❝You was feelin' empty, so you left me
Now I'm stuck dealin' with a deadbeat
If I'm real, I deserve less
If I was you, I wouldn't take me back
I pretend when I'm with a man, it's you❞
Ella había venido, quizás solamente a despedirse bien, porque sabía que nuestra historia ya no merecía una segunda parte.
Un dolor agudo y punzante llegó desde mi hombro extendiendose por todo el brazo. Sisee del dolor apoyándome de espaldas a la pared, sosteniéndome el hombro con la mano derecha.
Ella corrió hacia mi, sorprendiéndome. Se veía preocupada, no sabía que hacer, sus manos revoloteaban alrededor de mi hombro mientras que las lagrimas nos llenaban a ambos.
—Jude, just... don't move, please, don't move.—me pidió, casi rogándome.
Hasta que colapsé.
Apoyé mi frente en su hombro, llorando como un niño pequeño mientras que ella rodeaba mi cuello con sus brazos y sus manos, pequeñitas como ella, acariciaban mi nuca.
El dolor de mi hombro era una bestia mordiéndome el hueso, pero tenerla así, sintiendo sus dedos acariciando mi nuca con esa ternura que no merecía, me dolía mucho más.
—Open the door, Jude...—susurró contra mi oído, su voz quebrada por el llanto.—Give me the card.
Con un esfuerzo que me hizo ver estrellas, logré sacar la tarjeta de mi bolsillo derecho y se la entregué con la mano temblorosa. Escuché el click de la cerradura electrónica y ella, sin soltarme, me guio hacia el interior de la habitación.
La luz estaba apagada, solo entraba el resplandor de los carteles de neón de Miami a través del ventanal, tiñendo el cuarto de un azul frío y un rosa eléctrico. Entramos como dos sombras que se sostienen para no caer. Kailani pateó la puerta para cerrarla tras nosotros, y el sonido del pestillo encajando fue el fin del mundo exterior.
Ya no había Real Madrid, ni Mundial de Clubes, ni cámaras. Éramos solo nosotros dos, rotos en la oscuridad.
Me ayudó a llegar hasta el borde de la cama. Me senté con cuidado, soltando un gemido ronco cuando el movimiento me tiró del tendón. Ella se arrodilló frente a mí, quedando a la altura de mis ojos, y me tomó las mejillas con sus manos. Eran tan pequeñas comparadas con las mías, tan suaves, pero tenían la fuerza necesaria para evitar que me terminara de desmoronar.
—Mírame, Jude.—me pidió, con las lágrimas rodando libres por sus mejillas.
Levanté la vista, sintiéndome patético, expuesto. En sus ojos no había odio, y eso era lo que más me mataba; había una piedad profunda, un amor que estaba sobreviviendo a duras penas entre las ruinas de lo que yo había destruido.
—Viniste... —repetí, porque mi cerebro no procesaba nada más.
—Vine porque no podía permitir que te mataras aquí.—susurró, su nariz rozando con la mía.—No sé quien soy si dejo que eso suceda.
Me quedé en silencio escuchando su respiración acelerada mezclandose con la mía. El dolor empezó a ceder por el simple hecho de tenerla ahí, como si sentirla cerca fuese la medicina que yo necesitaba, a pesar de que supiera que no era así. Además de saber que quizás, este era nuestro último acto definitivo.
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𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴
Fiksi PenggemarKailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
