Capítulo 11.

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Alicent maldecía a los dioses en esos simples momentos no podía ni descuidarse porque su hijo mayor y su esposo ya estaban metidos en problemas, ¿que había sucedido? Rompieron una ventana, destruyeron un carruaje y otras cosas más. Respiraba profundamente para no ir ahí delante de él y agarrarlos de las orejas a los dos y mandarlos  a ella mismos a rehacer lo que destituyeron.

—Calma mujer, se te saldrá el corazón con todo esto.— La platinada acarició su espalda mientras reía en vos baja como su padre regañaba a su tío y sobrino.—

—Vamos nyra, que vergüenza... — La pelirroja trataba de ocultar la vergüenza que sentía.—

—Baleon también ayudó, solo que Aegon lo está cubriendo.—

—Ambos tienen la maña  de cubrirse.—

Miraban fijamente como el rey seguía dándoles una charla de cómo comportarse por ser los príncipes de la corona que bla bla.

—¡Tú hijo también estaba envuelto en esto!— Aegon y Baleon  lo miraron como se hubiese hecho la peor traición de todos los tiempos.—

—¡Papá chismoso/ Tío chismoso!—Ambos niños lo señalaron ofendidos; la mayoría de los presentes solo pudieron reír ante esa escena, Baleon miró a Aegon y le hizo una señal, ambos sonriendo con complicidad y a menos de dos segundos ambos príncipes habían salido corriendo.—

—¡Aegon, Baleon!— El rey gritó llamándolos más los niños solo siguieron corriendo, el dragón dorado que siempre andabas Enroscado en su mano salió volando detrás de su jinete, Viserys solo despacho a las personas hasta quedar solo la familia real, Rhaenyra no soporto más y estalló en risas.—

—Eso me recuerda mucho a mi, pfff , jajajaj.— La reina miró con reproche a su hija y solo sonrió levemente.—

—Estos niños me darán un infarto....—

—Déjalos cariño, tienen 13 años. Es normal que sean así a esa edad.— La reina acarició la mano de su esposo con una sonrisa.—

Después de ese pequeño inconveniente empezaron a irse, Alicent se dispuso a ir a sus aposentos a seguir bordando, no le gustaba dejar mucho tiempo a solas a Aemond, aunque tuviera 6 años su Niño todavía era muy dependiente a ella. Al llegar a sus aposentos se topó a su hijo observado con anhelo el huevo de dragón que tenía ahí, sintió una ligera punzada en su pecho, su huevo jamás eclosiono.

—Aemond cariño.— El nombrado al oír su nombre sonrió con felicidad al ver a su madre se levantó del suelo y caminó hasta ella donde la abrazó con fuerza.—

—Madre, padre.— miró al mayor que venía atrás de su padre el cual solo asintió él saludo.—

Mi ojitos lindos.— Tomo con suavidad el rostro de su hijo y besó sus mejillas con cariño, miró que su hijo no le prestó atención supuso que ya sabía a quien buscaba.—

—Ahorita debe volver, por ahora muéstrame que bordaste, cariño.— Aemond asintió ido y se acercó a un pequeño cayó y sacó un lindo bordado de un dragón dorado.—

—Es Sunfyre, es para mi hermano.— La chica sonrío dulcemente.—

—Es hermoso.—

Un pequeño bufo llamó la atención de los presentes, Los ojos de Aemond se iluminaron al ver a su hermano mayor, corrió hasta él y se lanzó a sus brazos con una sonrisa. Aegon soltó un quejido ante eso y solo besó su frente.

—Hola llorón, ¿me extrañaste?—

—No me llames llorón! Y si te extrañe mucho.— Se aferró con fuerza a la cadera de su hermano con un brillo de felicidad en sus ojos, Deamon miró eso con cariño y se acercó para revolver la cabellera de su hijo mayor y cargar a su hijo menor.—

The green FuryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora