Abrí los ojos con pereza y los sentía hinchados, pero de todas maneras tenía que ir a la escuela. Me puse de pie y me metí a bañar, las palabras de mi hermano aún hacían eco en mi mente, dejaba que el agua cayera por todo mi cuerpo mientras miraba a la nada.
Finalmente terminé de bañarme por lo cual salí de la regadera, me sequé el cuerpo y el cabello para ponerme el uniforme; el pantalón café, camisa manga larga blanca, corbata verde con rayas negras, el suéter beige con 2 rayas en el antebrazo izquierdo y el logo de la escuela.
Me lavé los dientes y acomodé mi cabello, me miré al espejo y traté de fingir mi sonrisa, aún se podían ver hinchados mis ojos, así que suspiré, esperaba que durante el transcurso a la escuela bajaran un poco.
Tomé mi mochila para bajar, pero antes, noté el cuaderno que mi hermana me había dado, quise tomarlo pero suponía que ya era tarde, así que salí de mi habitación. En la entrada de mi casa se encontraba mi hermano mayor, se giró a mi mirándome con desagrado, lo único que hice fue bajar la mirada porque no sabía que decirle.
Esta vez no me encontré a Eijiro en el tren, por parte lo agradecía, no sabía cómo seguían de hinchados mis ojos, así que fue lo mejor. Llegué al salón y lo encontré hablando muy animado con Mina, solo me quedé parado en el marco de la puerta observándolos. De por si ya me sentía mal con las palabras de mi hermano y ahora estar presenciando esa sonrisa por la cual moriría que me dedicara a mi, me hacía sentir más fatal.
—Es triste, ¿no?—escuché la voz de Sero, me sobresalté y giré hacia su dirección.
—¿Eh?—dije algo nervioso. ¿Desde cuando está a lado mío? ¿Habrá notado mi tristeza?
—Te gusta, ¿verdad?—se acomodó las tiras de su mochila.
—¿Quién? No, claro que no—desvíe la mirada hacia otro lado.
—No me puedes engañar, se la manera en que lo miras Kaminari—noté que dirigió su vista hacia ellos—pero bueno, si fueras mujer tal vez tendrías oportunidad.
"Si fueras mujer"
Eran dolorosas sus palabras, pero tenía razón. Si fuera mujer todo sería diferente, si fuera mujer Eijiro me miraría de esa manera, si fuera mujer esto que siento por él sería normal, si fuera mujer sería su novia, si fuera mujer... Si tan solo fuera mujer...
Tal vez en otra vida soy mujer...
—¿Kaminari?—de nuevo escuché su voz haciendo eco, me sacó de mi trance y lo miré.—¿Estas bien?
—Sí—sacudí la cabeza ligeramente.
—¡Hey chicos!—escuché a Eijiro hablarnos, ambos nos giramos a su dirección y nos acercamos. Como siempre esbocé esa sonrisa fingida, aunque en el fondo me sentía de la mierda.
Y así estuve durante todo el día, haciendo chistes para seguir siendo el payaso del grupo, era la única manera para olvidar todos mis problemas. Si tan solo supieran que los más alegres son los más rotos por dentro.
Al finalizar las clases, Eijiro se me acercó, pues yo tardaba mucho en guardar mis cosas, por más que trataba de hacerlo rápido, siempre era el último.
—Kamibro—dirigí la vista rápidamente—¿sabes? Abrieron una zona gamer, ¿vamos?—me sonrió, aunque no de la misma manera que lo hacía con Mina, pero me conformaba con eso.
—¿En serio? Si claro—me colgué la mochila.
—Perfecto—se acomodó a mi lado para empezar a caminar—estoy seguro de que nos divertiremos, escuché que hay juegos muy buenos.
Lo escuchaba atentamente, pero miré de reojo al resto de mi grupo de amigos, ellos se encontraban hablando de quien sabe que cosa.
—¿Ellos no vendrán?—dije interrumpiéndolo.
—¿Eh?—detuvimos nuestro caminar y dirigió la mirada a ellos—no, solo seremos nosotros. Bakubro sabes que ni de chiste nos acompañaría, es más importante irse con su novio, Serobro dijo que no podía y Mina...—en cuanto la nombró vi su pequeño rubor—ella no juega.
—Entiendo—respondí con un nudo en la garganta. Reanudé el paso, no quería seguir viendo su rubor, pero, a la vez me agradaba la idea de pasar tiempo a solas con él.
—Espérame Kamibro—dijo alcanzándome.
Salimos de la escuela y nos dirigimos hacia el lugar que Eijiro dijo, yo solo lo seguía porque no tenía idea de donde era. Caminábamos tan cerca que esos pequeños roces hacían alterar a mi corazón.
Si, me ilusionaba solo pero era feliz, según.
Llegamos y la sala estaba algo llena, en algunos juegos tuvimos que hacer fila para probarlos, en la mayoría yo salía victorioso. Que ironía, solo ganaba en juegos pero no en la vida real.
Quien sabe por cuánto tiempo estuvimos jugando, pero cuando salimos curiosamente estaba nublado, no era de ver el clima por lo que no me traje paraguas.
—¿Crees que llueva?—miraba hacia el cielo.
—Ni idea. Mejor apresurémonos para llegar a la estación del tren—dije aumentando el paso.
Me siguió pero en minutos el agua nos agarró, ambos nos miramos y empezamos a reír, fue tan repentino que no nos dio tiempo de actuar, miré hacia todos los lados para buscar un lugar en donde refugiarnos, pero no había nada.
El agua seguía cayendo y no podíamos hacer nada, las calles ya estaban inundadas por charcos, de pronto sentí como agua salpicaba en mi pantalón, miré a Eijiro con el ceño fruncido.
—¡Hey! ¿Por que lo haces?—lo miré fingiendo estar enojado, pues nunca podría enojarme con él.
—Ya estamos empapados, unas gotas más no te harán daño—dijo riéndose.
De igual manera pateé uno de los charcos y lo mojé, en cuanto dejó de reírse me heche a reír, me miró indignado y empezamos a jugar bajo la lluvia.
Me sentía feliz de convivir esos momentos con Eijiro, era mi parte favorita del día, me hacía olvidar de todos mis problemas, era como si estuviera viviendo un sueño.
Tal vez él no lo sabía, pero era lo único que necesitaba en mi vida, el único que me complementaba.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
