba más.

Bajamos del tren y continuamos cerca del otro, ya que si nos alejábamos, los audífonos se desconectarían y mi excusa para seguir a su lado terminaría.

Subíamos las escaleras y cuando llegamos a nuestro piso, a lo lejos me percaté de que cierta chica pelirosada se acercaba a nosotros, sonreí al verla y levanté la mano para saludarla. Ella correspondió la sonrisa y finalmente se detuvo enfrente de nosotros.

—Hola chicos, buenos días—su sonrisa era tan bonita. Lo admito, Mina es una chica muy linda además de ser muy risueña.

—H-hola M-Mina...

¿Acaso escuché bien? ¿Eijiro se puso nervioso por su presencia? Lo miré y noté un pequeño rubor, mi corazón casi se detiene al verlo, ¿por qué se sonrojaría?

Mina entabló una conversación con Eijiro y a mi me dejaron a un lado, como si hubiera desaparecido; yo solo miraba como temblaba sus labios debido al nerviosismo que sentía. Bajé un poco la mirada porque empezaba a suponer cual era la razón, mi corazón comenzó a doler porque en el fondo quería estar equivocado.

Me adelanté y los dejé solos, después de todo ni lo notarían, a veces mis propios amigos me hacían sentir como si estuviera en mi casa; sentía que se acercaban a mi por ser el payaso del salón.

—Kaminari—aquella persona me jaló haciendo retroceder —De la que te salve. Casi te partes la cara con ese muro, ¿no lo viste?

Fue entonces que regrese la vista hacia enfrente y vi el muro; de tanto sobrepensar las cosas ni cuenta me dí.

—No y gracias Mineta. —moví la cabeza ligeramente para despejar mi mente.

—¿Todo bien? Te ves distraído.

—Sí, pensaba en cómo le haré para pasar algunas materias—mentí, aunque en parte era verdad. Necesitaba pasar o si no mi padre me regañaría por horas e incluso me castigaría algunas cosas.

—Ya veo, ¿te parece bien si estudiamos juntos?

—Sí, estaría bien. Aunque no creo que estudiemos, al final nos terminamos distrayendo—empezamos a caminar.

—Tienes razón, pero esta vez hay que ser serios. Mis papás ya me amenazaron, así que si o si tengo que pasar.

—Estamos en las mismas.

—Ya lo sé, quien repruebe le debe una revista porno al otro—sugirió. Yo solo reí ante eso, si tenía en mi casa pero no me llamaban la atención, ha decir verdad, las veces que las veía era cuando lo visitaba.

—Lo que digas—respondí, después de todo si yo perdía le daría una de las mías.

Llegamos al salón y nuestros compañeros ya estaban, me separé de Mineta ya que no se llevaba con mi squad, los únicos que faltaban eran Mina y Eijiro. Mi corazón empezó a doler de nuevo de tan solo pensar en que estaban juntos y por supuesto, sobre qué estarían hablando, era obvio que no sería una platica normal.

—¿Por qué tan pensativo Kaminari?—preguntó Sero examinándome.

¿Acaso me notaba muy distraído?

—No es nada—respondí sin querer dar explicaciones.

—De seguro es porque está a punto de reprobar—comentó de mala gana Bakugou, siempre con su semblante serio y de pocos amigos.

—Acertaste—fue lo único que dije, no tenía tantas ganas de hablar, a veces me cansaba de fingir mi sonrisa o ser el amigo energético.

—Uy bro—dijo Sero—¿pues en que tanto piensas? Eso que estudiamos con uno de los mejores y ni así logras entender.

No le iba a decir que cada vez que teníamos sesión para estudiar me la pasaba observando a Eijiro en vez de prestar atención a lo que Bakugou explicaba.

—No lo sé, simplemente no logro concentrarme—me encogí de hombros y me senté en mi lugar colgando mi mochila a lado del pupitre.

—Tal vez piensa en tu mamá Bakubro—comentó Sero con un risa.

Bakugou solo lo tomó del cuello de la camisa mientras lo movía de un lado a otro, yo solo reía al presenciar la escena, pero Sero tuvo la culpa por mencionar a su mamá.

Aunque vuelvo a repetir, no niego que la mamá de Bakubro sea un mujeron. Soy bisexual, así que soy ojo alegre.

De pronto la sonrisa que tenía en el rostro se esfumó al ver entrar a Eijiro con Mina muy sonrientes, era obvio que no estaba bien, empezaba o había algo entre ellos. Mi corazón no estaba soportando ver que Eijiro sonreía de esa manera estando con ella, era mi amiga si, pero me sentía celoso.

El Diario De Un Chico Alegre Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora