Los días posteriores me puse al corriente con los trabajos pendientes, con decir que ya no pasaba tiempo con mis amigos, me la pasaba en la biblioteca encerrado escribiendo en mi diario.
"Yo lo miraba a él, mientras que él la miraba a ella"
Fueron las palabras que escribí en mi diario, era la única manera de desahogarme ya que no quería ser una molestia para mis amigos o para mi hermana. En casa las cosas cada vez se ponían fatales, los gritos entre mis hermanos y mi padre aumentaban, yo a pesar de que le tenía coraje aún no era capaz de enfrentarlo, me daba miedo revelar su secreto.
Además, cada que el amigo de mi hermano iba a la casa, le ponía seguro a mi puerta o simplemente me iba a la habitación de mi hermana para hacer tiempo en lo que se iba. Cada que me bañaba me tallaba el cuerpo hasta que me ardiera, pues desde esa vez me sentía sucio, aún recordaba la sensación de sus manos tan toscas tocándome tan asquerosamente.
Cada vez faltaba menos para la navidad, mis compañeros estaban alegres por festejarlo, aunque unos querían que nos reuniéramos, pero en lo personal no quería convivir con nadie, aún no me sentía bien.
Estaba ayudando a mi hermana con la cena, pues en esta ocasión mi padre si se encontraba en la casa, pero no quería verlo, seguía sintiéndome enojado con él. Cuando terminamos, colocamos todo en la mesa y esperamos a que se sentaran, la pasamos en silencio todo el rato, hasta que.
—¡Sabe horrible!—alzó la voz y golpeó la mesa.
—Pues si no te gusta prepáralo tú—comentó mi hermano sin mirarlo, pero mi padre apretó el periódico que tenía entre manos.
—No me estes hablando de esa manera jovencito—su voz era amenazante.
—Además, ni siquiera estas en casa—dirigió la vista hacia él—no compras el mandado como debe de ser, ¿en donde mierda te la pasas?
Yo casi me ahogo cuando mi hermano preguntó aquello, era el único que sabía lo que mi padre hacía cuando no estaba con nosotros, mis manos empezaron a temblar por el temor que crecía en mi.
—Me la paso trabajando por ustedes, ya que su madre estúpida falleció.
—¡No le faltes al respeto a la memoria de mi madre!—dijo mi hermana muy enojada y todos la miramos.
—Cuida tu tono de voz—de nuevo amenazo mi padre.
—¿Quieres que me quede callada cuando estas hablando mal de mi madre? El único estúpido aquí eres tú.
Como mi hermana estaba cerca de mi padre, este le metió una cachetada, mi hermano se puso de pie inmediatamente para tomar de la camisa a mi padre.
—¡Ni se te ocurra ponerle un dedo a mi hermana!
Mientras ellos discutían nuevamente, la ansiedad me estaba invadiendo y no sabía que hacer, traía atorado en la garganta decir toda la verdad de mi padre acerca de su otra familia, pero por otro lado quería golpearlo justo como mi hermano, pero también quería proteger a mi hermana.
Me quedé inmóvil en mi silla sin hacer nada, no sabía cuál de las tres opciones hacer, de nuevo la respiración empezaba a faltarme, no podía concentrarme en nada. Bajé la mirada para tratar de respirar, no quería ver más la escena de mi familia discutiendo, en verdad, esto me estaba afectando, ya no lo soportaba más.
Hasta que sentí como mi hermana me abrazaba, elevé la vista y noté las lágrimas en sus ojos, su mejilla estaba roja, lo más seguro es que le saldrá un moretón ya que su piel es blanca.
—¡Ya me tienen hartos!—escuché la voz de mi padre—¡Lárguense de aquí!
—Sí, eso es lo que haremos—mi hermano ya se encontraba lejos de mi padre, dirigió la vista hacia mi hermana y se acercó a ella—vámonos—la tomó de la muñeca alejándola de mí.
—Pero-...
Mi hermano no la escuchó y la sacó del comedor, yo me quedé en la silla mirando como se alejaban, escuché que mi padre balbuceaba malas palabras. Quería ir con ellos, pero mis piernas no me respondían, me odiaba por ser tan débil, ¿por qué no hice nada para protegerla? Si al menos hubiera tenido el valor.
Unos minutos después, mi padre se levantó de la silla y se fue, yo me quedé en el mismo sitio observando a la nada. De pronto escuché unos pasos, me puse de pie rápidamente y vi como mis hermanos llevaban sus maletas.
Mi hermano me miró de reojo y tomó la muñeca de mi hermana para jalarla. —Vámonos.
—No... No puedo dejar a Denki—trataba de liberarse de su agarre, pero mi hermano tenía mas fuerzas.
—¿H-hermanos?... —hablé con un nudo en la garganta, no me podían dejar solo, no serían capaz... ¿o si? —elevé mi mano para tratar de alcanzar a mi hermana.
—¡Dije que nos vamos!—detuvo su paso y la miró molesto.
—No podemos... Es nuestro hermano menor...
—Por eso mismo, nosotros ya somos mayores de edad así que podemos salir adelante, además—ahora me dirigió la mirada, pero su expresión cambió—yo no permitiría que un gay viva conmigo.
—Es nuestro hermano, no te puedes expresar así de él—ella seguía tratando de liberarse.
—No, solo tuyo. Para mí no—la soltó—te espero afuera, si no sales en 5 minutos te sacaré de aquí a la fuerza—me miró por última vez y salió.
Me quedé inmóvil ante las palabras de mi hermano, él jamás me aceptaría, pero yo no tenía la culpa, ¿acaso era un delito enamorarme de alguien de mi mismo género?
Mi hermana me abrazó aferrándose a mi, yo no fui capaz de corresponderle, escuché como sollozaba mientras me pedía perdón, pero no la podía culpar, estaba entre la espada y la pared, tenía que elegir a uno y era obvio que no sería yo.
Nadie me elegiría.
Nadie.
Los cinco minutos pasaron y mi hermano entró para llevarse a mi hermana a la fuerza. Solo vi como desaparecían de mi vista, entendí que me había quedado completamente solo, sin mi mamá, mi hermana que era la única que me quedaba, ya no tenía a nadie.
Estaba completamente solo en una casa vacía y rota, no estaba hablando del material, porque estaba en perfecto estado. Hablaba de sentimientos, esta casa era una mierda.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
