12 Contacto cero

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Capítulo 12

Contacto Cero

El no gritar, llorar o decir todo lo que se siente, no significa que estés bien; a veces solo es la manera de protección que asumen un porcentaje de personas que están rotas por dentro.

Juliana salió de esa azotea disparada, corrió para no tener que suplicarle a Valentina un poco de amor. Su perdón ya no bastaba, su amor era lo que ella quería en su vida para siempre. Correr lejos de la rubia era lo único que podía hacer en ese momento.

Hoy unos meses más tarde, después de haber acabado el proyecto en su primera fase, la castaña está sumergida en sus pensamientos mientras está trotando y con sus audífonos puestos escuchando música, rutina para poder mantenerse en el día a día de la ansiedad, frustración y dolor que vivió en el último año.

Su rutina diaria la mantenía centrada en las cosas importantes, especialmente centrarse en sí misma. Pensar cómo el último beso que se dieron era la debilidad más grande después de tres días de saber que Valentina tenía una nueva vida, una novia y siguió adelante. Le destruyó, no lloró, no gritó, no hizo ningún gesto, pero murió algo dentro de ella. Quería dejar de existir, desaparecer y jamás volver.

Solo esa noche llego a casa de su amiga Laurent quien la recibió y le abrazó. Consolándola toda la noche, estando pendiente que esta no se hiciera ningún daño. Lamentó haberle animado a buscar una oportunidad con la rubia, pero no había culpables. No había a quien echarle la culpa, se enamoraron en los momentos más difíciles. Se enamoraron con sus errores y el volverse a encontrar. Y tres días después Valentina la besó y eso no estaba bien para ella. Amaba a Valentina y la quería completa. No a medias.

- ¡Aló! Respondió Juliana con su auricular.

- ¿Dónde están los modales? Mejor amiga de mi alma y de mi corazón. Necesitaba escucharte. Eres difícil de enseñar. Lauren siempre llamaba para saber de su amiga y estaba atenta en su proceso.

- Deja el drama. Suficiente es que te respondo. Ambas se hablaban con sarcasmo y bromeaban.

- Soy tú vida. Solo dilo y acabamos con esto. Expresaba Laurent.

- Jamás lo admitiré. Seguía hablando mientras corría Juliana.

- Quiero saber ¿Cómo te sientes hoy? Preguntó sin rodeos.

- Igual que cada día. Ya sabes tratando de salir adelante.

- Juliana. Tú sabes a qué me refiero. Juliana se detuvo e hizo silencio mientras tomaba aire.

- Mal y bien. Tengo muchas expectativas con respecto al libro y la promoción. Tengo ansiedad porque volveré a ver a Valentina y aún no tengo la suficiente fuerza de olvidarla. Lau neta que quiero sacarla de mi mente. Solo quiero dejar de sentir amor por ella y solo que se vuelva un recuerdo en el pasado. Uno del que aprendí.

- ¿Lo dices por la chica misteriosa de los mensajes? Preguntaba Laurent.

- Sí por ella. Es un sentimiento que está surgiendo, pero no entiendo cómo ella insiste en quedarse cuando ya le he contado mi historia y sabe de mis demonios.

- Es cuestión de tiempo que olvides a Valentina y te des una nueva oportunidad con esa chica misteriosa o con alguien más. Excepto la Miriam porque esa a kilómetros de ti. No la quiero cerca. Yo que soy tu madrina protectora.

- ¿Qué locuras dices? Ambas rieron.

- Soy tu madrina protectora y haré lo que sea por ti amiga. Eres como mi hermana y como mi sangre así que haré lo que sea por ti.

Hazme el amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora