Kailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
❝Ey, ¿qué vas a hacer hoy?, baby, vamo a vernos Somos dos bellacos que nacimos pa comerno Cuando lo entro, ahí es que al cielo entro Aquí estoy afuera, mami, pa echártela adentro❞
Había llegado a Colombia, a la ciudad de Kailani.
Tengo que admitir que me estoy muriendo del calor.
Me quité las chaquetas quedando solamente en una camiseta blanca mientras esperaba a los padres de Kailani, quiénes vendrían por mi. Mañana a la una de la tarde en el horario de este país, iría a recogerla a su escuela.
Estaba nervioso por su reacción, ¿Y si no quería verme? Madre mía, esto ha sido lo que mejor he hecho por una mujer.
Caminé hacia la salida del atestado lugar, encontrándome con una mujer y un hombre, la mujer era ciertamente parecida a Kai y al hombre...Bueno, él se denotaba emocionado.
—¿Jude Bellingham?—Preguntó aquel hombre con emoción en su voz.
—Ehm, soy yo, ¿Usted es el padre de Kailani?—Hablé, intentando que se me entendiera lo más posible.
—Somos nosotros Jude, un gusto conocerte por fin.—Habló aquella mujer mientras me daba un abrazo.—Mi nombre es Ariadna Arias, mi esposo Richard García, los papás de Kai.
Suspiré aliviado, realmente pensaba que eran fans del Real Madrid que me habían reconocido y ya tendría problemas con ello. Tengo que admitir que el jet lag me estaba matando, pero todo por ella, aunque no quisiera verme.
—Déjanos ayudarte con las maletas.—Mencionó el señor García.
Pero antes de que pudiera negar, ya él las tenía en sus brazos. Caminamos hacia el auto de los señores García, noté que había una playa al lado del aeropuerto, la miré confundido pues para mí eso era extraño. La brisa caribeña me azotaba y aunque hacía calor, era fresco.
Subimos al coche y ellos me comentaron que para que Kailani no sospechara, me quedaría donde la madre de la señora Ariadna, la abuela de Kailani.
A este paso conoceré a toda su familia sin que ella me la haya presentado.
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Otra vez duro pa el colegio, nojodaa.
Menos mal ya era el penúltimo día de clases y mañana salíamos de vacaciones en esa monda, bueno, era nuestro último día en el colegio y ajá marica, la nostalgia, toda esa vaina.
Estaba sentada en mi puesto en el salón, desparchada porque los profesores no estaban haciendo un grandísimo culo y mis amigas yo no sé dónde carajo estaban metidas, me va a dar una vaina nojoda.
—Mani, estoy aburria.—Murmuró Ari sentándose al lado mío.
—No te quieres imaginar cómo estoy yo marica, aburrimiento al mil.—Respondí tirando mi cabeza hacia atrás.