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Nunca había sentido una traición, pero siempre hay una primera vez.

—Duncan Smirnov.

Duncan:

   Estoy detrás de la puerta de mi oficina, con mi teléfono en mano, viendo las cámaras y quedándome estático al ver que un desconocido está besando a mi mujer.

    La ira me atosiga y me deja sin ningún pensamiento en la cabeza, pero él dolor de está traición reemplaza la ira, dejándome totalmente aturdido.

   No pensé que esto sucedería. Ni siquiera lo vi venir.

   Aún estoy mirando la cámara y ella no se ha dignado en alejarse de él, luego de unos minutos ambos se alejan manteniéndose las miradas.

   Tambaleo hacia atrás casi cayendo al suelo, pero logro volver a tener estabilidad y me mantengo de pie.

   Me acaricio mi cabello y cierro la pantalla del teléfono.

   Me alejo de la oficina y al llegar a la sala, Damian me interrumpe dándome una tableta con la información de ese hombre.

    —Tiene una esposa e hija. ¿La secuestramos? Sé que no es algo que usted haya hecho, pero podría asustarlo y hacer que él se aleje de su mujer. —menciona Damian.

   Cuando él me dice esto, mi mente se enciende aún con el dolor que siento y con el nudo que cargo en mi garganta.

   No.

   Nunca haría esto.

    —No, no lastimo a mujeres y nunca lo he hecho, que sea la última vez que me insinúas hacerlo. —le ordeno a lo que él intenta replicar, pero lo interrumpo—. Ponle un rastreador a su auto, ahora mismo.

   Al decir esto, me giro de nuevo y camino hacia la oficina.

    Va a pagarme esto, Ava.

    Ella también va a conocer el dolor de una traición porque no pienso perdonarle esto tan fácil.

    Abro las puertas de mi oficina, al hacerlo, él que está sentado en mi escritorio y ella que está sentada en el borde del sofá que está en frente de este, se giran y me miran.

   Él se levanta y se encamina hacia mi. Con una sonrisa me extiende su mano a pocos centímetros míos, así que acercándome a él, le extiendo mi mano y le sonrío cordialmente.

   —Mi hombre de confianza me informó que me querías conocer. —le doy una sonrisa ladeada y le guiño el ojo—. Un placer conocerlo, ¿James?

    Suelto su mano y paso por él lado de Ava sin siquiera mirarla. Sé que me está mirando y que está buscando mi mirada, pero no le daré el placer de verme sufrir.

   No.

   Ella no va a lograr sepultarme, no después de que he dado todo por ella aún cuando estaba solo, deseando que alguien me quisiera como yo la quiero a ella.

   Por ella, la mujer que me impulsó a sacarla de la cárcel en donde estaba.

    —Usted ya me imagino que sabe que Ava y yo tenemos un hermoso pasado. —expresa él dichoso James girandose hacia mi, sonriendo con una expresión ganadora.

   No.

   No todavía.

   No grites victoria, cariño.

   —Si, la señorita Ava me contó que usted la abandonó por su estatus y me sorprende que usted venga a buscarla ahora. ¿No le es suficiente estar casado que tiene que buscar lo que no encuentra en casa en otras mujeres? ¿Ni siquiera se reprime de eso ya que tiene una hija? —le sonrío con una sonrisa claramente burlona—. ¡Que poco hombre!

DESEO CARNALDonde viven las historias. Descúbrelo ahora