POV Omnipresente
Todas ya estaban en la playa, algunas charlando y otras disfrutando del agua. Love no había insistido en hablar con Milk después de que esta la evitara al llegar, y Milk se sintió un poco aliviada, pues todavía no estaba lista para enfrentarse a ella. Sin embargo, las demás no pudieron evitar notar la tensión palpable entre las dos.
Después de un rato, y con el ambiente un poco agobiado por el silencio incómodo, Faye propuso un juego de vóley.
Todas aceptaron la idea con entusiasmo, y rápidamente empezaron a armar los equipos. Así quedaron: Engfa, Char, Freen, Beck, Milk y Love en un lado, mientras que Faye, Yoko, View, June, Marissa e Ize conformaron el otro equipo, Milk no estaba muy contenta y Freen le había hecho señas de que si cambiaban y le dijo, que no que estaba bien.
Faye— ¡Bueno, a jugar! —dijo, levantándose y sacudiéndose las manos, tratando de animar al grupo.
La brisa de la playa era fresca, el sonido de las olas azotando la orilla relajaba el ambiente, y el olor a mar en el aire añadía una sensación de tranquilidad. El sol, en su punto más alto, hacía que las chicas se sintieran más entusiasmadas por el juego de vóley.
Faye— Como dejé que Engfa escogiera, ¡nosotras sacamos primero! —anunció, tomando el balón con una expresión decidida.
El juego comenzó, y aunque parecía relajado, todas sabían que no era así. La competitividad de cada una salía a flote, y ninguna estaba dispuesta a ceder puntos sin pelear. El marcador estaba muy ajustado, y el calor no solo provenía del sol, sino también de la intensidad del juego. Algunas chicas incluso se quitaron las prendas que llevaban encima, quedando en sus lindos bikinis y listas para jugar con toda la energía posible.
Love, ubicada detrás de Milk, no pudo evitar notar lo ajustado que le quedaba el traje de baño. Se sonrojó y se distrajo, observando cómo Milk saltaba con agilidad y lo mucho que se movía su bikini. La vista era tan embriagadora que Love perdió completamente la noción del juego. Cuando sus compañeras empezaron a gritarle desesperadas que la pelota venía hacia ella, ya era demasiado tarde. El balón le cayó directo en la cabeza, haciéndola caer de espaldas y estrellarse en la arena de una forma poco elegante.
Freen— ¡Ay no! Love, ¿estás bien? —preguntó, tratando de contener la risa, aunque le temblaban los hombros.
Engfa— Creo que la única lesión fue a su orgullo —dijo, soltando una carcajada, mientras las demás chicas se reían también.
Love, todavía aturdida, se sentó y se sacudió la arena de la cara con una mueca.
Love— ¡Ay, ya basta de reírse! Es culpa de Milk y su... su... ¡Malditas distracciones! —protestó, señalando a Milk, quien alzó las cejas, fingiendo inocencia.
Milk— ¿Yo? ¡Ni siquiera hice nada! —respondió Milk, aguantando la risa, lo que hizo que las demás rieran aún más fuerte.
Después de un rato más de juego y de que el equipo de Faye perdiera estrepitosamente, las chicas decidieron relajarse con unos tragos y carreras en la orilla. Esta vez, las carreras eran más tranquilas, sin competencia, solo pura diversión y risas. Love, sin embargo, optó por quedarse en la arena, aun sintiendo la vergüenza por el golpe del balón y las risas que había provocado. Estaba acostada, con los ojos cerrados, tratando de disimular su incomodidad.
Milk se acercó con una sonrisa juguetona, sacudiéndose un poco de arena antes de hablar.
Milk— Oye, mirona, ¿estás tan roja por el sol o todavía tienes pena? —dijo riéndose, provocando que Love bufara dramáticamente.
