Al día siguiente busqué a mi hermana por toda la escuela, pero nunca la vi, tal vez no había asistido por problemas, ni siquiera sabía a donde se habían ido, estaba muy preocupado y me imaginaba lo peor.
Pero, los entendía, yo aún era menor de edad y por ende debería permanecer bajo el cuidado de mi padre. Durante toda la noche no dormí, en la mañana ni siquiera vi a mi padre, no sabía si llegó a dormir, pero me valía, no me importaba en lo absoluto.
—Hey Denki—era la voz de Eijiro—aquí estas—pasó su brazo sobre mis hombros—¿comemos juntos?
—¿Y Mina?—dije mirando hacia un lado para buscarla.
—Ella está con sus amigas, podemos tener tiempo para nosotros—sonrió.
Pero por alguna razón, mi corazón ya no se aceleró, vi su sonrisa normal, como si estuviera viendo a Sero o a Mineta sonreír.
—De acuerdo—suspiré.
Empezamos a caminar sin separarnos, no iba a negar que si me alegraba estar a solas con él, pero, sabía que Mina no tardaba en aparecerse, como últimamente pasaba.
Pero esta ves no fue así, al contrario, solo éramos nosotros todos el día, aunque, en ratos quería estar solo pero nunca se me despegó. No quería que nadie me tocara, pero con Eijiro esa sensación desaparecía, no entendía el porqué, o tal vez porque es el chico que me gusta.
Al día siguiente también busqué a mi hermana pero no la volví a encontrar, por más que le mandaba mensajes no me respondía, incluso le llegue a marcar pero tampoco. Hasta fui a su salón pero sus compañeros me dijeron que no había asistido.
No sabía que hacer para contactarla, y pues a mi hermano ni de chiste, el me odiaba. No pudieron ir con algún familiar, mi mamá era hija única y nuestros abuelos ya no se encontraban aquí, con la familia de mi padre lo dudaba, casi ni nos llevamos bien.
—¿En que tanto piensas, Denki?—la voz de Eijiro me sacó de mis pensamientos.
—No, en nada—lo miré para dedicarle una sonrisa.
—Ni siquiera has probado la comida—miró la bandeja que tenía, bajé la mirada y efectivamente, no había probado nada.
—No tengo mucha hambre.
—Denki, sé que he estado alejado un poco de ti. Pero, noté que has estado bajando de peso, se que estás así por lo de tu mamá y en verdad perdón por no estar contigo, soy un mal amigo.
—Bueno, tienes cosas más importantes. Por ejemplo... M-Mina.
—Aunque tenga novia, debo de tener tiempo para ti. Somos amigos Denki.
—Si... Amigos...
—Come, si no yo mismo te daré en la boca—tomó la cuchara.
—Intenta-...—justo en ese instante llegó Mina abrazándolo por detrás, pero cuando Eijiro se giró hacia ella, lo besó.
Desvíe la mirada al instante, pues no quería ver como el chico que me gusta se besaba con mi amiga, me enojaba pero a la vez me ponía triste.
—Chicos, no lo hagan delante de mí...
—Perdón—escuché como me respondió Mina—pero, eres nuestro amigo, así que tuve confianza.
Mina era mi amiga y no la podía odiar, era una chica muy linda, como un ángel, pero a veces deseaba que no existiera. Si, era muy cruel de mi parte, pero, realmente me afectaba de que a ambos nos gustara el mismo chico.
—Bueno, los dejo tener su privacidad—ni siquiera los miré, me levanté y me fui de allí.
—Denki espe-...
Escuché la voz de Eijiro, pero no quise voltear, de seguro me iba a regañar por no comer, pero desde el principio no tenía apetito.
Para la salida ni siquiera le volví a hablar, no quería verlo, me dolía tanto el corazón. Definitivamente este no era mi mes, todo se había vuelto tan complicado para mí.
Eijiro, quisiera borrarte de mi alma, pero cada rincón te pertenece, ¿por qué solo me pasaba a mi? ¿Por qué no podías corresponderme? ¿Por qué no podía ser yo? Al menos una vez...
Cuando llegué a mi casa colapse, entré llorando ya que sabía que mi padre no se encontraba y todo estaba tan solitario. Subí a la habitación de mi hermana para buscar de sus pinturas, aunque muy probablemente se las había llevado.
Encontré un labial sobre su tocador y algunas otras pinturas, lo tomé para mirarme al espejo. Realmente el problema es porque soy hombre, de nuevo miré el labial y me lo coloqué en los labios. Tomé otras de sus pinturas para ponérmelas en la cara, me hice un chongo en el cabello para ser "femenina" .
Al final me miré al espejo y parecía un payaso, no solo porque no sabía maquillarme, si no que, ¿por qué estaba haciendo esto?
Mis lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas, me sentía tan mal.
"A él le gusta una chica"
"Y yo no soy una chica"
"No soy una chica"
"No soy una chica"
—No soy...—caí de rodillas al piso.
Mis lágrimas no dejaban de salir y me tallé la cara para tratar de quitarme el maquillaje. Salí de su cuarto y me fui al mío para escribir, necesitaba desahogarme, tomé una de mis plumas que estaban en una caja de mi escritorio y empecé a escribir.
"Si fuera una chica, ¿me hubieras elegido?
Tal vez en otra vida si me amaste como yo te amé...
Mi cabeza sabe que no me amas, pero mi corazón necesita tiempo para entenderlo"
Mientras escribía algunas lágrimas caían sobre la hoja, tal vez a futuro si alguien llegara a ver mi diario, notarían de inmediato que llore, porque las letras se distorsionaban.
Seguí desahogándome hasta que sentí como las lágrimas dejaban de salir, me puse de pie y me fui al baño para lavarme la cara, cuando terminé de nuevo me miré al espejo, mi mirada estaba apagada sin brillo alguno, definitivamente no era el mismo Denki que el de la escuela.
Nadie me conocía realmente.
Me quité el chongo para de nuevo verme, ¿en verdad nadie era capaz de amarme por lo que soy? ¿Acaso no merezco ser amado? Lo mejor sería, enterrar estos sentimientos, a Mina y a mi no nos puede gustar el mismo, además, yo ya había perdido.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
