❝I wanna be your vacuum cleaner (wanna be yours)
Breathing in your dust (wanna be yours)
I wanna be your Ford Cortina (wanna be yours)
I will never rust (wanna be yours)❞
Mis ojos se iban hacia Kailani cada que se movía alrededor de la habitación. Recostado en la cama, descansando luego del partido, la veía arreglarse el pelo como casi siempre lo hacía en casa conmigo.
Suspiré levantándome suavemente sin hacer mucho ruido para que ella no me regañara y me puse detrás de ella en el espejo, sacandole un susto.
—¡Jude Bellingham!—exclamó.—Que hijueputa susto me metiste. Dios...
Me reí por lo bajo, un sonido ronco que se me escapó antes de que el dolor del hombro me recordara que no estaba para muchas bromas. Verla así, con los ojos bien abiertos y ese insulto tan colombiano saliendo de sus labios, me devolvió a la vida más que cualquier victoria en el campo.
—Sorry, babe...—murmuré, dejando que mi acento de Birmingham se arrastrara, bajo y suave, cerca de su oído—. No pude evitarlo. Te veías muy concentrada.
Me quedé ahí, de pie detrás de ella. La diferencia de altura era ridícula; yo con mis seis pies y ella ahí abajo, midiendo apenas 1.50. Parecía una hormiguita frente a mí, pero una que mandaba en todo mi mundo. En el reflejo del espejo, nuestras miradas se cruzaron. Por un segundo, el hotel en Miami desapareció y volvimos a ser nosotros en nuestra casa, sin prensa, sin lesiones, sin el peso de ser "ex".
—Te dije que no te levantaras.—me regañó, aunque su voz ya no tenía esa dureza de hace unas horas.—Eres un terco, Jude. Un cabezón.
—I know I am.—admití, bajando la cabeza para que mi frente rozara su coronilla. El olor a vainilla de su pelo me golpeó de lleno, llenándome los pulmones y calmando el fuego que sentía en el brazo.—Pero estar ahí acostado viéndote... me estaba volviendo loco. Quería estar cerca.
Lentamente, llevé mi mano derecha a su cintura, tocándola con una delicadeza extrema, pidiendo permiso sin palabras. No quería romper la tregua, pero necesitaba sentir que esto no era un sueño, que Kailani de verdad estaba aquí.
—¿Recuerdas cuando hacíamos esto en Madrid?—le pregunté al espejo, mi voz apenas un susurro.—Antes de que todo se volviera... dark. Antes de que yo arruinara las cosas.
Ella no se movió, pero sentí cómo su respiración se entrecortaba. Sabía que estábamos jugando en terreno peligroso. Seguíamos siendo ex, la conversación difícil seguía ahí, esperando en una esquina de la habitación, pero por un momento, solo quería que el tiempo se detuviera mientras ella se arreglaba el pelo y yo pretendía que todavía tenía el derecho de estar a su lado.
Ella soltó un suspiro largo, de esos que parecen soltar todo el aire que uno lleva guardando por meses. No se alejó; al contrario, dejó caer su cabeza hacia atrás, apoyándola en mi pecho sano. En el reflejo del espejo, sus ojos se veían brillantes, cargados de una nostalgia que me quemó la piel.
—Lo recuerdo todos los días, Jude.—susurró, y esta vez no hubo rastro de la "jefa" profesional, solo era mi Lani.—Pero también recuerdo las noches que llegabas y ni siquiera me mirabas porque estabas repasando jugadas en tu cabeza. O cuando te preguntaba cómo estabas y me respondías con un "bien" cortante, como si yo fuera un periodista más de la zona mixta.
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𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴
Fiksi PenggemarKailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
