Dieciséis

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A la mañana siguiente llegue a la escuela sin ánimos, me sentía mentalmente mal, no podía creer que esto me afectara tanto. En la entrada me topé con Eijiro junto a Mina, iban tomados de la mano tan sonrientes, me dolía el corazón de tan solo verlos, pero que podía hacer, mi destino era ser solo el amigo.

De nuevo busqué a mi hermana sin éxito, no sabía nada de ella, incluso le pregunté a sus maestros y ellos tampoco sabían nada, en vez de eso, me dieron una carta para que se lo entregara a mi papá por su ausentismo en la escuela.

Cuando llegue al salón me senté en mi lugar sin decir nada, noté como Mineta se me acercaba.

—Carajo, te ves fatal—me miró preocupado. —¿Qué le hiciste a tu cabello? Parece como si lo trataste de cortar.

—Estoy bien—respondí indiferente—es que se me pego un chicle y quise quitarlo.

—Entiendo—yo se que no me creyó, ya que se me quedó mirando.

Unos instantes después tocaron el timbre indicando el inicio de las clases, todos tomaron asiento para esperar a que el maestro llegara al aula. Escuché como la puerta se abría dejando ver al profesor, pero a su lado lo acompañaba un chico de cabello morado.

—Buenos días—dijo el profesor—hoy se integra a la clase Hitoshi Shinsou.

Todos lo miraron, se veía tan inexpresivo, hasta podía jurar que tenía ojeras, era como yo. ¿Por qué momento estaría pasando?

—Siéntate a lado de Kaminari—le ordenó—Kaminari, levanta tu mano.

En cuanto escuché que me nombró, la levanté pero no le presté tanta atención. No entendía porque se cambiaba de curso, si estábamos por terminar.

Miré de reojo como aquel chico se sentaba en el asiento disponible, no parecía querer entablar una conversación y pues yo tampoco estaba de humor. A las pocas horas el profesor Aizawa me asignó trabajar con él. ¿Por qué a mi de todos mis compañeros?

Todos nos observaban, tal vez porque ambos estábamos igual de demacrados.

—Te ves horrible—escuché y levanté la vista para mirarlo confundido. Que nivel de confianza tenía para decirme aquello.

—¿Disculpa?

—¿Donde quedó el Denki alegre?—colocó su mano debajo de su mejilla para apoyarse con el codo.

No supe que responder, ¿de donde me conocía? Así que solo lo miré por unos segundos y de nuevo bajé la mirada para concentrarme en el trabajo.

—No soy ningún acosador. Te conozco porque te veía a diario, soy de la clase de a lado, solo que nadie me nota por ser un chico muy callado.

—¿Estabas en el salón de Monoma?—preguntó aún sin verlo.

—Sí... —suspiró—la razón por la cual me cambié es que terminamos nuestra relación y la verdad, me estaba empezando a afectar. Un consejo, nunca andes con alguien de tu mismo curso.

—Ni si quiera me mira—ignoré el hecho de que era ex novio de Monoma. Realmente no podia creerlo ya que eran muy diferentes.

—Oh vaya, entonces tienes la mira en alguien.

—Se podría decir—me resigne y lo miré, noté como miraba an mis compañeros.

—Ya lo sé—regresó su vista en mí—a puesto a que te gusta el chico de cabello rojo.

—¿Qué?—me sorprendí, ¿acaso es brujo?—¿Como supiste?—dije susurrando para evitar que alguien escuchara nuestra conversación.

—Pues no es difícil de adivinar—se encogió de hombros—él no ha parado de vernos.

—Eso no significa nada—respondí indiferente.

—Claro que si, tiene mucho que ver—sus ojos morados me miraban intensamente—por algo no aparata la mirada, se le nota molesto.

—No es eso, solamente porque eres el nuevo, eres un desconocido para nosotros.

—Entonces, conóceme mejor—me sugirió sin expresión en su rostro. —Ahorita ya no hay mucho tiempo, pero el siguiente curso tenemos todo el tiempo del mundo.

—No quiero que Monoma me venga a joder la existencia—reí. Era la primera vez en mucho tiempo que me sentía yo.

—Deberías de sonreír más, el Denki energético me agrada—me dedico una sonrisa suave.

—Bueno, he pasado por muchas cosas, así que, no se si pueda volver a ser el mismo.

Continué hablando con él, realmente caía bien, creí que sería alguien insoportable así como Monoma, no entiendo como es que eran pareja. Me la pasé todo el día con él que incluso me olvidé de la existencia de Eijiro.

—Denki—se acercó a mi—¿nos iremos juntos hoy?—se acomodó el tirante de la mochila.

—Eh... —no supe que responder—es que...

—Vamos Kaminari—Shinsou ignoró la presencia de Eijiro y me miró.

—Perdón Kiri—desvíe la mirada—pero, ya hice planes.

—Entiendo—miró de reojo a Shinsou, pero este ni le hacía caso—bien, nos vemos—dijo para darse la vuelta e irse.

—Por un momento creí que me abandonarías—se llevó la mano a la parte baja de su nuca para rascarse —adivino, estás haciendo esto para olvidarlo.

—No es tanto eso, pero-... —¿Oh si? ¿Realmente accedí a pasar tiempo con él solo para olvidarme de Kirishima?

—No importa, me alegra saber que estás dispuesto a ser mi amigo—empezamos a caminar hacia la salida del salón—honestamente siento que no encajaría con los demás.

—¿Por qué? Todos son muy agradables.

—Para empezar, siento que tu "amigo" me odia.

—¿Quién? ¿Kirishima?—arqueé la ceja—No, para nada, ya te dije la razón.

—Sí tú lo dices.

Toda la tarde estuvimos en el centro comercial, por alguna razón sentía un deja vú, ya que eso solía hacer con Eijiro, pero, fue tan divertido estar a su lado, sentí que poco a poco mis ánimos mejoraban o eso creí hasta que en el transcurso a mi casa, vi a mi papá con su otra hija.

Vi como la empujaba en el columpio y ella reía, se que la niña no tenía la culpa, pero él jamás se mostró así con nosotros. ¿Acaso no le importamos? La mujer se acercó a él mientras llevaba la carriola, se paró de puntas para besarlo.

Desvíe la mirada, el odio hacia mi papá solo aumentaba. Corrí hacia el lugar donde estaba sepultada mi mamá, por que si, el monstruo no permitió que sus cenizas descansaran en la casa, a pesar de que mi hermana ya le había arreglado un altar.

Al llegar, abrí el portón y me aproxime hacia su tumba, me dejé caer para empezar a llorar; odiaba tanto mi vida, mi mamá ya no se encontraba conmigo, mi papá siempre fue un monstruo con nosotros, mis hermanos me abandonaron y el chico que me gustaba que no me quería, aunque eso era lo de menos.

¿Por qué la vida era tan cruel conmigo? ¿Qué karma estaba pagando? ¿Acaso en mi vida pasada fui alguien malo? Necesitaba entenderlo, necesitaba que alguien me comprendiera.

Pero estaba solo.

—Me estoy cansando mamá—sollocé mientras dejaba caer mi rostro en la tumba—estoy cayendo en pedazos y ya nada tiene sentido...

Me reincorporé para limpiarme las lágrimas, no debería de tener esos pensamientos, lo mejor sería seguir fingiendo estar bien y mentirle a todos con una sonrisa.

El Diario De Un Chico Alegre Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora