Kailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
❝You've got the devil in your eyes You went and took me by surprise Say what you wanna say I won't go back If you wanna hit the road then let's go then Let's just go and see the world and just show them What it really means to live life golden Yeah we're golden, baby girl we're golden❞
Mi mañana no empezó muy bien que digamos. La tristeza que tenía era tan hijueputa, que no quise desayunar y estaba pasando trabajo en el aeropuerto. Los pelaos estaban acompañandome, pero no estaba la persona que yo quería que estuviera.
Camavinga me miraba triste, él sabía que lo que estaba haciendo Jude no era lo correcto, pero no me decía nada sobre él.
Cuando ya tenía que irme a mi sala de abordaje, todos empezaron a despedirse de mi. Obviamente esto no era una despedida para siempre, era un hasta luego, pero yo sentía que el mundo se me estaba cayendo encima.
—Ve y termina con todo lo que debes hacer en Colombia y regresa, ¿Quieres?—Dijo Eduardo mientras me abrazaba.—No importa la hora, si necesitas hablar, llámame.
—Te quiero broki, gracias.—Correspondí a su abrazo.
Luego de ello me di la vuelta para tomar mis maletas e irme, pero una voz interrumpió el curso de mis movimientos.
—¡Kailani!—Gritó Jude sorprendiendome.
Me di la vuelta y si marica, ahí estaba, ahí estaba él de pie, había venido por mi, Jude había venido por mi.
—Jude, ¿Que...?
No dijo nada, solo me besó, haciéndome soltar el bolso, le correspondí inmediatamente rodeando su cuello con mis brazos, él me sostenía fuertemente de la cintura, no nos queríamos dejar ir.
Al separarnos nos miramos, las acciones hablaban más que las palabras y siempre sería así.
—Prométeme que regresarás.—Dijo acunando mi cara entre sus manos.
—Te lo juro Jude, que es distinto, te lo juro.—Respondí con lágrimas en los ojos.
—Te quiero, costeñita.—Sonreí ante el apodo, mk lo amo.
—Te quiero, británico.—Besé sus labios una vez más.
Le di un último abrazo para luego terminar de despedirme de todos e irme.
Ay no, marica, don't like.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Llegué a mi pueblo nojoda.
Después de doce horas de viaje, se me entumecio el culo. Por fin sentía el calor de mi gente, mi pueblo marica, me sentía en casa.
Jude no había dejado de escribirme mensajes bonitos y yo como toda persona tragada le contestaba igual a como él me escribía. Mis papás habían venido por mi, obviamente confundidos por las razones por las cuales estaba yo aquí en estas fechas, les expliqué lo que pasó y obvio ellos entendieron, mañana me tocaba ir de cabeza al colegio a entregar esa caga.