026- Would you love me for the hell of it?

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❝Quando eu vi essa morena
Confesso, me apaixonei
Quando eu vi essa loirinha
Confesso, me apaixonei
Quando eu vi essa ruivinha
Confesso, me apaixonei
Pra deixar o clima gostoso
Quicando as três de uma vez❞
















Abrí los ojos apenas los rayos de luz invadieron la habitación. La respiración de Kailani chocaba contra mi pecho mientras que mis manos acariciaban su cintura, su diminuta cintura.

Joder, es que es perfecta la cabrona.

Tenía el cabello desordenado, esos rizos cayéndole por los hombros gracias al volumen que se carga esa mujer. Su piel todavía olía a sal, a esa crema de coco que usa para volverme loco. Y aunque la habitación estuviese en total silencio, solo ambientada por el sonido del AC, podía escuchar su respiración, pausada y sus pequeños murmuros en español, a pesar de que no le entendía nada.

Deslicé mis dedos suavemente sobre su espalda, solo para escucharla suspirar y acurrucarse más a mi, subiéndome su pierna izquierda para no dejarme ir. ¿Cómo la voy a olvidar? Si ya la vi sin ropa, si cada uno de mis recuerdos son sus ojos, su pelo, su piel canela.

Pelinegra o blondie, she's my baby.

No sé en que momento me pasó esto, en que momento pasé de ser el rompecorazones del Real, a necesitar a una mujer tan chiquita. No solo en altura, también en edad.

Y se sentía diferente, porque no era solo deseo o lujuria. Kailani significaba muchas más cosas que eso y ayer, viéndola de forma tan irreal y eterea, supe que esa mujer iba a ser mi perdición.

Me incliné un poco sobre su frente, dejando un beso en esa cálida piel que me tentaba todos los días a no irme jamás.

Morning, sunshine.—Susurré, sabiendo que no estaba del todo despierta.

—Duérmete Jude.—Dijo en medio de una risa nerviosa, sin abrir los ojos.

—Suenas muy tierna cuando estás angry.—Me reí bajito.

—No estoy molesta, Jude. Estoy cansada, en pila.—Respondió, hundiéndose más en mi pecho.

You didn't complain last night.—Le dije e inmediatamente sentí la almohada impactar contra mi cara.

—¡Coño Jude! ¡Cállate!—Me dijo, tapándose la cara con las manos y el cuerpo con las sábanas.

Me reí bajito, incorporandome para mirarla, sus ojos aún hinchados aún de sueño, su cuello y su clavícula llenos de marcas que no eran tan notorias, pero ante mis ojos si lo eran.

Sus ojos conectaron con los míos y ahí supe, que aunque estuviéramos a miles de kilometros de distancia, siempre seríamos ella y yo.

Miré la hora en mi reloj, sabiendo que el vuelo a Bogota era en dos horas, teniendo en cuenta de que teníamos dos horas para estar juntos antes de que la distancia volviera a poner un hueco fisico entre ambos.

Kailani lo notó e inmediatamente su mirada cambió de enfoque. Sus ojos se cristalizaron, pues ambos sabíamos lo que pasaría.

Y era egoísta, era doloroso, era todo lo malo que podíamos haber pasado antes junto.

No tuve ni siquiera que pronunciar alguna palabra, Kailani lo entendió todo. El silencio se instaló entre nosotros, como una barrera indestructible mientras que sus manos se aferraban con fuerza a las sábanas qué la cubrían.

Me pasé las manos por el cabello tratando de organizar mis pensamientos, de buscarle una respuesta lógica que no doliera tanto, pero yo sabía que Kailani sabía, que ambos sabíamos.

𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora