ORGANIZACIÓN

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POV OMNIPRESENTE

Después del almuerzo y las risas, Freen y Beck se dieron cuenta de que el grupo estaba comenzando a mostrar señales de agotamiento. Algunas chicas, como Love y Milk, seguían energéticas y planeando regresar al festival, mientras que otras, como Yoko y Faye, empezaban a bostezar.

Beck, con su típico aire protector, se inclinó hacia Freen mientras las demás seguían charlando.
Beck—Amor, creo que es hora de que tomemos las riendas otra vez. Esto está a punto de convertirse en un circo si no hacemos algo-

Freen, observando cómo Engfa intentaba convencer a Char de subirse a unas cajas vacías del restaurante, asintió lentamente.
Freen—Tienes razón. Esto necesita un poco de orden antes de que alguien termine herido o perdido-

Beck se acercó al grupo, levantando las manos como si estuviera dirigiendo el tráfico.
Beck—Escuchen, chicas. Antes de que sigamos con las aventuras, ¿qué les parece si hacemos una parada en casa? Nos cambiamos, tomamos agua y, si alguien quiere descansar, puede quedarse-

Love, sosteniendo su pistola de agua como si fuera un soldado listo para la batalla, replicó rápidamente.
Love—¿Qué? ¿Descansar? ¡Pero si todavía hay un montón de gente por empapar allá afuera!-

Milk, rodando los ojos, la tomó suavemente del brazo.
Milk—Tranquila, amor. No queremos que termines como la última vez que te emocionaste demasiado y acabaste con calambres en ambas piernas-

El comentario provocó risas en el grupo, mientras Love miraba a Milk con fingida indignación.
Freen, sonriendo ligeramente, añadió con calma.
Freen—Además, no estamos diciendo que no volvamos. Solo que un descanso rápido no le hace daño a nadie-

Engfa, que había estado ocupada organizando su las cajas, finalmente intervino.
Engfa—Bien, pero solo si prometemos que regresaremos. ¡Todavía no he mojado a la mitad de este pueblo!-

Char, suspirando mientras tiraba las cajas al suelo, comentó en voz baja:
Char—Ni siquiera sé cómo terminamos aquí...-

Mientras el grupo caminaba hacia la casa, Beck y Freen se colocaron al frente, asegurándose de que nadie se desviara del camino. Sin embargo, mantener al grupo unido era como intentar controlar un grupo de gatos.

Faye decidió que era buena idea robarle un poco de harina a un niño que seguía jugando en la calle.
Faye—¡Solo un poco para un último ataque!-

Yoko, viendo cómo el niño comenzaba a llorar, la regañó.
Yoko—¡Faye! Devuélvele eso ahora mismo-

Faye, intentando calmar la situación, se acercó al niño y le devolvió la harina con una sonrisa.
Faye—Está bien, pequeño. Solo quería probar tu técnica de ataque. ¡Eres un experto!-

El niño, sorprendido por el cumplido, sonrió tímidamente mientras Yoko sacudía la cabeza, claramente cansada.

Beck, girándose hacia Freen, murmuró:
Beck—¿Ves lo que te decía? Esto es más complicado que cuidar a un grupo de niños de preescolar-

Freen, con una pequeña sonrisa, respondió:
Freen—Pero admitámoslo, no los cambiaríamos por nada-

Una vez en la casa, Beck y Freen asumieron completamente sus roles de "mamás" del grupo.
Beck, con las manos en la cintura, comenzó a dar instrucciones.
Beck—Bien, primero, todas a cambiarse. No quiero harina pegada en los muebles. Segundo, alguien tiene que llenar las botellas de agua. Y tercero... por favor, no dejen sus cosas regadas por todas partes otra vez-

VeranoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora