Ya estaba empezando la época de invierno, estas fechas no me gustaban para nada, significaba que tendría que usar muchos suéteres ya que era muy friolento. Además, venía navidad, no me gustaba festejarlo, siempre había sido una fecha muy triste y más ahora que mi madre se encontraba enferma.
Desde hace algunas semanas que recayó, se encontraba en cama mientras que en las noches me quedaba despierto para vigilarla, la veía muy mal y en verdad me aterraba perderla. Ella era la única en quien podía confiar, era la única que me demostraba su amor.
Tenía muchas ojeras, era el único que cuidaba de mi madre, mi hermana cuando llegaba igual me ayudaba, pero mi hermano al estar en universidad era rara vez que lo hacía. Mi padre, ni hablar, últimamente ya no se aparecía por la casa, me daba tanto coraje porque por su culpa mi madre no pudo atenderse a tiempo.
Por andar pensando en tantas cosas, cuando me bajé del tren me dio tanto frío, no pensé que el clima descendería, estaba pasable, pero yo por ser friolento, no lo toleraba.
Esta vez en la mañana no me encontré a Eijiro, pues desde aquella vez que tuve esa platica con Mina, ellos se estaban volviendo más cercanos, tenían citas por las tardes y en las mañanas, él iba por ella.
Si. Enfrente de ella tenía que fingir estar muy pero muy alegre por ellos, pero en el fondo deseaba ser ella, le tenía envidia.
Caminaba hacia la escuela y la brisa fría hacía estremecerme, me sentía un chihuahua por andar temblando mucho. En serio que odiaba el frío con todas mis fuerzas, en el transcurso encontré a muchas parejas tomadas de las manos. No hacía falta que me recordaran lo solo que estaba.
—Denki—escuché la voz del chico más lindo y me giré, venía bofeado. —Diablos, caminas muy rápido—apoyó sus manos en las rodillas para tratar de recuperar el aliento.
—¿Eijiro?—pues desde aquel día en que lo llamé así, empezamos a usar nuestros nombres. Pero, estaba confundido, ¿no se suponía que ahorita estaría con Mina?
—No tomé el tren en el que te vienes, se me pasó—se reincorporó y se colocó justo a mi lado—lo bueno que el siguiente pasó rápido, así pude alcanzarte—me sonrió.
—¿Y Mina?—ignoré su explicación.
—¿Qué tiene?—empezamos a caminar para llegar a la escuela.
—¿No se supone que siempre vas por ella?
—Hoy no—se acomodó la mochila—también quiero pasar tiempo contigo, me di cuenta que hace mucho no nos venimos juntos en el tren.
—Oh, es por eso—dije casi decepcionado. Claro, solo me ve como su amigo. De pronto venteó provocando que temblara.
Vi como Eijiro se quitó su suéter y me lo extendió—Ten, parece que tienes frío.
—¿Qué? No puedo aceptarlo—me negué.
—Ándale, vienes temblando Denki y no quiero que te enfermes—me miró serio—si no te lo pones, te lo pondré yo.
—Esta bien—suspiré y tomé su suéter. Se sentía tan cliente, su aroma de impregnaba en mis fosas nasales y mi cerebro guardaba la información. No pude evitar sonreír un poco, saber que tenía algo de él hacía que mis ilusiones aumentaran.
Me lo coloqué y me quedó un poco grande, no porque estaba bajo, no. Se podría decir que me ganaba por dos centímetros que casi no se notaban; era porque él tenía una complexión mejor que yo, tenía músculos bien trabajados, no pregunten como lo sé. Bueno, es que una vez en los vestidores lo vi, aún lo recuerdo, en aquella ocasión le presté una de mis playeras deportivas porque él había roto la suya accidentalmente.
—Denki—escuché que alguien me llamaba en el fondo de mi mente, pero de nuevo escuché esa voz hasta que salí del trance. —¿Ya no tienes frío?
—No—dije reaccionado. —Gracias—tal vez no lo veía, pero sentí que me ruborice un poco.
—Te queda mejor a ti que a mí—seguimos caminando.
Hasta ahora todo estaba de maravilla, solo éramos nosotros pasando un rato muy agradable, ojalá y así fuera siempre, hasta que, vi como sus ojos se desviaban hacia la figura de Mina que se encontraba delante de nosotros.
Sin pensarlo corrió hacia ella y me dejó solo, solo observé como el amor de mi vida se iba con el amor de su vida. Sentí ese nudo en la garganta, era algo que no le deseaba a nadie, aunque, el único que me comprendía era Sero.
Me quedé parado como un estúpido, de seguro mi rostro expresaba lo que sentía en ese momento, pero, no podía apartar la vista de ellos. El mundo se me venía encima cuando vi como se sonrían y se abrazaban, mierda, este dolor en el corazón era de lo peor, pero más idiota yo por estar presenciándolo.
Durante todo el día fue así, a pesar de que yo tenía el suéter de Eijiro, no me sentía bien, cada que estaba a solas con él su mirada siempre estaba puesta en ella, lo podía ver, simplemente Mina lo tenía hipnotizado.
Sus ojos rojos no me mentían, me demostraban lo mucho que Eijiro la quería. Sentía como mi corazón moría, era una muerte lenta y dolorosa.
Que tonto era, Eijiro jamás me elegiría, no soy ni la mitad de lindo, Mina es alguien tan angelical, su voz, su cuerpo, todo de ella. Ella le gusta, no tengo ni siquiera la oportunidad de competir contra ella, desearía ser Mina.
Me enamoré tanto de él, que podría ser su amigo con tal de no perderlo.
A la salida, me acerqué a él y le entregué su suéter, no le dije nada, no quería verlo, en todo el día me sentí mal, mi corazón ya no lo soportaba. Salí corriendo hacia otra dirección, en caso de que me siguiera, aunque, lo más seguro es que no.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
