Capitulo 7

2.6K 315 25
                                        

Sergio Pérez

Han pasado dos semanas desde el accidente. No he vuelto a ver al alfa que me ayudó aquella vez y casi me causa una contusión cerebral. En este tiempo pude conseguir un nuevo empleo en un bar como mesero. El cansancio quiere vencerme, pero no doy mi brazo a torcer.

Todo este tiempo sin ver a Max se ha vuelto una lucha campal en mi cabeza. Una parte de mí dice que es lo mejor que me puede pasar, no verlo, pero mi parte tonta manda a callar mi parte racional. Bueno, como podría verme después de la manera tan seca en la que me comporte. Deja de soñar Sergio, un alfa como él no podrá verte con otros ojos. Es que me siento tonto soñando despierto con un alfa que ni siquiera ha de recordar mi nombre.

-Tengo una resaca de los mil demonios- George se queja dejando su segundo vaso de café en el mostrador. Aún con resaca es muy lindo.

Extiende una mano para alcanzar la caja de donas que trajo. Lo ayudó a llegar a ella.

-Eres un amor Sergio- Sonríe y hace una mueca. No quisiera emborracharme nunca.

- ¿Celebraste algo en específico?- Limpió las migajas.

-Un amigo llegó al país y celebramos a los grande- Vuelve a llevarse las manos a la cabeza.

El señor Hamilton pasa frente a nosotros. George levanta la mirada sin perderlo de vista.

-Es la tercera vez que pasa- Lo observa hasta que se pierde dentro del ascensor presidencial.

-Tal vez tiene muchas cosas que hacer- Niega enseguida y se endereza.

-Es raro que pase cada nada- Toma otra dona y me mira.

-Tengo dos teorías- bebe su café.

-La primera es que se ha enterado de mis constantes salidas y resacas y está esperando el momento justo para echarme- Se cruza de brazos.

-O dos que le gustas- Se voltea, y niego enseguida.

-No, por dios, no creo que sea eso. Además, me da algo de miedo- Es imposible que el señor Hamilton esté interesado en mi. No me van las relaciones sentimentales.

Desde que empecé a trabajar siendo muy joven no he tenido tiempo para pensar en alfas. No lo necesitaba, peor aún, sabiendo que en cualquier momento los hombres de Helmut atravesarían la puerta de mi departamento, pero esta vez para hacerme daño. No puedo negar que el señor Halmiton es una persona atractiva, no es de mi completo gusto, pero si belleza es indiscutible. Además, mi cabeza tonta solo puede pensar en una persona.

Pasa una vez más, pero esta vez con unas cajas en las manos. George se va a almorzar y vuelve en unos quince minutos. Asumo que no quiere comer por la resaca.

Simuló ir a almorzar, pero como todos los días compró unas galletas y un jugo, lo positivo de trabajar en el bar es que puedo comer allí.

Me siento en el banco de siempre, me inclino en este. Cierro los ojos sintiendo los rayos del sol. Mi piel necesita algo de color.

El rostro de esa persona pasa por mi cabeza. Max, solo sé que se llama así. No sé su apellido o número de celular. No sé qué me pasa que no lo puedo sacar de mi cabeza. Es mejor que se quede allí como un buen sueño que me ayudara a salir de mi realidad.

Llego a la empresa. George me mira algo asustado.

-¿Sucedió algo?-

-Necesito que envíes este sobre a presidencia- Me extiende un sobre amarillo.

-¿Quién te dio esto?-

-Una mujer al parecer beta y muy bella, pero con una actitud de diva peor que la mía- Tomó el
Sobre dispuesto a subir a presidencia.

KING ||Chestappen||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora