Cuando llegué a mi casa me fui directo a mi habitación sin quitarme el uniforme, me seguía sintiendo fatal, mis ánimos cada vez empeoraban, necesitaba salir de este vacío.
No se cuánto tiempo había pasado, pero escuché como el auto de mi papá llegaba, no tenía ganas de verlo después de haberlo visto con su otra familia, mi corazón empezaba a estrujarse por todo este sentimiento acumulado.
Unos minutos después y escuché como mi puerta se abría de golpe, me reincorporé para ver hacia esa dirección notando que estaba mi padre observándome serio.
—¿Por qué no has preparado nada? ¿Acaso no piensas comer?
—No tengo hambre.
—¿No piensas en mí? ¿Que comeré yo?
Solté una risa seca, ¿por qué venía a joderme? ¿No se supone que por eso tenía a otra familia?
—No tengo la obligación de hacerlo, además, ni compras nada, ¿cómo quieres que prepare algo?—la cabeza me empezaba a doler, no quería seguir con esta conversación.
—Vete a trabajar, no te quiero de flojo—apretó su puño y le pegó a mi puerta. —Todavía que te mantengo a pesar de que vas mal en la escuela, no mereces nada de mí.
—Soy menor de edad, nadie me dará trabajo tan fácil—me puse de pie—además, soy tu hijo menor, si tuviera la misma edad que mis hermanos ya me hubiera ido con ellos.
—Hubiera preferido que tu hermana se quedara y no un bueno para nada como tú. No entiendo porque la estúpida de tu madre me hacía pagarte las cosas, si eres un tonto.
Apreté mis manos en puños, de mi podía decir lo que quisiera, pero de mi madre no.
—¿Y tú qué? ¡Eres un poco hombre!—me exalté—¡Mientras mamá moría tú estabas con tu otra familia!
—¿Cómo sabes eso?—su mirada se volvió más seria, pero no me importaba, necesitaba sacar todo aquello.
—¡Porque te vi! ¡Eres un maldito infiel! ¡No merecías a mi mamá!
—¡Cállate!—de pronto sentí como mi mejilla me ardía. Pues mi padre me había dado un golpe, me toqué la zona para tratar que el dolor desapareciera. —Sí le dices esto a tus hermanos no te creerán.
—De todos modos... Ellos ya no tienen comunicación conmigo por tu culpa—mis ojos empezaban a cristalizarse, pues no era por el golpe, si no porque estaba harto de todo—tú eres el del problema.
—Pues me da igual—se acercó a mi, pero no me daba miedo—ojalá desaparecieras, así ya no tendría ninguna responsabilidad por parte de tu estúpida madre y así me enfocaría en la familia que realmente me interesa.
Me dolieron sus palabras, ¿que tenían ellos que nosotros no? ¿Por qué a sus otros hijos los trataba y les daba lo mejor? Pero a nosotros nos hizo pasar un infierno, sobre todo a mi mamá.
—Ya me aburrí—se dio la vuelta—me largo. Esta casa es una completa basura.
Bajé la mirada para ya no verlo, al menos en eso estábamos de acuerdo. Me quedé un rato de pie observando a la nada, cuando levanté la vista él ya no estaba.
Suspiré y me fui al baño para mirarme al espejo, pues la zona donde me había golpeado estaba roja, muy probablemente me saldría un moretón.
Al día siguiente me estaba alistando para irme a la escuela, pero como lo supuse. Tenía en moretón bastante visible, así que corrí a la habitación de mi hermana para ponerme un poco de maquillaje y así ocultarlo, la ventaja de que nuestra piel era igual de blanca.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
