Kailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
❝Vintage tee, brand new phone High heels on cobblestones When you are young, they assume you know nothing Sequin smile, black lipstick Sensual politics When you are young, they assume you know nothing❞
Joa. La plena empezar el año así está horrible.
Resulta, pasa y acontece que, en la final, no nos fue tan bien como esperábamos. Perdieron por goleada y los del Barça estaban un poco pesados.
Malvado Lamine Yamal.
La vaina estaba bastante tensa y no me quería ni imaginar lo que estaba sintiendo Jude. Él, que mayormente se lleva las peores críticas, es el que más se veía tenso desde donde yo estaba.
Estábamos Melissa y yo en la zona mixta, porque Mel sabía como es su hermano y quería evitarse problemas con los del Barcelona. Yo la acompañé, porque ni modo que la mala amiga, pues. Por su lado, Sofía y Pía se abstenían de hablar con sus hermanos después de una derrota como esta.
Que si me preguntan, esta vaina fue una humillación, una boleta.
Yo nunca había enfrentado a Jude después de una derrota, porque en el tiempo que llevábamos juntos el Real Madrid no había perdido, entonces me ahorraba la situación.
Pero ahora no, marica, estoy es cagada.
Estaba en el cel, cuando justo subí la mirada, yo no sé para que. Y como Kailani Aaliyah es tan salada, adivinen quién estaba frente mío.
Que boleta.
Alejandro Balde.
El mundo se me detuvo. Antes de que Jude y yo fuéramos algo oficial, hubo una tensión bien pesada entre Alejandro y yo; la noche de mi cumpleaños, donde terminamos besuqueados, de esos besos que dejan huella. Él me sonrió con esa cara de victoria que me dio una rabia infinita.
—Hola, Lani. Te sienta bien el blanco, aunque sabes que el azul te lucía más.—me dijo, acercándose más de lo que el respeto permitía.
Justo en ese microsegundo, la puerta del vestuario se abrió y salió Jude. Su mirada se clavó en nosotros y vi cómo su mandíbula se tensó hasta el punto de parecer piedra. Me esquivó como si yo fuera un mueble viejo, ignorando mi existencia y la de Melissa.
Listo. Me van a dejar.
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A las horas, llegué al hotel, mucho después de Jude. Erda, yo estaba todo lo que era cagada marica, tenía el padre en la boca.