Rose y Tenoch son dos jóvenes que, al principio, parecen estar en extremos opuestos: él, con su actitud desafiante y ella, con su actitud egocéntrica.
Pero, como suele suceder, del odio al amor solo hay un paso. Entre exámenes complicados, relacion...
El calor de la tarde parecía menos intenso dentro del video club. Las estanterías llenas de películas daban al lugar un aire de nostalgia que siempre tranquilizaba a Rose. Al abrir la puerta Alex, sentado detrás del mostrador con las piernas estiradas, levantó la vista de su revista al escucharla.
- Mira nada más quién llegó, hace un chingo que no venias -dijo Alex con una sonrisa burlona.
Rose rodó los ojos mientras caminaba hacia él.
- No exageres, Alex. Nada más andaba ocupada con cosas.
- Sí, sí, claro. ¿Y qué te trae por aquí? ¿Vienes a rentar una película o solo a burlarte de mi existencia?
- Te diré ¿Qué onda con todo lo de Rafa? Hace tiempo que no hablamos de eso -respondió ella con una sonrisa ligera.
Alex hizo una mueca para despues inclinarse bajo el mostrador y sacó una pequeña bolsa llena de dulces coloridos.
- Memo me dejó esto hace un rato, Me dijo que sabía que me gustaron cuando fuimos a su casa, y que como su papá trajo un montón, pensó en mí, y porque no se los iba a acabar.
Rose tomó uno de los dulces, mirando la bolsa con curiosidad.
- Qué raro... -murmuró, más para sí misma.
- ¿Raro? ¿Por qué? Es Memo. Siempre ha sido así de considerado, ¿no?
- Sí, supongo -respondió ella, aunque la sensación persistente de que algo no estaba bien seguía latente en su mente.
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Era el último periodo antes de salir, y el sol que se colaba por las ventanas del salón iluminaba las hojas esparcidas sobre el escritorio de Dani. Rose se acercó mientras su amiga revisaba una pila de papeles con una concentración poco habitual en ella.
- ¿Qué tanto ves ahí? -preguntó Rose, dejando su mochila sobre una de las sillas cercanas.
- Estoy organizando un tesoro.
- ¿Qué clase de tesoro?
- Canciones. Bueno, traducciones. Memo me dio todo esto -dijo mientras señalaba las hojas con la barbilla-. Solo me gustaba una canción de la banda, pero se aprecia el detalle
Rose frunció el ceño, tomando una de las hojas. El papel estaba lleno de versos en inglés con sus respectivas traducciones al español. Era evidente que había dedicado mucho tiempo a cada una.
- ¿Te las dio así nada más? -preguntó Rose, hojeando los papeles.
- Sí, ¿qué tiene de raro?
- No sé, es que últimamente Memo anda... extraño.
Dani se encogió de hombros.
- Pues no sé, Rose. Si te soy sincera, a mí me pareció un buen gesto.
Rose dejó las hojas sobre el escritorio, su mente comenzando a atar cabos. Había algo inquietante en la forma en que Memo parecía desprenderse de todo, como si estuviera preparándose para algo.