MERCADO NOCTURNO

958 99 2
                                        

Después del drama en la playa, todo pasó más tranquilo. Todas disfrutáron del sol y la brisa marina... bueno, casi todas. Love no podía sentarse sin soltar un quejido porque le ardía tanto el cuerpo que parecía un pastel mal decorado, cubierta de tanta pomada para el ardor que ni la brisa del mar lograba consolarla.

Cuando el sol comenzó a ponerse, Freen propuso que fueran al mercado. El problema era que, según ella, el mercado estaba "cerca". Pero ya llevábamos veinte minutos caminando, sin señal de celular y sin ningún rastro del dichoso lugar.

Faye—¡Freen, estamos perdidas! Volvamos a la playa, pidamos un taxi o preguntemos a alguien antes de que Love se derrita por completo—dije, ya al borde del colapso.

Freen—¡No estamos perdidas! Solo... no hemos caminado lo suficiente—respondió con una confianza que daba miedo.

Faye—Claro, en tu cabeza eso significa recorrer medio Phuket, ¿verdad?—el sarcasmo provocó una risa general en el grupo.

Engfa se detuvo para secarse el sudor de la frente, con un dramatismo digno de telenovela. Engfa—Si no llegamos pronto, Freen, voy a demandarte por daños emocionales. Mi pobre Char sufrirá demasiado si me pierdo en el desierto de Phuket.

Char sonrió y negó con la cabeza. Char—Engfa, cariño, nadie se ha perdido... bueno, excepto Freen y su sentido de la orientación.

Love caminaba despacio, más roja que un tomate y cubierta de pomada como si fuera un tamal a medio envolver. Love—Si no encontramos ese mercado pronto, me convertiré en una atracción turística: "La chica quemada del desierto". Entren gratis, pero traigan su propia sombrilla.

Milk se acercó a Love, tratando de animarla. Milk—Bueno, al menos podrías cobrar por las fotos y así recuperar lo que gastaste en bloqueador. ¡Negocio redondo!

Love lanzó una mirada de "quiero reírme, pero me arde hasta el alma". Mientras tanto, Yoko sacó un mapa turístico que había comprado en la playa, con la esperanza de que sirviera de algo. Yoko—Chicas, si seguimos las indicaciones de este mapa...—miró a Faye con una sonrisa burlona—... Quizá lleguemos al mercado antes de que Love se convierta en polvo.

Las chicas estallaron en carcajadas mientras Love se dejaba caer dramáticamente en los brazos de Milk, quien la atrapó justo a tiempo.

Beck cruzó los brazos y miró a Freen con fingida severidad. Beck—¿No decías que eras una experta en encontrar mercados? Porque parece que tu GPS interno necesita una actualización urgente.

Freen se rascó la cabeza, con una sonrisa que decía "me atraparon". Freen—¡Lo juro, chicas! Sé que está por aquí. O... tal vez por allá...

El grupo estalló en risas, y aunque estaban perdidas en medio de la nada, el ambiente era ligero y lleno de complicidad.

Finalmente, después de más de veinte minutos bajo el sol abrasador, ocurrió el milagro: ¡el mercado apareció ante sus ojos! Nadie lo esperaba, y ahora tenían que aguantar a Freen regodeándose como si hubiera descubierto un tesoro.

Freen—¡Vennn! Se los dije, pero nunca me creen—dijo con una indignación exagerada, soltándose dramáticamente de la mano de Beck.

Beck rodó los ojos y fue tras ella, sonriendo. Beck—Sí, sí, exploradora Freen, nuestra guía oficial... ¡Que por poco nos lleva a Mordor en lugar del mercado!

Las chicas se rieron mientras llegaban al bullicioso lugar lleno de colores, aromas y puestos de comida. Decidieron ir por algo de comer y se detuvieron en un puesto de banderillas. Como si estuvieran famélicas, pidieron 32 banderillas en total. Cada una tomó tres y comenzaron a caminar, devorándolas como si fueran manjares exquisitos.

Dentro del mercado había una pequeña feria con juegos y atracciones. Freen, con las manos llenas de banderillas, notó una atracción que giraba de manera vertiginosa. Al instante, supo que Beck, la amante de las emociones fuertes, iba a querer subirse.

Beck—¡Ohhh, Freen, mira esa cosa!—dijo con ojos brillantes, señalando la atracción como si fuera el mejor regalo de la vida.

Freen, aun con una banderilla a medio morder, la miró con pavor. Freen—Beck, por favor, no me hagas subir ahí... ¿Y si vomito mis 3 banderillas? ¿Tienes idea de lo traumático que sería? Ya veo los titulares: "Turista convierte feria en zona de desastre".

Beck no le dio oportunidad de escapar. Beck—¡Vamos, cobarde! ¡Vas a sobrevivir... probablemente!

Las demás chicas observaban con diversión. Love, aún cubierta de pomada, bromeó mientras se aplicaba un poco más. Love—Si Freen sobrevive, prometo subirme a la siguiente... claro, si mi piel no se derrite antes.

Milk se echó a reír. Milk—Love, si sobrevives al ardor, seguro que puedes sobrevivir a una atracción. Pero mientras tanto, aquí estoy para evitar que te conviertas en una estatua de cera derretida.

Ize y Marissa se unieron al grupo justo a tiempo para ver cómo Beck arrastraba a Freen hacia la atracción. Ize miró la escena y soltó una carcajada. Ize—¡Esto va a ser épico! Freen, trata de no salir volando... o al menos aterriza en un lugar con WiFi.

Marissa, con una sonrisa traviesa, añadió—¿Alguien más siente que esta será la atracción más divertida, pero para los que estamos viéndola desde aquí?

Y efectivamente, Beck convenció a Freen de subirse. Las chicas miraban con una mezcla de horror y diversión, cómo la cabeza de Freen daba vueltas, poniéndose más pálida a cada giro, mientras Beck parecía la mujer más feliz del mundo, gritando de alegría.

Cuando finalmente bajaron, Freen se veía terrible, como si hubiera hecho un viaje interdimensional. Las chicas se acercaron para ver qué le pasaba, y ese fue su error.

Freen—Esperen, chi...—antes de que pudiera terminar, todas quedaron cubiertas de vómito.

—¡AHHHHH!—gritaron todas al sentir el líquido repugnante, y algunas incluso empezaron a vomitar del asco.

Love, cubierta de pomada y ahora también de vómito, exclamó con desesperación—¡Esto es lo peor del día! ¡Me rindo!

Ize no pudo contener la risa a pesar del desastre. Ize—Bueno, ¡esto sí que es un giro inesperado! ¿Quién necesita una montaña rusa cuando tenemos a Freen?

Marissa se unió a la risa, aunque tratando de evitar el asco—¡Vaya aventura! ¡Esto definitivamente no estaba en los planes, pero al menos es inolvidable! 

.

.

.

.

.


VeranoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora