45 El amor no muere

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Capítulo 45

El amor no muere

Cada día las mujeres encontraban la manera de solucionar las diferencias. Resolver sus inquietudes. El convivir era para ellas cuestión de amor, respeto y comunicación. El tiempo era un factor importante debido a que ambas profesionalmente estaban en su mejor momento. Tenían un bebé que también necesitaba tiempo, pero ellas siempre tenían esa conexión para salir adelante como un hogar.

La ayuda de Guadalupe era una clave fundamental para ellas, aun cuando Guadalupe siempre había dicho que el tiempo de ella era sagrado la pequeña Aisha se había metido en su corazón y la tenía en sus manos.

- Val.

- Ummm.

- Amor.

Respiro profundo Valentina y miró a la mujer que abrazaba en su cama.

- Dime amor. Respondió Valentina un poco acomodada en el cuerpo de su esposa.

- No puedo moverme y tengo que ir a correr. Abrazó más fuerte Valentina a su esposa y sonrió.

- Te amo Juls. ¿Te lo había dicho? Sonrió Juliana, pero aún no había sido liberada.

- Hoy no me lo habías dicho. Valentina abrió sus ojos y miró a Juliana. - Te amo mucho morrita. Se acercó Juliana a darle un beso en los labios a su mujer. La rubia tomó el rostro de la castaña y la aprisionó con sus labios y su amor. Sus labios estaban bien compenetrados y sus manos tocando el cuerpo de la rubia. El beso se intensificaba, sus lenguas se humedecían dentro de los labios de la otra. Sus respiraciones agitadas, el cuerpo pidiendo tocar más. La razón deteniéndose poco a poco.

- Juls. No. Decía Juliana tratando de continuar con lo que se había comenzado.

- Morrita. Insistía en detenerse Juliana.

- Juls. Ven y haces ejercicio conmigo. Insistió Valentina tomando de nuevo el rostro de Juliana en sus manos. Nuevamente un beso profundo, un beso que las perdía de la realidad. Juliana se olvidó de su ejercicio matutino y colocó a Valentina debajo de ella y siguió besando los labios de la mujer mientras las manos quitaban las sábanas que las separaban. Bajo la panty de Valentina y los besos de Juliana bajaban por la suave piel de su esposa. Bajaba por el cuello y llegaba a sus pechos; lamiendo uno a uno y luego introduciendo cada pecho en su boca.

- Me encantas morrita. Chupo cada pecho. Las manos las iba bajando por la cintura y tomando sus posaderas. Bajó hasta su centro, Valentina abrió sus piernas y comenzó a lamer de abajo arriba su centro. La rubia solo podía emitir gemidos. La castaña disfrutaba hacer gemir a su esposa.

La punta de la lengua de Juliana jugaba con el clítoris de su mujer, saboreando e introduciendo poco a poco su lengua en ese centro que ya estaba húmedo. Valentina elevaba sus caderas. Juliana llevaba al clímax a su mujer hasta que esta derramara su néctar y Juliana limpiándola en su zona se subió y besó los labios de su esposa quien estaba perdida en su éxtasis.

- Te amo Juls. Te amo. Soy tuya. Solo tuya. Soy tu mujer. Mi amor. Entre besos suaves. Valentina le declaraba su amor a su esposa. Juliana besaba el cuello de la rubia.

- Te amo Val. Eres la mujer de mi vida. Valentina volvió en sí y tomó a su esposa para montarse encima de ella y quitándole todo lo que estorbaba le dio rienda suelta a su amor antes que su pequeña princesa se despertará.

***

- Buenos días. Decía Lauren sentándose en la mesa donde aguardaban Juliana, Valentina y la pequeña Aisha.

Hazme el amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora