"Donde Alicent es una joven Lady rebelde que ignora las órdenes de su padre y quiere Vivir su propia vida."
"Donde Deamon Targaryen se fija en la hija de la mano del rey y trata de enamorar a la Joven chica de 15 años."
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-Incesto.
-Contenido...
Las manos del mayor recorrían con cuidado y delicadeza su cuerpo, los ojos de la joven estaban cerrados disfrutaba de los toques con delicadeza. El mayor trataba de ser lo más cuidadoso posible, tenía conocimientos que la joven no los tenía. Se deleitó con la imagen frente a sus ojos, su cabello despeinado, su rostro rojo y sus labios entreabiertos. Se acercó a su cuello y empezó a dejar suaves besos apretó la cintura de la joven con algo de rudeza. Soltó un pequeño suspiro, la erección que tenía guardada dentro de su pantalón estaba por explotar, su pene ya empezaba a doler deseaba entrar en la joven.
Sus manos viajaron por el cuerpo de la chica hasta llegar a los tirantes de su bata de seda. La quitó con cuidado hasta dejar su cuerpo al descubierto. Achinó su mirada y lamió sus labios, recorrió el cuerpo de la chica hasta llegar a sus muslos donde apretó dejando sus manos quedaron marcadas en su pálida piel.
—Con ropa o sin ropa eres hermosa, perfecta para mi.— Beso suavemente los labios de la joven, ambas bocas se morían buscar más de ellas, la joven se aferró al cuello del mayor; el beso se empezaba a profundizar más el beso, sus lenguas se entrelazaban entre ellas, un hilo de saliva se empezaba a escurrir por sus labios, al separarse se miraron fijamente y pegaron su frente.—
Las manos de la joven empezaron a recorrer el pecho de el mayor deleitando su mirada con su fornido cuerpo, duro unos segundos viéndolo hasta que sintió unas manos bajar a su ropa interior. Se sobre salto ante eso pero se tranquilizó ante la mirada que le dio Deamon, un pequeño jadeo salió de ella cuando un dedo rozó su clictoris, una corriente recorrió sus pies hasta su espalda, apretó con fuerza las sábanas, el lubricante que ella misma soltó le estaba ayudando.
—Alicent, debes relajarte. Seré cuidadoso.— Alicent asintió a un con algo de miedo, el mayor solo suspiro y con cuidado introdujo un dedo dentro de ella , la joven soltó un pequeño quejido de dolor, sus ojos se llenaron de lágrimas ante el dolor, cuando si telita fue rota le dolió bastante. Un segundo dedo se introdujo dentro de ella y empezó a moverlos con cuidado, cuando la joven empezó a soltar pequeños gemidos los movimientos con los dedos empezaron a hacerse más rápido.—
No supo en qué momento tenía ya al mayor encima de ella y alineando su pene dentro de su entrada, tomó aire y luego lo soltó, sus labios nuevamente fueron tomados por Deamon el cual aprovechó que la menor estaba en otro mundo y se adentró en ella de un solo golpe, Alicent dejó salir un pequeño grito ante la intromisión del miembro ajeno, jadeo y espero que el ardor pasara; bastaron unos segundos para que sus caderas se movieran en busca de más.
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A la mañana siguiente su cuerpo estaba adolorido y bastante marcado, sus párpados se sentían pesados terminó por bostezar y se sentó con cuidado en la cama, buscó con la mirada a su esposo y no lo encontró, ah... había oído como tuvo que salir de la habitación por una orden del rey. Soltó un pequeño quejido, al momento varias mujeres entraron, Adeline la miró con una sonrisa y la ayudó a ir al baño, mientras que las demás cambiaban las sábanas. Sonrieron cuando vieron unas gotas de sangre sobre la sabana blanca, las cambiaron y pusieron unas nuevas.
El agua tibia relajaba sus músculos, la señora de mediana edad tallaba con cuidado su cuerpo, otra de sus doncellas entraron un un té.
—Mi princesa, Es té de Luna, la reina Aemma lo envía, sus palabras fueron, "Dile a Alicent que si no desea todavía tener hijos que tome el té, pero si lo desea que lo tire." — La mujer se acercó y le extendió el té, ella lo tomó y simplemente lo vació a la tina.—
—No será necesario, celian. Muchas gracias puedes retirarte.— La mujer asintió y se retiró dando una reverencia. Cuando su baño terminó, Adeline le enseñó un vestido negro con unos detalles rojos. Le sonrió a la señora y asintió, la ayudaron a vestirse y se miró al espejo, agradecía que el vestido fuera de cuello alto.—
—¿Mi esposo?—
—Está con la familia real en el comedor, seguro la está esperando.—
—Vamos para allá.—
Ambas salieron de los aposentos de la joven y empezaron a caminar hasta el comedor. Se removió nerviosa cuando hicieron notar su llegada, las puertas se abrieron dejándola ver, lucia tan elegante y con un dije de superioridad con ese vestido negro.
—Lady Alicent Hightower, consorte real del príncipe Deamon Targaryen.—
La pelirroja entregó nerviosa al comedor se sentó al lado de su esposo el cual la miró de reojo para luego seguir hablando con su hermano. Rhaenyra la miró con sus ojos llenos de brillo y se levantó de la mesa y la rodeó hasta abrazar por los hombros ha Alicent y besar su mejilla.
—Al fin somos familia, mi linda joya esmeralda.— Alicent soltó una pequeña risa y acarició con cuidado sus manos y dejó un beso sobre ellas. Eso hizo que los presentes sonrieran con ternura.—
—Alicent, ¿tomaste lo que te envié?— La pregunta que hizo la reina hicieron que algunos miraban a ambas mujeres, ante la negación de la joven la reina solo asintió y sonrió.— Perfecto.—
—¿Que le enviaste a mi esposa?— Pregunto con el ceño frunció y una mirada llena de interrogación.—
—Deamon, es algo de mujeres. Tío.— La platinada le sacó la lengua al mayor el cual le tiró una uva, la joven lo miró indignada y le tiró una uva también.—
—Dioses comportesen lo dos parecen niños, maldición.— El rey miró a ambos con una mirada llena de reproche, ambos se dejaron de ver indignados.—
Alicent solo se dispuso a comer en silencio, siempre amara lo dulce en los desayunos. Amaba romper el ayuno solo por esto.
—Mi reina el príncipe Baleon no dejaba de llorar no quería estar con la nodriza empezó a llorar muy fuerte.— Entró una mujer con el príncipe en brazos, el cual apenas miró a su madre empezó a estirar sus brazos hacia ella, la reina no se negó y como en brazos al príncipe.—
—Lo vuelves un mimado, madre.— Bufo Rhaenyra.—
—Es un bebé nyra, ahora más que nada necesita la atención y cuidado de su alteza.— Defendió la joven al dulce príncipe que se había robado su corazón, Rhaenyra la miró con la boca abierta en sinónimo de traición.—
—Lady Alicent tiene razón, cuando eras un bebé toda la atención era para ti.—
—Es verdad llorabas si no se te daba la atención, mocosa mimada.—
—¡Tío!— Las mejillas de la joven princesa se pusieron rojas , todos empezaron a reír incluyendo el Niño que envés de risa era un balbuceó, los ojos del Niño fueron hasta los verdes de la joven la cual le sonrió, empezó a removerse en los brazos de su madre y los estiró a los de la pelirroja. La reina se dio cuenta de ella y sonrió con dulzura. —
—¿Quieres ir con la tía Alicent?— Eso llamó la atención de todos que ahora estaba como chismosos mirando todo. Baleon estaba a punto de romper en llano al no recibir la atención de Alicent, la chica se levantó de su asiento y se acercó a la reina, la miró y está solo sonrió asintiendo, tomó al príncipe en brazos y volvió a sentarse al lado de su esposo que no quitaba su mirada de esa imagen.
El niño se refugió en los brazos de la joven y a los segundos se quedó dormido, sus pequeños y débiles brazos se aferraban al vestido con fuerza para que no se fuera.
Dentro de poco vendrá un nuevo príncipe. O princesa.