Kailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
❝I like shiny things, but I'd marry you with paper rings Uh huh, that's right Darling, you're the one I want, and I hate accidents except when we went from friends to this Uh huh, that's right❞
Ella notó que cambié mis facciones, así que también cambió las suyas a preocupación al notar el cambio de la nada, ambas sentimos como el ruido de un carro llenaba el ambiente. Ella frunció el ceño confundida, yo también lo hice pues se suponía que mi hermano pasaría toda la noche con sus amigos.
—Tranquila, es solo mi hermano.—Dije, ella sonrió inflando sus mejillas, haciéndome reír.—Vamos, ¿Quieres conocerlo?
—Va pues, vamos.
Ambas nos levantamos y caminamos hacia la entrada de la casa, ahí estaba Eduardo, corrí a abrazarlo y él correspondió mi abrazo. Siempre habíamos sido super unidos, el frunció el ceño al ver a Kailani de pie allí, mirando la escena.
—Bro, te presento a Kailani, es una nueva amiga que hice por accidente en el centro comercial.—Expresé extendiendo mi mano hacia ella, ella gustosa la aceptó acercándose a nosotros.
—Un gusto, Kailani García. Puedes decirme Kai o Lani, como quieras.—Extendió su mano y mi hermano la estrechó.
—Eduardo Camavinga, un gusto.
Ella sonrió y mi hermano también. Abracé por los hombros a la antes mencionada con una sonrisa.
—Esta reina que está aquí cumple el veintiséis, quiero que vaya conmigo al clásico.—Murmuré llamando la atención de ambos.
—Claro, sin problema, le conseguiré un asiento al lado tuyo en el estadio.—El comentario de mi hermano hizo que ella frunciera más el ceño.
—Ya va marica, paralo ahí, ¿Que estadio? ¿Que clásico? Yo sé que soy lenta a veces, pero me estoy enredando.—Dijo ella super rápido.
—Bueno, mi hermano es jugador de fútbol, más específicamente del Real Madrid y el día de tu cumpleaños tienen un partido con el Barcelona llamado "El clásico", yo iré y quiero que vengas conmigo como regalo de cumpleaños.—Expliqué y ella comprendió.
—Entonces...¿Me estas diciendo que tu hermano es futbolista? Impresionante.—Murmuró jugando con sus dedos.—Pero no es necesario Pia, ese día puedo pasarlo como cualquier otro, no hacer to' ese poco de vainas que tú dices.
—Chica, no acepto un no por respuesta. Vamos, anímate, es tu cumpleaños número dieciocho.—Dije sonriéndole.
Ella rodó los ojos y asintió.
—Va pues, yo voy, pero donde pase pena por no saber mucho de fútbol te jodo.—Resopló y yo la abracé.
Mi hermano nos miraba con una sonrisa, algo se traía entre manos.
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