031- She's so freaking back.

141 18 0
                                        

❝Quiero vivir atrapado en el café de tus ojos
Quiero volar tan alto para alcanzar lo que sueñas
En el oasis de tu boca justo ahí quiero vivir la vida
Quiero tantas cosas contigo que quizás no te imaginas
Tú y yo, toda la vida
Somos claro ejemplo de cómo es que se ama de verdad❞


















Chicos, my ass hurts a lot.

Yo no sabía que estar más de diez horas sentada podía quitarme el poco culo que tengo, vamos, son diez horas.

Y de pasapalo, cuando me bajé del avión, que hijueputa frío tan malparido. Definitivamente, no hay persona más traste y bocabierta que yo.

Caminé por el aeropuerto sintiéndome como un pingüino mareado, arrastrando mis tres maletas gigantes donde literalmente empaqué hasta el último recuerdo de mi vida en el Caribe.

​—Focus, Kai. Focus.—me dije a mí misma, tratando de que no se me saliera un moco por el frío.

​Pasé migración con el corazón a mil. Cuando el policía me selló el pasaporte y me dijo "Bienvenida a España", sentí un corrientazo. Ya no había vuelta atrás. Ya no era una visita de vacaciones. Esta era mi casa ahora.

​Salí hacia la zona de llegadas internacionales, buscando entre la multitud de carteles y gente apurada. Y entonces lo vi. ​No necesitaba un cartel con mi nombre. Jude estaba ahí, apoyado contra una baranda, tratando de pasar desapercibido con una sudadera negra del club y una gorra, pero ese hombre mide como dos metros y brilla más que el sol de las doce en la bahía.

En cuanto sus ojos se cruzaron con los míos, su cara cambió por completo. Esa sonrisa... joda, esa sonrisa hizo que se me olvidara que no sentía los dedos de los pies. ​Solté las maletas ahí mismo, me importó un carajo si alguien se tropezaba con ellas.

​—¡Judy!—grité, corriendo hacia él como si no tuviera el cuerpo molido.

​Jude ni siquiera esperó a que llegara; acortó la distancia en tres zancadas y me recibió en el aire. El impacto fue tan fuerte que soltó un quejido, pero me apretó contra su pecho con una desesperación que me hizo llorar de inmediato.

​—You’re here... you’re finally here.—susurró contra mi cuello, y sentí su respiración caliente devolviéndome la vida.—God, I missed you so much, Aaliyah.

​—Me estoy congelando, Jude —sollocé, riendo y llorando al mismo tiempo mientras escondía mi cara en su pecho.—Hace demasiado frío en este país, te lo juro que me quiero devolver.

​Él se echó a reír, esa risa vibrante que me retumbó en las costillas. Me bajó al suelo pero no me soltó, envolviéndome con su chaqueta gigante.

​—Welcome home, baby.—me dio un beso largo, de esos que te hacen olvidar hasta el nombre.—Prometo que la calefacción en casa está al máximo. Y tengo chocolate caliente esperándote.

​—Más te vale, Bellingham.—le dije, limpiándome las lágrimas mientras él agarraba dos de mis maletas como si pesaran lo mismo que una pluma.—Porque si me da una hipotermia, mi papá te viene a buscar hasta aquí.

​—I know, I know...—me guiñó un ojo, pasando un brazo por mis hombros.—Vamos. Tu nueva vida empieza ahora.

El trayecto en la camioneta fue una nebulosa de luces de Madrid y la mano de Jude apretando la mía sobre sus piernas. Cuando entramos a la urbanización y vi las casotas que parecían salidas de una película de Hollywood, tragué saliva.

𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴Donde viven las historias. Descúbrelo ahora