Capitulo 17

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Makaria veía a Kallias fijamente ambos sentados en la habitación de la chica. Había terminado su primer año y ahora se encontraban en la madriguera. Makaria se había acostumbrado a los maltratos debido al pasado, así que un par de golpes no le molestaban.

Pero Kallias era otra historia.

– Matalos – El dijo fríamente – Déjame matarlos, mira como te dejaron. – Exclamó apretando su agarre en la cintura de la niña enterrando su rostro en el cuello de ella.

La pelirroja estaba entre las piernas del demonio, su espalda apoyada en su pecho, acariciaba el cabello azabache con ternura tratando de darle algún tipo de consuelo. Entendía su enojo e impotencia, pero ella ya había vivido esto una vez. Podía vivirlo nuevamente, ella queria que ellos sufrieran el triple de lo que ella sufrió y si tenia que agachar la cabeza unos años mas. Lo haria con gusto.

Faltaba poco para volver a Hogwarts, sería el primer año de Ginevra y con ello un nuevo desastre. Y tenía que prepararse.

En sus vacaciones había estado dominando la magia del caos, magia elemental y practicado magia oscura. Escapaba de la casa con la excusa de cazar a los gnomos del jardín y nadie se opuso a ello.

Las peleas con Ronald se habían vuelto más molestas y ahora que Ginevra entraría a Hogwarts solo crecía el favoritismo de su gemelo por la menor. Su madre se encontraba en la misma posición, su padre había hasta trabajado aún más para comprarle libros nuevos a Ginny. Los gemelos como siempre se encerraban a experimentar en su habitación haciendo la vista gorda contra los maltratos de Makaria. Ella quería enojarse con ellos, incluso llorar. Pero eso ya lo había hecho en el pasado, ahora no valía la pena.

Su relación con su madre había empezado a complicarse aún más, exigiéndole y amenazandola para que no destacará y así su pequeña y hermosa Ginny pudiera llamar la atención del elegido.

Ahora mismo era el día que los gemelos y su hermano iban a rescatar a Harry Potter de sus parientes muggles.

– La venganza se sirve en un plato frío Kallias.. – ella respondió luego de unos momentos ante el enfado de su alma gemela.  – Y nosotros ni siquiera hemos preparado la mesa. –

El demonio sólo enterró un más su rostro y suspiro, su aliento caliente choco con la piel de Makaria dándole escalofríos.

– De acuerdo. – Susurro ronco y con voz grave.

El ruido del motor del auto de su padre le aviso sobre el aterrizaje de sus hermanos y Harry.

– Allí está nuestro invitado – Exclamó la Slytherin – Deberíamos de darle una bienvenida? –

– Claro, siempre puedo ponerle veneno a su comida – Dijo el demonio sonriendo arrogante. La pelirroja rodó sus ojos divertida y jalo de su cabello con diversión. – Ah~ mierda, más fuerte – Makaria enojada ante el gruñido en su cuello jalo aún más por costumbre – Ugh.. – Jadeo en un gruñido Kallias. – Zanahoria~ – Ante el tono posesivo y de deseo en su oreja Makaria se alejo tapando su oido sonrojada. – Estas- –

– Callate! – Grito histérica y avergonzada.

Un golpe en la puerta la hizo brincar.

– A quien le dices eso!? – Grito Ginny del otro lado. – Te pregunte si tu tienes mi vestido! – se oyó la voz chillona de la menor.

Makaria rodó sus ojos molesta. Hoy era el día que Ginny veía a Harry por primera vez bajando por las escaleras mientras Ron, Harry y los gemelos desayunaban. Ella sabía donde estaba su vestido, pero no se lo diría. Una de las cosas que no cambiaría sería la vergüenza que su hermana sintió en ese momento.

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