Sergio Pérez
Minutos antes
Llegó a casa luego de probarme más de cien atuendos desde conjuntos hasta vestidos de diferentes tonos y estilos. Los pies me duelen, llevar zapatos no tan cómodos en el trabajo es un reto, pero ir con ellos al centro comercial es una tortura.
George estuvo más emocionado que yo. Me hizo probar uno tras otro. Gracias a la sugerencia de Carlos puede tomar una opción por el color. Tiene buen ojo.
Una vez que encontré el atuendo indicado la tortura ni ceso, ahora faltaban zapatos y accesorios. Gracias a dios ya estoy en casa. Me quito los zapatos dejándolos tirados en las escaleras. Más tardes los recogeré. Llevaré las bolsas arriba. Me daré una ducha y luego me relajaré en esa gran cama.
-Sergio- Me volteo viendo a Carlos unos escalones abajo con mi Zapatos. Me he dado cuenta que es una persona obsesionada con el orden.
-No es bueno dejar tirado esto- Me señala los zapatos. Le enseño mis manos llenas de bolsas.
-De verdad quisiera tomarlos pero como ves...- Mueve la cabeza. Sube hasta arrancarme las bolsas de las manos. Subimos hasta la habitación de Max. Deja las bolsas en el suelo.
-Gracias- Le muestro una sonrisa cálida.
-Me recuerdas a Roberto- Mueve la cabeza. Estoy por preguntar de quién está hablando, pero sale enseguida dejándome solo con un montón de paquetes. Dejó todo tirado y me doy la ducha más larga del mundo. Me relajo en la tina. Y cuando siento que es suficiente busco entre las bolsas el camisón de seda blanco que mi amigo me obligó a comprar.
La prenda de abajo es súper pequeña. Decido probármela a ver cómo me queda. Seco mi cabello y cubro mi cuerpo con la suave tela. El camisón llega a mis muslos, me volteo dándome cuenta de que si me inclino mucho mi ropa interior se vería.
Tiene un escote en la espalda. Me miro una y otra vez en el espejo. ¿A Max le gustará? O tal vez se muestre indiferente. Lo compré para que en lo vea. Y me lo quite.
Viendo la hora me doy cuenta de que ya es algo tarde. Comí con George así que no tengo hambre.
No he sabido de Max, creí que llegaría en la mañana, revisé me celular un par de veces en la tarde y nada. Paso la mano por mi clavícula, jugando con la tira de mi camisón, mi mano baja un poco hasta tocar mi pecho, seguido de mis pezones que se han puesto duros en un instante. Muerdo mi labio inferior debatiendo en hacer algo o no. Salgo hacia la puerta para ponerle seguro. Y regreso a la cama dejo muchas almohadas en mi espalda. Con nerviosismo deslizo mi mano por el costado de mis bragas. El suave toque produce una sensación buena en mi cuerpo.
Con más valentía me toco por encima de la prenda deslizando mis finos dedos. Me trago un gemido al sentir mi auto placer. Hago aún lado la prenda pasando mis temblorosos dedos por mi vagina. Toco los labios y doy un respingo al introducir un dedo. No debería hacer esto.
Empiezo a mover la mano más rápido encontrando el ritmo perfecto. La sensación es indescriptible.
Gemidos salen de mi boca y me los trago todos. Levanto mi camisón, mi pechos se sienten sensibles. La voz de Max pasa por mi cabeza y eso hace que suelte un gemido más fuerte.
Muevo la mano más rápido gimiendo más fuerte y con un solo nombre en la cabeza. Max.
Un ruido extraño me hace chillar y sobresaltarme. ¿Qué carajos?
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KING ||Chestappen||
Hayran KurguSergio Pérez Conseguí el empleo de mis sueños en la empresa King, siendo una persona con solo un título de secundaria me hace pensar que conseguí el premio mayor, seré recepcionista en una de las empresas más reconocidas del país, y aunque el sala...
