En la salida me fui con Eijiro, ya que iríamos al centro comercial para comprar un juego que había salido y queríamos ser de los primeros en jugarlo. Yo sabía que Sero no aceptó en ir porque de alguna u otra manera lo hacía por mi, quería que pasara tiempo a solas con él. Si por mi fuera también lo ayudaría con Todoroki, aunque ahorita era imposible debido a que estaba en una relación con Iida.
—Denki—lo escuché hablar y dirigí la vista hacia él, estábamos sentados debido a que íbamos en el tren.
—¿Si?
—Bueno—se pasó una mano por el cabello algo nervioso y desvió la mirada—no me desagrada tu nuevo look, pero—me volvió a mirar—no eres mi Denki si no eres rubio.
Mi corazón saltó de felicidad cuando dijo "No eres mi Denki", sentí mis mejillas arder y ahora fui yo quien desvió la mirada.
—La pintura se me caerá—murmuré—y tú también—regresé la mirada—ya no te peinas con esos picos, o sea, te ves bien. Pero ya me acostumbré a tu antiguo peinado.
—Es que, me aburrí de ese peinado—de nuevo desvió la mirada.
Si ajá.
Como si no supiera que lo hace por Mina, obviamente no le diré, así que cambiamos de tema. Bajamos del tren y nos encaminamos hacia la tienda, pero antes pasamos por unos cafés ya que me dio frío.
Estábamos formados hasta que sentí mi celular vibrar, lo saqué del bolso de mi suéter; era mi hermana.
—Perdón Eijiro, tengo que responder—le enseñé la pantalla de mi celular.
—Está bien, yo te llevo el café—me sonrió.
Asentí y salí de la cafetería para responder a la llamada, me llevé el celular a la oreja para esperar a que mi hermana hablara.
Pero, mi vista se centró en la figura de mi padre, se encontraba con una mujer que se veía un poco más joven que mi mamá y estaban acompañados de una niña de aproximadamente unos 5 años y un bebé en los brazos de la mujer.
Claro que era mi padre, no estaba viendo mal.
Podía reconocerlo a simple vista. Ahora entendía porque ya no se aparecía mucho por la casa, el bebé parecía recién nacido, era tan pequeño que era obvio.
Mi mano empezó a temblar al igual que mis ojos, no sabía cómo reaccionar hasta que escuché la voz de mi hermana en el celular.
—Denki, ¿estas ahí?—su tono de voz se escuchaba triste, como si estuviera llorando—respóndeme Denki.
—P-perdón hermana...—pase saliva sin quitar la vista de mi padre con su otra familia, por que si, la niña era la viva imagen de él—¿Qué sucede?
—Es mamá... —sollozó.
En cuanto escuché aquello, dejé de mirar a mi padre y me centré en la conversación con mi hermana, mi corazón empezó a acelerarse por el temor que sentía.
—¿Qué tiene mamá? ¡Dime!—me exalte un poco.
—Acaba de f-fallecer...
Sentí como el mundo se me vino encima, de pronto la vista se me nubló y todo a mi al rededor daba vueltas, mi respiración empezó a agitarse, las manos me temblaron más. Alejé el teléfono y lo guardé de nuevo en la bolsa de mi suéter, ignoré el hecho de que había visto a mi padre.
En vez de reclamarle, mejor salí corriendo dejando a Eijiro allí, pero mi madre era más importante en estos momentos. Al estar afuera del centro comercial, le hice la parada a un taxi, necesitaba llegar a mi casa lo más pronto posible.
Apenas le pagué al taxi y bajé como una bala, abrí la puerta de mi casa para correr hacia la habitación de mi madre; encontré a mi hermana sentada llorando a su lado.
Al ver a mi mamá pálida sobre la cama, mis piernas se debilitaron y me dejé caer al piso poniéndome de rodillas, mis ojos empezaban a cristalizarse para dejar caer lágrimas, el corazón me dolió mucho. Sabía que no debí ir a la escuela, por algo sentía esa sensación de no dejarla.
Como pude, me arrastré para llegar hacia mi mamá, la tomé de la mano y la apreté, no podía creer que ya no estuviera conmigo, lo que tanto temía se hizo realidad, se fue antes de que la navidad llegara.
Lloraba destrozado, me aferré a ella, quería que esto fuera una pesadilla, si lo era, por favor que alguien me despertara.
—Mamá... Abre los ojos... —la miré con la vista llena de lágrimas—te necesito mamá, no me dejes... Te prometo que ya me portaré bien, pero abre los ojos por favor... Por favor...
Seguí llorando hasta minutos después escuché como mi hermano mayor entraba a la habitación, no lo volteé a ver, solo quería estar cerca de mi mamá.
Escuché como mis hermanos hablaban entre sí, pero no les presté tanta atención, solo escuché como mi hermana mencionaba que nuestro padre no respondía a las llamadas.
Y no lo haría, él estaba feliz con su otra familia. Nosotros no le importábamos en lo absoluto, ni siquiera mi mamá, como lo odiaba. Era un odio inmenso, jamás en la vida se lo perdonaría.
No se cuánto tiempo había pasado, pero yo seguí sentado en el piso apoyado en la cama tomando la mano de mi mamá, sabía que mi rostro estaría hinchado por tanto llorar, pero mi niño interior estaba destrozado, lo único que quería era irme con ella.
Mi hermana me tuvo que separar de ella, ya que se la tenían que llevar para proseguir con su muerte. Después de unas horas trajeron su cuerpo, pero ahora estaba dentro de un ataúd y mis hermanos colocaron flores alrededor para despedirnos de ella.
Yo fui quien más lloró, en toda la noche no me despegué de aquella caja, no podía creer que mi mamá ahora se encontraba adentro, yo la quería conmigo, pero debí de estar preparado para esto. Sabía que mi mamá ya estaba muy mal y este día llegaría, pero no creí que fuera tan pronto.
Mi padre, no se apareció en toda la noche, si no al siguiente día, yo falté a clases pero mi hermana avisó el motivo, ni siquiera agarré mi celular, yo seguía aferrado llorándole a mi mamá. No me daba apetito, pero mi hermana me obligó a comer.
Mi padre solo se acercó a la caja, ni siquiera lloro. Fue lo que más me dio coraje, pero no tenía ganas de reclamarle, no lo iba a hacer enfrente del cuerpo de mi mamá. Estuve un rato allí hasta que se llevaron el ataúd para cremarla.
Ese día me la pasé encerrado en mi habitación, cuando nos trajeron las cenizas de mi mamá, mi hermana la colocó en el altar que había hecho junto a mi hermano mayor. Me quedé ahí sentado mirando la pequeña caja donde ahora se encontraba descansando el cuerpo y el alma de mi mamá.
Sin duda, seria un mes muy largo.
Y una vida también, no se como le haré para seguir adelante sin mi mamá. La mujer que me dio la vida, la mujer que me amaba por como soy sin juzgarme, la mujer que me entendía y me cuidaba.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
