— Venga, que quiero poder ver el concierto desde cerca y seguro que hay gente haciendo cola desde ayer.
Marta me miró con desesperación y yo simplemente encogí mis hombros. Qué le íbamos a hacer, entendía perfectamente la desesperación de Leire porque podría haber sido yo hace un tiempo, pero también comprendía a Marta y el agobio que suponía tener que esperar 5 horas en la cola como adolescentes antes de que abrieran las puertas para poder disfrutar del concierto de Lola Índigo.
Nos había tocado ir hasta Sevilla porque, por desgracia, había sido imposible conseguir entradas para el Bernabéu, y eso que Marta intentó hasta utilizar sus contactos para ello, pero al final nos había tocado viajar hasta la capital andaluza y así, también, poder disfrutar de un fin de semana las tres en familia.
Y digo sí, en familia, porque los meses habían pasado y Marta y Leire se habían convertido en eso para mí. El juicio por la custodia de la adolescente había sido muy favorable para mi novia, porque lo nuestro ya era oficial, tan oficial que llevábamos tres meses viviendo juntas y aquella convivencia era una de las cosas más bonitas que me había podido pasar.
Como decía, el juicio había ido muy bien, Marta había conseguido la custodia de su hija y los papeles se habían intercambiado puesto que la menor ahora pasaba dos fines de semana al mes y algún día suelto con su padre, mientras que el resto estaba con nosotras y a mí, sinceramente, me encantaba compartir tiempo y confidencias con ella.
Nos acercamos ya a una cola bastante prolongada y Leire nos miró susurrando un "os lo dije" y algo frustrada porque pensaba que no iba a ver a su cantante favorita desde las primeras filas del estadio de la Cartuja.
— Cariño, tenemos las entradas más caras, vas a conocerla en persona y tenemos aseguradas las primeras filas, a pesar de que no lo creas así, ¿puedes relajarte?
— Es que no lo entiendes, mamá. ¿A que tú sí me entiendes, Fina? — continuó mientras me miraba con su mejor cara.
— Claro que sí, peque, pero tu madre también tiene razón y seguro que una vez se organicen las filas nos quitamos a mucha de esta gente.
— Eso espero.
Las horas fueron pasando y mientras Leire ya había entablado amistad con parte de la fila, nosotras íbamos notando ya el cansancio de estar tanto tiempo ahí esperando.
— Cariño, ¿te importa si Fina y yo nos vamos un momento a por un café o algo para comer y ahora volvemos?
— Vale, pero traedme algo, porfa.
— Trato hecho.
Marta me miró con cara de alivio y yo le sonreí mientras negaba al ver que se había salido un poco con la suya. Fuimos a un puesto cercano que habían montado y pedimos un café ambas con algo para comer y llevarle a la adolescente.
— Necesitaba salir de ahí eh — Marta me miró mientras probaba un trozo del dulce que había pedido y se le quedaba una miga en la comisura del labio que yo aproveché enseguida para capturar con los míos y así poder besarla. — Demasiados minutos llevabas sin besarme.
— Había demasiadas adolescentes a nuestro alrededor, no quería preparar un escándalo — dije entre risas volviéndola a besar.
— Y como no pares vamos a tener que buscar un baño, porque lo del viaje en familia está muy bien, pero vamos a tener que hacer uno tú y yo solas.
— Cuando tú quieras — volvimos a besarnos mientras nos mirábamos con complicidad y por un momento pensé que podría quedarme en aquel instante el resto de mi vida.
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Por fin, después de horas esperando y aguantar a Leire como una histérica y sin dejar de mirar la foto que se había hecho con Lola Índigo, empezó el concierto. Noté como Marta me daba la mano y entrelazaba sus dedos con fuerza con los míos, mientras Leire los daba todo cantando cada una de las canciones mientras me miraba entusiasmada y la seguía. Y es que a veces la vida no era sencilla, pero, sin duda, quedarme con aquellos instantes y haber encontrado a aquellas dos personas que daban sentido a mi vida, era lo mejor que me podía haber pasado.
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Seguramente este no era el final que le quería haber dado a este fic, ni lo quería haber dejado tan pronto, pero a veces en la vida ocurren cosas que te obligan a priorizarte y a dejar todo lo demás a un lado. Ya no encontraba la motivación para este fic ni me veía representada en absoluto, pero bueno, nunca me ha gustado dejar las historias incompletas, así que espero que, aunque breve, os guste este final.
¡Cuidaros mucho! 💙
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Líneas rojas
FanfictionFina acaba de comenzar como becaria en una de las redacciones más importantes del país. Ahora tendrá que hacer frente a un nuevo y precario trabajo para comenzar a escalar en su labor periodística y a una jefa que no le va a poner las cosas fáciles.
