CAMINATA

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POV FREEN 

Desperté con la luz del sol entrando suavemente por la ventana, iluminando el caos organizado que habíamos armado la noche anterior. Todas las chicas seguían profundamente dormidas, esparcidas por la cama gigante que habíamos improvisado en nuestra habitación. Con cuidado, me levanté, esquivando piernas y brazos al azar para no pisar a ninguna.

Me estiré mientras salía de la habitación, sintiendo la necesidad de aprovechar el único momento de tranquilidad antes de que todas despertaran y el día volviera a ser un torbellino. Decidí que un baño sería la mejor manera de empezar. Tomé mis cosas y caminé hacia el baño, asegurándome de cerrar la puerta detrás de mí.

El agua caliente cayendo sobre mí era un alivio absoluto, relajando cada músculo mientras disfrutaba del silencio. Había comenzado a enjabonarme cuando escuché la puerta abrirse. Supuse que alguna de las chicas necesitaba algo o simplemente había entrado al baño por accidente, así que no me molesté en mirar. Después de todo, no era como si me importara que me vieran sin nada.

Seguía concentrada en mi ducha cuando sentí una presencia más cercana de lo esperado. Fue entonces cuando escuché el sonido de la cortina moviéndose y alguien entrando en la ducha conmigo. Giré rápidamente, y allí estaba Beck, con una sonrisa traviesa y completamente cómoda con la situación.

Freen—¿En serio, Beck?—dije, entre sorprendida y divertida, mientras la veía acomodarse bajo el agua.

Beck—Buenos días, amor—respondió ella, su tono tan casual como si nos encontráramos en la cocina y no en la ducha.

Freen—¿No podías esperar tu turno?—pregunté, aunque la sonrisa en mi rostro traicionaba cualquier intento de seriedad.

Beck—¿Esperar? Claro que no. Este es el único momento en el que puedo tenerte para mí sin que alguna de nuestras terremotas interrumpa—dijo mientras sus manos subían a mi cintura, acercándome suavemente hacia ella.

Solté una risa baja, negando con la cabeza.
Freen—Sabes que no va a durar, ¿verdad? Alguna de ellas podría entrar en cualquier momento—dije, aunque no hice ningún esfuerzo por apartarme.

Beck—Entonces mejor aprovechemos mientras podamos—murmuró Beck antes de besarme suavemente, dejando que el agua cubriera ambos como un pequeño refugio en medio de nuestro ajetreado mundo.

Por un momento, nos olvidamos de todo: de la casa llena, de nuestras responsabilidades, y del caos que seguramente nos esperaba cuando todas despertaran. Era solo ella y yo, compartiendo un instante que parecía congelar el tiempo.

El sonido de pasos apresurados fuera del baño rompió el hechizo. Ambas nos quedamos inmóviles, escuchando con atención.

Milk—¡Mami! digo P'Freen ¿Estás ahí? ¡Tengo hambre!—gritó Milk desde el otro lado de la puerta.

Beck soltó una carcajada mientras yo suspiraba resignada.
Freen—¿Ves? Te dije que no duraría—murmuré, aunque no pude evitar sonreír.

Beck—Bueno, al menos lo intentamos—respondió Beck antes de robarme un último beso.

Nos apresuramos a salir de la ducha, sabiendo que la calma había terminado y que nuestras terremotas ya estaban reclamando nuestra atención. Pero incluso en medio del caos, sabíamos que momentos como este eran lo que hacía que todo valiera la pena.

Después de apresurarnos a vestirnos, Beck y yo salimos del baño, encontrándonos con Milk justo frente a la puerta, con el cabello despeinado y una expresión de hambre absoluta.

Milk—¡Por fin! ¿Dónde estaban? ¡Me estoy muriendo de hambre!—exclamó dramáticamente, abrazándose el estómago como si no hubiera comido en días.

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