Capítulo 20

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Sergio Pérez

Llegar a la empresa luego de más de tres semanas es agradable. Luche con Max hasta en la mañana cuando repetía una y mil veces que no era necesario que trabajara.

Pero que absurdo, no voy a dejar mi trabajo. Me gusta ganar mi propio dinero. Es dinero de Max de igual forma. No me importa.

Lewis baja como todas las mañanas vistiendo un traje muy caro. Quien imaginaría que debajo de esos ropajes finos esconde tremendo cuerpo. No tan sexy como el de Max.

-¿Sergio?- George viene corriendo hacia a mi. Extiende sus brazos presionándome en un fuerte abrazo.

- Por dios es bueno verte- Se ha convertido en un buen amigo.

-Me alegra verte George-

-¿Pero cómo estás? Supe por el señor Hamilton que tuviste un pequeño accidente- Quisiera olvidar lo que pasó esa noche, aún tengo pesadillas por las madrugadas. Max siempre me abraza y palmea mi espalda hasta volver a dormir.

- Fue algo pequeño, pero de verdad me gustaría olvidarlo- Me ofrece una dona de las que siempre trae.

Empieza a contarme que conoció a alguien y que es muy apuesto. Sus ojos se iluminan cuando me platica de las salidas que han tenido. Pasamos la mañana atendiendo llamadas y guiando a las personas. Es una mañana muy ajetreada. George va a almorzar primero. Me quedo en el asiento tomando otra de sus donas. El teléfono suena.

-Empresas King, ¿Con quién tengo el gusto?-

-Necesito que en su hora de almuerzo omega suba a mi oficina, necesito que me muestre qué tipo de ropa interior usa- Sonrío al escuchar su voz.

-¿Acaso me está haciendo una propuesta indecente señor?- Me burlo.

-Yo no propongo. Cumplo- Mis mejillas se encienden.

-Entonces ahí estaré señor- Cuelgo. Miro el reloj esperando paciente la llegada de George. Cuando no aguanto más, corro hacia el ascensor agarrándome de las barandas para no pensar en cosas malas.

Una vez dentro miro el puesto vacío de la secretaria. Un ladrido me hace sobresaltar. Un cachorro enorme corre hacia a mí poniéndose en dos patas. Este perro...

-¿Enzo?- Labra al decir su nombre. Max está de pie cruzado de brazos.

-Al parecer aún te recuerda- Acarició la melena suave de Enzo. Es un perro muy cariñoso. Si este es Enzo entonces...

-Eres el alfa sin modales de esa mañana- Frunce el ceño. La ropa que usa hoy consta de una camisa blanca arremangada y unos pantalones de vestir oscuros. Se ve tan bien en esa ropa en maldito me tiene babeando. Y es todo mío.

-¿Sin modales?- Si aquella fue la primera vez que nos conocimos entonces cuando me ayudó aquella vez..

-Ya sabías quién era yo cuando me diste tu pañuelo- Me mira atento, recién se da cuenta.

-Bueno Checo- Dejó a Enzo para ponerme de pie. Camino con los brazos cruzados hasta detenerme enfrente de él. Levanta las manos rendido.

-Bueno si, me gústate desde el primer momento en el que te vi. Contento- Me pongo de puntitas envolviendo los brazos en su cuello.

-Así que te guste desde ese día, cuando tu perro me hizo caer de pompas- Su risa resuena por toda la oficina.

-Bueno, lamento que te asustaras y prometo darle un masaje a tu trasero de ahora en adelante- Me encojo de hombros contento con su respuesta.

-Me parece perfecto- Levanta mi cuerpo hasta sentarme en su escritorio. Lleva las manos a los costados mirándome fijamente.

-¿Comemos o te como?, elije- Miro la comida servida en la pequeña mesa. Rodeo los brazos en su cuello.

-Primero comemos y luego me comes por qué en verdad tengo hambre- Me levanta hasta dejarme en su gran mueble. Me entrega los cubiertos. Comemos platicando sobre cosas triviales. Le doy a Enzo algo de comida. Este come gustoso. Max me regaña por qué lo estoy malcriando. Tomo algo de comida y se la doy a Enzo. Me río al ver la cara de Max.

Le doy un ligero beso, Max tiene otra intención por qué recuesta mi cuerpo en el mueble metiendo sus manos debajo de mi ropa.

Alguien toca la puerta no me da tiempo de levantarme por qué los tacones de una mujer resuenan. Me levanto enseguida para ver a una mujer alta, delgada, de piel blanca y hermoso cabello. Lleva un vestido rojo que acentúa su figura.

-¡¿Quién es esta zorra?!- Max se coloca de pie. La mujer alza la voz histérica. Me levanto avergonzado al encontrarme en esa situación tan comprometedora. Tal vez es un familiar.

-Oh lo siento tanto mi nombre es...-

-No te estoy preguntado tu nombre. Salta a la vista que eres solo un arrastrado probeton- Me mira de arriba a bajo. Tuerce los ojos cuando me mira a la cara. ¿Quién es esta mujer?

-¡Kelly!- Levanta la voz Max. Me encojo al escuchar el tono de voz que emplea. Siento que he escuchado ese nombre.

-No me digas que es tu puta de turno- Se burla de brazos cruzados mirándome. ¿De turno? Max presiona las manos evidentemente enojado.

-Creo que tus gustos están cambiando. Salta la vista que solo es un omega tonto, virginal por lo que veo- Su mirada apunta, se acerca intentado tocarme. Max la toma de la mano apartándola de un tirón. Ella retrocede dos pasos sorprendida. Ella me gana en estatura.

-No sé qué haces en mi empresa intentando tocar a mi omega- El rostro de la chica pasa de mí a el. Suelta una risa que resuena por todo el lugar.

-¿Tú omega? Por favor. Si fuera por el hecho de acostarte contigo seríamos muchas- Miro a Max, al ver que no la contradice me doy cuenta de que ella ha sido uno de los tantos omegas con los que se ha acostado.

-Lo es, y es el único que pienso tener, además no tengo que darte explicaciones sobre mi vida privada. Ahora lárgate de mi oficina y de mi empresa- Su tono de voz cambia con ella no hay ternura en sus palabras.

La chica enfurece queriendo venírseme encima.

-¡No te atrevas a tocarlo o te juro que...!- Levanta la voz , ni termina la frase. La mujer me mira y grita sin importarle que su voz se lastime.

-¡Eres una simple puta de turno!- Se abalanza y Max la agarra por el brazo llevándosela a la puerta.

La mujer lucha por soltarse.

-¿Enserio crees que le gustas, zorra? Max no se enamora. Los omegas solo son putas de turno. Te veré llorar lágrimas de sangre, va hacerte polvo- Salen de la oficina, los gritos de la mujer se escuchan hasta que poco a poco vuelve el silencio.

Max aparece luego de unos minutos. Su cabello está despeinado. Me acerco colocando una mano en su pecho.

-¿Te encuentras bien?- Me besa la frente para calmarme. Pero noto que este enojado.

-Lo estoy- La situación se vuelve algo incómoda. Decido romper el ambiente inclinándome y dándole un beso.

-Creo que es mejor que vaya a mi puesto- Asiento enseguida.

-Carlos te recogerá a la salida, lleva a Enzo contigo a la fortaleza. Tengo una reunión en la noche. Llegaré tarde.- Dejó en su mejilla y salgo. Me deja sin sabor en la boca boca y una cabeza. ¿Quién es realmente esa mujer?















Una nuevo cap espero que eles guste intentaré subir el siguiente el domingo.

Con cariño Lex 💖

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