Han pasado cuatro días desde la ceremonia, pero el recuerdo de todo lo vivido en el palacio sigue siendo una sombra constante en mi mente. La imagen de los cambiantes alineados, la mirada de aquel cambiantes rubio que no deja de acecharme, la frialdad del rey, todo eso sigue rondando mi cabeza, como si no hubiera forma de escapar de esa opresión. El palacio parece haberse quedado dentro de mí, sin que yo pudiera evitarlo. Y lo peor de todo es que, en medio de todo este caos, no he vuelto a ver a Aidan.
El segundo día después de la ceremonia, cuando pensaba que ya nada podría sorprenderme, recibí una carta. No era nada especialmente espectacular, solo un pedazo de papel que, al principio, parecía tan inofensivo como cualquier otra carta. Pero cuando la abrí y leí el mensaje, algo dentro de mí se quebró. La letra era inconfundible, aunque no tenía firma, sabía que era de él, sabía que era Aidan.
"Qué bonita te veías con ese vestido en el palacio. Parece hasta que te fundes en esas situaciones, como si fueras parte de algo más grande, algo que te envuelve y te define. Es curioso cómo en esos momentos, te transformas. Pareces otra persona, pero a la vez sigues siendo la misma. Siempre la misma, pero diferente. Tal vez eso es lo que te hace especial."
Esas palabras me queman. Cada línea, cada frase, parece contener más de lo que está a simple vista. Como si estuviera jugando con mi mente, como si se estuviera burlando de mí, diciéndome que soy parte de algo que no entiendo. "¿Te fundes en esas situaciones?" La frase resuena en mi mente con una extraña sensación de incomodidad. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Está diciendo que soy una más, que me adapto a lo que se espera de mí, sin ser yo misma? ¿Es eso lo que él ve? ¿Me vio?
Al tercer día de regresar, la ira comienza a crecer dentro de mí, como una llama que no se apaga. ¿Por qué me hace esto? ¿Por qué me envía esta carta y luego desaparece como si nada hubiera pasado? ¿Por qué no me busca, no me llama, no aparece de ninguna manera?
En mi frustración, salgo del palacio, decidida a buscar respuestas. Mi corazón late con fuerza, y mi mente está un torbellino de preguntas. Camino por las calles del pueblo, buscando a alguien, algo que me dé una pista sobre Aidan. Pregunto a varias personas, incluso a aquellos que nunca dudan en darme información, pero la respuesta es siempre la misma: nadie sabe nada de un chico llamado Aidan.
"¿Aidan? ¿Quién es ese?" me pregunta el panadero, mientras sigue amasando pan. "No he oído hablar de nadie con ese nombre por aquí."
La misma respuesta se repite en cada rincón del pueblo: nadie ha visto a Aidan. Nadie lo recuerda, como si nunca hubiera existido. Es como si el chico que conocí, el chico con los ojos oscuros y esa sonrisa tan enigmática, nunca hubiera estado allí. Como si todo hubiera sido un sueño, o peor aún, una mentira.
Me siento estúpida. ¿He estado buscando algo que no existe? ¿He sido engañada por alguien que ni siquiera es real? Mis manos tiemblan mientras camino por las calles, y el peso de la incertidumbre empieza a aplastarme. ¿Qué está pasando? me pregunto una y otra vez, con una angustia creciente en el pecho.
Al final, me detengo en el borde del bosque, cerca de una pequeña taberna. Decido entrar, aunque sé que probablemente no me dirán nada nuevo. Pero algo dentro de mí me empuja a preguntar una vez más.
"Disculpen," digo al entrar, mi voz temblorosa. "¿Alguno de ustedes ha oído hablar de un joven llamado Aidan? Es un chico que..."
La gente en la taberna se queda en silencio. Me miran con esa mezcla de curiosidad y desconfianza que siempre me han dirigido. La anciana en el rincón, que siempre parece estar pensando en otra cosa, me observa con más atención. Sus ojos, grisáceos por la edad, se fijan en mí.
"Aidan..." repite ella, como si intentara sacar algo de su memoria. "No recuerdo a nadie con ese nombre. No hay jóvenes por aquí con ese nombre, niña. Tal vez... tal vez no es de este pueblo."
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Los Cambiantes
Misterio / SuspensoEn Escocia, en 1820, los rumores sobre una nueva y extraña enfermedad se propagan rápidamente entre los habitantes de un pequeño pueblo. Se dice que aquellos que son tocados por esta maldición, conocidos como los Cambiantes, comienzan a perder lenta...
