❝Love you like a brother
Treat you like a friend
Respect you like a lover
Oh, oh, oh, oh, oh, oh
You could bet that, never gotta sweat that ❞
Verla ahí, tan pequeña bajo la luz tenue del baño, con sus ojos echando chispas y ese acento colombiano que se volvía más rápido y letal mientras más se enojaba, me volvía loco.
Me encantaba cuando se ponía así. Era fuego puro.
—You’re driving me crazy, Kai. I swear.—le dije, y no era una frase hecha. Lo decía en serio.
Cuando me llamó "patán" y empezó con el reclamo de Millie, sentí una punzada de satisfacción. Sí, me gusta que me reclame, me gusta saber que le importa tanto que se le olvida que soy el "Golden Boy" de Madrid y me trata como a un aparecido.
Pero cuando mencionó que se sentía como un "mico mojado" comparada con la amiga de Jobe, algo en mí cambió.
La levanté un poco, sintiendo lo ligera que era, y la pegué tanto a mí que no quedaba ni un milímetro de aire entre nosotros. Mis manos se perdieron bajo ese hoodie azul que le quedaba gigante, encontrando la suavidad de su espalda. Su piel siempre estaba caliente, siempre olía a ese perfume dulce que me perseguía en los entrenamientos.
—Quiero que te olvides de todo lo demás, Aaliyah.—susurré contra su cuello.
Sentí cómo se estremeció. Supe que había ganado la batalla cuando sus dedos, pequeños pero firmes, se hundieron en mi pelo. Ella siempre intentaba resistirse, siempre quería tener la última palabra, pero su cuerpo la traicionaba de una forma que me hacía sentir el hombre más poderoso del mundo.
La cargué por completo, haciendo que enredara sus piernas alrededor de mi cintura. Dios, esa diferencia de estatura era mi perdición; encajaba perfectamente bajo mi barbilla, pero cuando la subía así, estábamos cara a cara, nivelados en el deseo.
—Jude, your family...—jadeó ella entre los besos que yo le repartía por la mandíbula.
—I don't care.—gruñí.
Salimos del baño a tropezones. El pasillo estaba en silencio, pero no me importaba si Jobe estaba escuchando detrás de su puerta. Solo me importaba ella.
La dejé sobre la cama con una urgencia que me quemaba las manos. En la penumbra, su pelo castaño estaba esparcido sobre las almohadas blancas y sus ojos me buscaban con esa mezcla de desafío y entrega.
Me quité la camiseta sin dejar de mirarla. Ella bajó la vista por un segundo, recorriendo mi pecho, y escuché cómo tragaba saliva.
—Sigues siendo un imbécil, ¿oíste?—murmuró, aunque su voz ya no tenía fuerza.
—The luckiest idiot in the world.—respondí, posicionándome sobre ella, sintiendo cómo sus manos subían por mis brazos, reconociendo cada músculo.
Me incliné para besarla de nuevo, pero esta vez bajé por su vientre, recordándole con cada caricia que no había modelo en Londres ni en el mundo que pudiera compararse con la tormenta colombiana que tenía en mi cama. La tensión sexual en la habitación era tan densa que casi dolía.
Esa noche, los buñuelos de mañana eran lo último en lo que pensaba.
Me moví sobre ella, sintiendo cómo mis rodillas se hundían en el colchón a cada lado de sus caderas. Kailani se veía irreal bajo la luz de la luna que entraba por la ventana; esa mezcla de su piel canela y el cabello rizado desordenado contra las sábanas blancas me hacía sentir que el pecho me iba a explotar.
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𝑶𝑵𝑳𝒀 ¹ | 𝑱𝑼𝑫𝑬 𝑩𝑬𝑳𝑳𝑰𝑵𝑮𝑯𝑨𝑴
FanfictionKailani García, una colombiana echada para adelante, fuerte y valiente, es una chica de diecisiete años que aún está en su último grado de colegio, sus preocupaciones son típicas de una chica que está a punto de ser legal en su país, casi siempre se...
