Epílogo

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Epílogo

La marea estaba tan calmada como los corazones de dos mujeres que amaban sentarse frente al mar en silencio y en completa paz. El ser que más amaban estaba a su lado. El otro ser que más amaba estaba corriendo con su nueva mejor amiga Lana. Solo habían pasado seis años de su boda.

- No puedo creer que tenga una vida tan hermosa, a veces no me lo creo. Puedo ver este mar tan inmenso y es tan hermoso como cualquier espectáculo de la naturaleza, pero cuando veo tus ojos Val es ver que eres lo mejor que me pasó en la vida. Tú y mi princesa son mi mayor regalo. Cuando logras ver en los ojos de la persona que amas ese brillo que tiene por ti es algo que no tiene precio. Gracias por estar estos siete años a mi lado. Feliz aniversario mi amor. Valentina giró su rostro y observó el perfil de su esposa.

- Eres hermosa Juls. Lo más valiente que conozco y lo más importante en mi vida. Tú y mi princesa. Solo que; ¿siete años? Juliana giró y sonrió ante la mirada de su mujer.

- No puedo creer que no celebres el día que nos conocimos en persona, ni te acuerdas cuando me escribiste por primera vez, tampoco cuando hicimos el amor por primera vez. Valentina trago grueso porque las únicas fechas importantes que recordaba eran cumpleaños, aniversario de boda y nacimiento de su primogénita. Hundió sus hombros y con un puchero le dijo a su esposa.

- Lo siento amor no soy perfecta. Eres lo más hermoso que tengo en esta vida, pero no soy buena con las fechas. Solo sé que cuando no estás a mi lado me cuesta respirar. Dos escritoras enamoradas y amantes de su libertad. Amando a la vida que tenían juntas con algunos tropiezos, nada es perfecto, pero caminaban de la mano siempre.

- Te amo demasiado mi amor. Para mi eres perfecta y eres la más hermosa del mundo entero. Pasó su mano por detrás de la cintura de su rubia. Esta se metió en sus brazos y llegó la pequeña con tan solo cuatros años comenzó a correr para donde sus madres con Lana que quería tumbarla al alcánzala.

- Juls no puedo estar más enamorada de ti. Se dieron un beso suave. Valentina acariciaba el rostro de la castaña y fueron interrumpidas por la pequeña Aisha y la perrita Lana.

- Mami es mía. Decía la pequeña hija de las mujeres. Abrazo a su mamá Juliana y luego su mamá Valentina le hacía cosquillas como siempre jugaban entre ellas desde muy pequeña. Seguido de ese acto eran besadas por Juliana. Se levantaron de la arena y Juliana tomaba a sus dos chicas para caminar por la playa.

- Las amo con toda mi alma. Decía Juliana. Entre abrazos y besos, ellas fueron al hotel. Comieron. La pequeña se quedó dormida y dejarla dormida en la habitación no era una opción. A pesar que el hotel era muy seguro, nunca dejaban sola a la pequeña princesa de sus vidas. Eran tan famosas debido al libro que las llevó a reencontrarse.

En una cálida cena entre las enamoradas. Apapachos, besos y muchas caricias; las mujeres demostraban cuánto amor tenían. Recordando que su familia era quienes las apoyaban y cuidaban para que su relación funcionara.

- Tú mamá llamó. Dijo Juliana a su esposa. Valentina ya no le sorprendía que su mamá llamara a Juliana, puesto que esta se había vuelto una hija para Soledad y la amaba profundamente. ¿Quién no podía amar a Juliana?

- ¿Qué te dijo? Preguntó Valentina mientras tomaba el último sorbo de su copa de vino.

- Pues que me amaba, que era la hija que siempre soñó. Valentina abrió los ojos y Juliana comenzó a reír. - Jajajaja. Debes ver tu cara. Amor. No te pongas así. Tú eres la consentida de Soledad. Pues me llamó para decirme que te cuide. Que cuide a su nieta. Y me preguntó algunas cosas del viaje. Le dije que todo marchaba bien y que yo por mis dos princesas daría la vida. Mis hermosas princesas. Decía Juliana tomando la mano de su esposa.

Hazme el amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora