033- Secret Santa mission.

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❝Oh, I wanna let him unwrap me, like, oh-ooh-oh
Get on top of him, by that fireplace, oh-ooh-oh
But I don't want a new broken heart
This year, I've got to be smart
Oh, baby❞

























Estábamos parche tranqui en mi casa, acabando con la despensa mientras veíamos películas y nos reíamos de como los chicos estarían bien azarados por saber que regalarnos. A ver, a mi me tocó mi propio novio, evidentemente voy a saber que regalarle a pesar de que lo tiene todo, eso es obvio.

La que está en colapso es Sofía, ya switcheo el idioma al Portugués, uando Sofía empieza con el portugués cerrado, ya todas nos preocupamos porque la vaina va en serio.

​—É que o Arda é muito fofo, mas o meu irmão é um psicopata!—exclamó ella, caminando de un lado a otro por la sala de la casa.

​—Yo opino que deberías tranquilizarte.—le dije mientras acababa con mi último pedazo de pizza.

​Me miré las manos llenas de grasa y suspiré. Después que por qué parezco un nevecon, como el que tenemos ahí en la cocina... pero ajá, los nervios dan hambre y aquí el drama estaba sabroso.

​—Sofía, relájate.—intervino Pía Camavinga, tirada en el otro sofá con las piernas hacia arriba.—Rodrygo ladra pero no muerde. Además, Arda tiene esa cara de niño bueno que convence a cualquiera.

​—¡Eso es lo que ustedes creen!—chilló Sofía.—Rodrygo le dijo que si me regalaba algo "atrevido", lo mandaba en un barco de regreso a Turquía. ¡Y Arda es tan penoso que capaz me regala un libro de texto o un llavero para no ofender a mi hermano!

​Melissa, que estaba concentrada pintándose las uñas, soltó una carcajada.

​—Peor la tengo yo, boluda.—dijo Melissa con su acento uruguayo.—Me tocó Rodrygo. ¿Saben lo que es tener que recibir un regalo del hermano de la que está aquí colapsando, sabiendo que mi hermano Fede lo está vigilando como si fuera un guardaespaldas de la Casa Blanca? Si Rodrygo me da algo que a Fede no le gusta, se arma el quilombo del siglo en el vestuario.

​—Es que son unos cavernícolas.—sentencié yo, limpiándome las manos.—Jude me llamó hace media hora solo para preguntarme si "todavía me gustaba el color verde". ¡Verde, marica! Me lo preguntó con una voz de susto que casi me hace soltarle que yo ya tengo su regalo listo desde hace tres días.

​—¿Y qué le compraste?—preguntaron las tres al tiempo, olvidando el drama por un segundo.

​—Algo que no puede comprar con su tarjeta Black de millonario.—les guiñé un ojo.—Pero si se los digo, se pierde la gracia.

​En ese momento, el timbre de la casa sonó. Todas nos quedamos tiesas. No esperábamos a nadie y Jude no llegaba sino hasta dentro de una hora.

​—Si es Rodrygo buscando a Sofía, yo no estoy.—dijo Melissa escondiéndose detrás de un cojín.

​Fui a abrir la puerta y me encontré con la cara de "yo no fui" de Fede Valverde. Tenía una sonrisa sospechosa y traía una bolsa de una panadería famosa de Madrid.

​—¡Buenas!—dijo Fede, entrando como si la casa fuera de él.—Pasaba por aquí y pensé: "Seguro las chicas tienen hambre".

𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora