Me encontraba con Shinsou ya que Eijiro estaba con Mina, antes de irse con ella estaba conmigo, pero ella se nos acercó pidiéndole que hablaran a solas. Pues ambos habían estado alejados en estos días, se me hacía raro pero, me imagino que eran problemas de pareja.
—Entonces, ¿pasamos navidad juntos?—me dijo de la nada y lo miré confundido.
—¿Qué? No gracias, no me gusta la navidad—respondí cerrando mi diario, ya que estaba haciendo garabatos.
—¿Qué es lo que tanto escribes? ¿Algún día me dejarás verlo?
—No, son mis secretos—tomé mi diario y lo pegue a mi pecho.
–Uh, entiendo. Pero ya, ¿entonces si pasamos navidad juntos?
—¿Otra vez con esa pregunta? Ya te dije que no—respondí molesto.
—Vamos, no te molestes. Aunque, no voy a negar que te ves lindo—me tocó la mejilla, pero cuando estuve a punto de protestar. Eijiro apareció enfrente de nosotros.
Shinsou lo miró con desagrado y alejó su mano, pues la mirada era correspondida, sabía perfectamente que ambos no se llevaban bien, podía verlo en sus acciones y sobre todo, sus ojos los delataban.
—Bueno, piénsalo bien Denki. —me dijo poniéndose de pie y se paró delante de Eijiro para mirarlo, después pasó a su lado dándole un empujón.
—Odioso—escuché el murmuro de Eijiro, pero no quise decir nada, si de por si ya se sentía tenso el ambiente. —¿Nos vamos Denki?—me dijo sin mirarme.
Solo asentí poniéndome de pie y tomando mi mochila. Pues estaba sentado en las escaleras, así que empezamos a caminar por los pasillos y me detuve en mi casillero.
—Solo guardo esto—le dije, pero ni siquiera me presto atención. Abrí mi casillero y coloqué mi diario, lo miré unos cuantos segundos antes de cerrarlo. —Listo—guarde la llave y me coloqué a su lado para seguir caminando juntos hacia la salida.
En todo el trayecto Eijiro se mantenía callado, me sentía tan extraño, ¿se habrá peleado con Mina? ¿O por qué se comportaba así? Traté de animarlo, pero ni así, aunque le conté mis chistes nunca mostró ninguna emoción.
Me rendí, ya no sabía que más hacer. Pues esta semana el Denki alegre había vuelto, si, me costó trabajo porque por dentro estaba roto y nadie lo notaba.
—¿Por que te sigues juntando con Shinsou?—dijo de la nada y me giré hacia él. Detuvimos nuestro caminar y el ambiente era más pesado.
—Porque me agrada—respondí, pero vi como tensaba la mandíbula.
—¿Sabes que es gay? ¿Y si solo se junta contigo por qué le gustas?—me dijo sin mirarme.
—¿Eso que? ¿Qué tiene de malo que lo sea?
—¿No te molesta?—me miró, pero pude notar su enojo.
—No, ¿por que tendría que molestarme?
—Sería incómodo que alguien con quien te juntas le gustes.
Sus palabras fueron como un daga para mi corazón, sentí como una imaginaria me perforaba. Si tan solo supiera que él me gusta.
—Te recuerdo que Bakugou es gay, ¿por qué con él no dices nada?
—Porque es nuestro amigo, además, sabemos que ya tiene pareja.
—¿Y solo por eso?
—A Shinsou ni siquiera lo conocemos mucho. No sabemos qué intenciones tiene, ¿y solo quiere jugar contigo?
—¿Y a ti qué?—respondí molesto, nunca creí que por primera vez Eijiro me empezaba a hartar. —Mejor preocúpate por Mina.
—Mina ya no es mi novia—me dijo frustrado—terminamos.
—¿Qué?—dije confundido—¿No se supone que le amabas? Siempre la veías con ojos de amor.
—¿Y no se supone que a ti te gustaba Jirou?
—¿Jirou?—arqueé la ceja—¿Por qué dices que ella?
—Mina me lo dijo. Pero, ahora que sabemos que Jirou tiene una relación con Momo, ¿Tú también iniciarás una relación con Shinsou?
—Eh... —me sentía feliz de que al menos ellas revelaran su relación, pero las cosas que me decía Eijiro me lastimaban—no, tú no sabes nada acerca de mis preferencias.
—¿Qué? ¿Entonces si te gusta Shinsou?
—¿Y si me gustara que? ¿A ti qué? ¿Tienes problema con que sea gay o bisexual?
Se quedó callado y desvió la mirada. Al no responderme me imaginaba su respuesta, así que no dije nada y salí corriendo. No quería seguir viéndolo, mis sentimientos estaban por los suelos.
Llegué a la escuela y me aproximé al piso donde estaba mi casillero para sacar mi diario, pues necesitaba desahogarme al llegar a casa.
Cuando finalmente llegue, abrí rápido el diario y empecé a escribir. Realmente había colapsado, ya no aguantaba ni un segundo más aquí, odiaba todo a mi alrededor. A mi papá, a mis hermanos, al amigo de mi hermano y a todo el mundo.
Estaba realmente convencido que a este mundo ya no pertenecía.
Al día siguiente Eijiro no apareció, pero no le tomé tanta importancia, ese día aproveché para decirle a mis amigos cuanto los quería y les dí algo mío. Ellos no entendían el porqué, pero lo aceptaron gustosos, pensaban que era por navidad, que por cierto. Era en unas horas ya que hoy era noche buena.
Shinsou me volvió a insistir que pasáramos juntos, pero me negué, pues yo ya tenía otros planes. Cuando las clases terminaron, me despedí de mis amigos con un fuerte abrazo y sobre todo, ese día consolé a Mina por su ruptura con Eijiro, pero, no parecía tan afectada. Me alegre por eso, pues no me hubiera gustado que sufriera.
Antes de salir de la escuela, me dirigí a mi casillero y lo coloqué, miré de nuevo mis cosas para suspirar, cerré lentamente la puertita. Después de salir, fui hacia la tumba de mi mamá y la brisa fría golpeaba mi rostro.
—Mamá—dije mientras caía de rodillas—perdóname por ser un cobarde, pero te juro que ya no soporto esto. Así que, espérame...
Finalmente llegué a casa, comí algo y después me fui a mi habitación para bañarme; posteriormente me coloqué la ropa más bonita que tenía. De nuevo entré al baño y me senté en el suelo, empecé a escribir un mensaje a mi hermana diciéndole que me perdonara y sobre todo, que se cuidara.
Me levanté y me miré al espejo, realmente ya no había rastro de felicidad en mi alma, era alguien muerto fingiendo seguir vivo. Todas las desgracias me pasaban a mi, ojalá que en mi siguiente vida me vaya major, bueno, si es que renazco.
Tomé el cutter que guardaba detrás del espejo y me senté en suelo de nuevo recargado en la pared. Me quedé pensando en que si realmente quería hacerlo, pero mi corazón ya no sentía nada.
"Ni para eso eres valiente"
Escuché voces en mi cabeza que me decían que no era capaz, que era un maldito bueno para nada y entre más insultos. Me toqué la cabeza tratando de que se callara esa voz, pero seguía y seguía.
—Cállate, cállate—dije desesperado.
De nuevo miré la punta afilada del cutter y tomé el valor para cortarme las venas de las muñecas, lentamente me empezaba a sentir débil. Me recargué más a la pared mientras dejaba que mis manos permanecieran en el suelo.
Empecé a llorar, pues finalmente dejaría de ocasionar problemas, como por ejemplo a mi padre quien dijo que lo mejor sería si desapareciera, ojalá se sienta mejor cuando se entere de esto.
En esta vida nunca me sentí feliz y finalmente estaba terminando con toda esta tristeza, la vista se me nublaba poco a poco, sentí como mi sangre traspasaba la tela de mi ropa, lo más seguro es que ya había perdido mucha.
Lentamente iba cerrando los ojos por lo débil que me sentía, pero sonreí. Al fin estaría con mi mamá y por fin sería libre de este sufrimiento.
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El Diario De Un Chico Alegre
FanfictionEijiro tiene la llave del casillero de Denki, duda en si tomarlo, pero al final termina guardando dentro su mochila para leer lo que venía escrito.
