❝Yo a ti te conozco, ma
Se nos va a ir esta vida, pero, en otra vida, me vas a tener que amar
Usted, pa' mí, era mi vida, y qué malparida como me llegó a pagar❞
Enero pasó con su sinsabor y la lentitud matadora. La vibe en la casa era extraña, un ruido ensordecedor que no se callaba para nada y la ausencia de Jude cada tanto por tanto.
Yo traté de hacerme a la idea de que esto siempre iba a ser así. Yo en la universidad y él en la cancha, siendo lo que es, no tenía derecho a juzgar.
Las marcas empezaron a reconocerme y a querer trabajar conmigo, por ende, mientras estudiaba, trabajaba como embajadora digital de muchas marcas famosas, teniendo sesiones de fotos cada tanto.
Febrero. Ay, San Valentín. Fue una mierda, debo confesar.
En mi país no celebramos amor y amistad en febrero, pero supuse que aquí sí, por ende quise darle un regalo bonito a Jude.
Encendí velas, preparé comida que sabía que le gustaría comer después de un entrenamiento duro, hice todo lo que le gustaría a él hacer y fui una novia perfecta en ese momento.
¿Saben que pasó?
No llegó a tiempo.
Traté de justificarlo mentalmente con la idea de que estaba ocupado, que ser parte del Real Madrid y de la selección de Inglaterra no era fácil, que los medios y la prensa española se lo estaban comiendo vivo después de cada partido.
Me estaba acostumbrando a él.
Y con ello, convirtiéndome en una novia trofeo.
Me tiré en la cama que se supone que era nuestra. Eran las diez de la noche y Jude no se había atrevido a asomar la nariz por aquí, mucho menos a escribirme como solía hacerlo cuando apenas me mudé a España.
La soledad me estaba matando. Porque podría entenderlo todo, sí, pero no podía entender porque me dolía tanto.
Me dolía el pecho de una forma física, un vacío que no llenaba ni el éxito en la universidad ni los contratos de modelaje. Me estaba acostumbrando a su ausencia, y eso era lo más peligroso de todo. Me estaba convirtiendo en ese accesorio de lujo que se queda en casa esperando a que el dueño regrese de la guerra. Una novia trofeo con el corazón roto.
—¿Tanto cuesta un "voy tarde", Jude?—susurré a la oscuridad, sintiendo cómo una lágrima me rodaba por la sien.
Escuché el motor de la G-Wagon en la entrada finalmente, casi a las once. Pero en lugar de pararme a recibirlo con un beso, me tapé hasta la nariz con las cobijas y cerré los ojos. No quería pelear, pero tampoco quería fingir que su olvido no me estaba matando por dentro.
Es una perla.
Suspiré y traté de hacerme la dormida mientras que escuchaba como sus pasos subían las escaleras. Quería irme, quería desaparecer y nunca más volver a aparecer en su vida.
Escuché la puerta abrirse con un quejido suave. El silencio que siguió fue peor que cualquier grito; fue el silencio de él encontrando la mesa, las velas apagadas y el rastro de una ilusión que se enfrió hace tres horas.
Él no encendió la luz principal, solo la pequeña lámpara de noche. Sentí el colchón hundirse bajo su peso. Jude se sentó en el borde, justo a mi lado, y el olor a cansancio, a pasto y a ese perfume que ya no me hacía sonreír, inundó el espacio.
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𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴
FanfictionKailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
