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Muzi:

Temblaba mientras escuchaba los quejidos de Flex y los jadeos de Mike en el encima del escritorio.

Tenía miedo de moverme y hacer ruido y que el siguiente fuera yo.

Intenté colarme a la oficina después de clases para proteger a Flex pero esto era horrible y yo me hanus paralizado.

Cubrí mis oídos que querían comenzar a sangrar por el sonido repetitivo del chillido de la mesa cada que Mike embestía a Flex.

¿Sí yo salía me haría lo mismo a mí?

No quiero, eso me duele y me hace sentir sucio.

— ¡Basta!— se quejó Flex y yo me asusté.

…Lo amo no puedo dejar que lo lastimen así como a mí.

Metí mi mano en mí mochila con cuidado sacando las tijeras.

Mis manos temblaban así que ella se cayó y me cubrí los ojos asustado.

Me iban a descubrir, iba a pasar por lo mismo.

Abrí uno de mis ojos para ver a Mike que solo recogió la tijera del suelo sin prestarme atención y comenzar nuevamente con su tortura a Flex.

Cubrí mis oídos y me puse en posición fetal.

Flex soltó un gemido y escuché la horrible risa de Mike.

— Ahí, ya te gusta ya estás un poco menos apretadito — soltó Mike y yo temblé.

Cubrí mis oídos con más fuerza haciendome doler la cabeza hasta que la mesa dejo de moverse.

Los destape con temor y limpié mis lágrimas con mí suéter.

— Vamos al baño— le susurró Mike y segundos después escuché la puerta.

Salí con cuidado y asome mí cabeza al no ver a nadie.

Me subí la capucha y comencé a correr a afuera huyendo el colegio.

Necesito ayuda, necesito alguien que ayude a Flex.

¡Mí papá!

Corrí dirección a uno de los salones, al abrir la puerta me tropecé y caí al suelo con fuerza.

— Muzi…estoy dando clases — dijo mí padre confundido y yo me levanté limpiando mis manos para tomarlo del brazo.

—¡Flex!¡F-flex!..¡Flex!— no salían las palabras de mí boca, estaba asustado y necesitaba analizar todo lo que iba a decir.

Él limpió mí suéter y me miró.

— Estoy en clases¿Sí? Sí es una emergencia que sea rojo, si no pasa nada que sea azul—pidio y yo temblé.

Sí es una emergencia pero necesito ser más rápido.

Encendí la luz azul de mí brazalete y él sonrió y me acaricio el cabello así que salí corriendo otra vez.

Salté por una de las ventanas abiertas y saqué mi celular de mí bolsillo para comenzar a marcar el número de Silvio.

Me congelé antes de marcar al ver la hora.

Silvio estaba en clases y tendría su celular en silencio.

Me detuve y lentamente comencé a regresar a la escuela.

De todos modos él tiempo que había desperdiciado ya era suficiente, Mike se había salido con la suya.

Llegué y ví a Flex que estaba saliendo caminando con su mochila en hombro y me acerque para tomarlo de las mejillas.

— ¡No!— dije asustado y él me vio raro para bajar mis manos.

— Estás más raro que nunca, tu papá te estaba buscando, ve — me dijo para irse caminando y yo sostuve mi cabeza con mis manos.

Flex flex Flex, no pudo hacer eso y hacer como si nada.

¿No le dolió?¿No se sintió humillado?¿¡Nada?!

— ¿Dónde estabas, mí amor?— preguntó mí madre en tono meloso que venía llegando con la comida de mi padre en mano.

La abrace asustado y ella acaricio mí cabello.

— ¡duele!— solloce y ella sostuvo mis mejillas.

— Calma, vamos a darle el almuerzo a tu padre y volvemos a casa¿Okey?— preguntó y yo me escondí en su pecho necesitando su protección.

¿Mí mejor amigo? [ Silvex]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora